Bitcoin cotiza a 76.310 $ este viernes 21 de agosto a las 9:50 de la mañana, un 9,56 % por encima de hace veinticuatro horas. El lunes 14 abrió la semana en 63.491 $. Son unos veinte mil dólares en cinco sesiones, el mayor tramo alcista desde marzo.
Lo interesante no es la cifra. Es quién ha comprado. Y la respuesta, mirando los datos que publicamos a diario, es incómoda: no han sido ni las tesoreras corporativas ni los ETF al contado. La subida la ha pagado, casi entera, el que estaba corto.
Lo que ha pasado, en cifras
El volumen es el dato que mejor describe la sesión. En las últimas veinticuatro horas se han negociado 63.700 millones de dólares en Bitcoin, frente a una media de 31.500 millones en los siete días previos: un 101,9 % más, exactamente el doble. Las subidas con volumen plano son sospechosas; esta no lo es.
La capitalización de Bitcoin ha pasado a 1,53 billones de dólares, un 10,04 % más en un día, sobre un circulante de 20.071.518 monedas.
La secuencia, día a día: el miércoles 19 Bitcoin subió cerca de un 8 % y cerró en 69.749 $, su nivel más alto desde principios de junio. El jueves 20 rompió los 72.000 $. Esta madrugada, con Asia abierta, ha superado los 75.000 $.
Conviene poner una cota: el máximo históricoATHAll-Time High: el precio máximo histórico que ha alcanzado un activo.Ver ficha → sigue siendo los 126.198 $ de octubre de 2025. Con toda la violencia del movimiento, Bitcoin cotiza aún un 40 % por debajo de su techo.
Los cortos: quién ha pagado la subida
Entre el 19 y el 20 de agosto se liquidaron alrededor de 3.000 millones de dólares en posiciones cortas. En largos, en el mismo periodo, apenas 264 millones. La proporción es de más de once a uno.
En un solo tramo de sesenta minutos se liquidaron más de 1.000 millones en cortos. Por plataformas, Binance se llevó unos 518 millones, Hyperliquid 513 y Bybit 303.
El contraste con el resto del año explica por qué esto sorprendió a tanta gente. En junio hubo dos episodios de liquidaciones de magnitud parecida —en torno a 1.800 y 1.760 millones— y en los dos el que saltó por los aires fue el que estaba largo. La misma maquinaria, en la dirección contraria.
Un apunte que ayuda a entender el ánimo del mercado: el 19 de agosto, con Bitcoin subiendo un 8 %, el índice Fear & Greed marcaba 46, en zona de miedo. Y el índice de prima de Coinbase —que mide si el comprador estadounidense paga más que el resto— llevaba noventa sesiones consecutivas en negativo hasta el 16 de agosto. Nadie estaba posicionado para esto.
Los ETF llegaron tarde
Aquí es donde el relato fácil se rompe. Según los datos de flujos que publicamos a diario, los doce ETF de BitcoinETF de BitcoinFondo cotizado que replica el precio del BTC, sin necesidad de custodiar Bitcoin directamente.Ver ficha → al contado de Estados Unidos registraron:
El miércoles 19 de agosto, 497,5 millones de dólares de entradas netas, el mejor día del mes con diferencia. IBIT se llevó 284,7 de ellos.
El jueves 20, el día en que Bitcoin rompió los 72.000 $, solo 38,6 millones. Una décima parte.
Dicho de otro modo: el dinero institucional entró antes del tramo fuerte, no durante. El día del movimiento, los ETF estuvieron prácticamente parados.
Y si se levanta la vista del corto plazo, el cuadro es aún menos triunfal. En lo que va de agosto los ETF acumulan 1.420 millones de entradas netas, sí. Pero en lo que va de 2026 el saldo sigue siendo negativo: −4.520 millones de dólares. Desde su lanzamiento acumulan 50.260 millones, de los cuales una parte se ha ido este año. Los ETF no están comprando el rally: están recuperando parte de lo que soltaron.
Las tesoreras tampoco
Es nuestro terreno, así que conviene ser exactos.
Strategy no compró ni un bitcoin entre el 10 y el 16 de agosto, la semana previa al estallido. Mantiene 840.447 BTC, alrededor del 65,8 % de todo el Bitcoin corporativo del mundo. En esa misma semana vendió 3.458.866 acciones propias por unos 333,7 millones de dólares y elevó su reserva en dólares hasta 4.800 millones, unos 150 millones más. Es decir: levantó caja y la dejó en caja.
No es un capricho. Strategy opera bajo su Digital Credit Capital Framework, que prioriza el pago de los dividendos de las preferentes, los intereses de la deuda y la recompra de títulos por encima de seguir acumulando. Ya lo vimos en agosto, cuando vendió bitcoin para pagar cupones.
Metaplanet, la tercera mayor del mundo, tampoco compró: el 18 de agosto anunció que destina 2.100 BTC a quedarse con el 96 % de Super League en una operación valorada en unos 132 millones de dólares, para lanzar Superplanet, su plataforma de tesorería en Estados Unidos. Está moviendo bitcoin, no incorporándolo.
El agregado global sí crece —las tesoreras suman 1.276.457 BTC, un 6,08 % del circulante, con unos 277.000 BTC netos incorporados en los últimos seis meses—, pero esa es una cifra de arrastre. En la semana concreta del rally, las dos mayores estaban al margen.
