Iñaki Arrola montó coches.com con su padre, su primo y un amigo, sin perfil técnico y sin pacto de socios, y aun así la vendió al Banco Santander después de dieciséis años. Luego invirtió como business angel, cofundó Vitamina K y, con Carina Szpilka, la gestora K Fund, que hoy suma ocho fondos y unas 130 participadas. Desde ese sitio, su respuesta a si financiaría hoy su propia startup es un no sin matices: una empresa que solo hace una cosa en España es demasiado pequeña para el tamaño de fondo que necesita retornos muy grandes.
La conversación con Luis y Manuel va de lo que no se ve desde fuera. Un fondo es, antes que un identificador de compañías, un gestor de dinero: lo que decide el retorno es cuánto pones en las ganadoras en rondas posteriores, el porcentaje que llegas a tener y en qué año del fondo te invierten. Las marcas pesan tanto que, en sus palabras, los fondos tier one americanos acertarían aunque eligieran con monos. Y el emprendedor pide pocas referencias de sus inversores cuando debería preguntar, sobre todo, cómo se portaron cuando las cosas fueron mal.
También hay un tramo sobre Bitcoin en el que el invitado cuenta que cambió los suyos por Ethereum y Solana, Luis le expone la tesis de la casa (21 millones frente a activos inflacionarios) y los dos se quedan donde estaban. Cierra con la IA en el propio fondo, de 26 a menos de 20 personas en la oficina en un año, con la duda de si va a haber webs en el futuro, y con el consejo que retiraría de circulación: lo de salir de la zona de confort.