SATA vuelve a la par: lo que dice la renta fija
El movimiento más informativo de la semana no está en el precio de Bitcoin, sino en un instrumento que casi nadie mira: las preferentes ligadas a tesoreras.
SATA, la preferente Serie A de tasa variable de Strive, cotiza a 99,91 $ sobre un nominal de 100 $. Es su nivel más cercano a la par desde mediados de junio. Paga un 13 % anual en dividendos diarios de 0,0516 $ por acción cada día hábil, y Strive ha confirmado ese 13,00 % también para septiembre.
Ahora compárese con las cinco preferentes de Strategy cotizando el mismo día:
STRF a 97,65 $ con cupón del 10 % — rendimiento efectivo del 10,2 %. STRC a 95,25 $ con cupón del 12 % — 12,6 % efectivo. STRD a 70,80 $ con cupón del 10 % — 14,1 % efectivo. STRK a 69,71 $ con cupón del 8 % — 11,5 % efectivo. Y STRE, la emisión en euros, sin precio retail visible porque cotiza en el Euro MTF de Luxemburgo.
La lectura fácil sería «las de tasa variable aguantan la par y las de tipo fijo no». Es falsa, y ya la desmontamos al comparar STRC con SATA: STRC también es de tasa variable y cotiza casi cinco puntos por debajo del nominal, y eso pese a que Strategy lleva meses recomprándola —unos 25 millones a finales de julio a un precio medio de 86,52 $, y después tramos de aproximadamente 81, 109 y 132 millones hasta mediados de agosto. Cerca de 347 millones de dólares defendiendo un precio que sigue sin volver.
Si el mecanismo es el mismo y el resultado no, lo que las separa no es el diseño del instrumento: es la percepción de riesgo del emisor. Strive no ha tenido que vender bitcoin para pagar a sus preferentistas. Strategy sí. El mercado de renta fija lo está cobrando, y lo cobra con más frialdad que el de acciones.
Hay un detalle que remata el argumento: STRD ofrece hoy un 14,1 % efectivo, más que el 13 % de SATA, y aun así cotiza un 29 % por debajo de su nominal. Cuando un inversor exige más rendimiento por el mismo tipo de papel, no está comprando yield: está pidiendo que le paguen el riesgo.
Por qué ha subido: tres catalizadores y una mecánica
Ordenados por lo que de verdad puede sostenerse con datos:
1. El Tesoro estadounidense. El secretario Bessent duplicó el tamaño de las operaciones de recompra de bonos a largo plazo, de 2.000 a al menos 4.000 millones de dólares por operación en los tramos de 10 a 30 años, con efecto desde el 9 de septiembre. El rendimiento del bono a treinta años cayó del 5,337 % al 5,189 %. Menos rendimiento en el activo sin riesgo significa menos coste de oportunidad por tener un activo que no renta nada, que es exactamente lo que es Bitcoin.
2. La SEC. El 18 de agosto publicó su propuesta de Regulation Crypto Assets, con una exención de 5 millones de dólares para proyectos en fase inicial durante cuatro años, otra de 75 millones por cada doce meses, y un puerto seguro que permite a un activo dejar de considerarse valor cuando alcanza suficiente descentralización. Es la primera vez que el regulador dibuja una salida ordenada del limbo.
3. Washington. El 19 de agosto la Casa Blanca reunió a los consejeros delegados de Coinbase, Ripple, Robinhood, Nasdaq e ICE. Trump pidió al Congreso que apruebe «una versión justa» de la CLARITY Act.
Y la mecánica. Sobre ese suelo de noticias, el precio rompió los 69.000 $ —una resistencia que había contenido a Bitcoin durante semanas de rango entre 64.000 y 69.000— y a partir de ahí el movimiento se alimentó solo. Cada stop de un corto era una orden de compra a mercado que empujaba el precio hasta el siguiente stop. Los 3.000 millones en liquidaciones no son una consecuencia de la subida: durante unas horas, fueron la subida.
Qué vigilar ahora
Un short squeeze resuelve un desequilibrio de posicionamiento, no crea demanda nueva. Cuando se acaban los cortos que liquidar, el precio necesita compradores de verdad para sostenerse. Tres cosas dirán si los hay:
Los flujos de ETF de los próximos días. Si el jueves 20 fue un accidente y vuelven los tramos de 300-500 millones, hay demanda estructural detrás. Si se quedan en decenas de millones, no la hay. Se ven en nuestra página de flujos, actualizada a diario.
La primera compra corporativa post-rally. Una tesorera comprando a 76.000 $ dice mucho más que diez comprando a 64.000 $. Y si Strategy sigue sin comprar mientras levanta capital, esa es en sí misma una señal sobre cómo ve el precio quien más bitcoin tiene del mundo.
Las preferentes. Si SATA se mantiene en la par y STRC empieza a recuperar sin necesidad de recompras, el mercado estará diciendo que el estrés de balance de las tesoreras se relaja. Si STRC vuelve a caer, no.
Nada de esto es una recomendación. Es lo que dicen los números un viernes por la mañana, y los números de la semana que viene pueden decir otra cosa.

