Temas clave:
- Reinventarse por obligación: licenciada en Derecho por la Complutense, se muda a Suecia tras la crisis de 2008 a un país donde su carrera no le sirve para ejercer. Entra como «el último mono» vendiendo anuncios por teléfono a CEOs de grandes empresas y acaba dirigiendo ventas y comunicación. «O me quitaba la vergüenza y salía ahí con un machete, o no sobrevives».
- Documentar lo que aún no sabes hacer: la cuenta se llama My Shooting Journey porque era literalmente su viaje aprendiendo. «Hola, soy nueva en esto, no tengo ni idea, pero os voy a enseñar cómo aprendo». De ahí a ser la creadora de contenido de tiro al plato con más seguidores de España.
- El algoritmo cambió de bando: Meta se dio cuenta pronto de que la IA iba a competir en creación de contenido, y ahora premia lo imperfecto frente a la foto perfecta. Si aparece una mosca en el plano, no se corta: a veces es la mosca la que hace viral el vídeo.
- La IA para pensar, no para producir: no genera contenido con IA. La usa para estrategizar, para encontrar patrones en comentarios y guardados, y para bajar gente por el funnel. «La IA no piensa por sí sola: si tú no prompteas bien, el resultado va a ser mediocre».
- Prompteo cruzado: escribe el prompt con un modelo, se lo lleva a otro y le pide que lo critique, y lo devuelve al primero. El problema de fondo: «no cuestionamos el output de las IAs, y hay que ponerlo a prueba muchas veces antes de comercializar o intentar hacer dinero con ello».
- Productividad no es decisión: sacar capítulos y highlights de un podcast a partir del transcript ahorra quince horas por episodio, y eso es productividad. Meter a alguien en la cárcel es una decisión, y ahí ningún abogado que viva de la abogacía ha delegado al 100 %.
- Las dos limitaciones: alucina y le falta creatividad. Y el corolario incómodo: si todos los que competimos en un mercado usamos las mismas herramientas, el output es el mismo para todos. Todas las webs iguales, todas las presentaciones iguales.
- Las tres eras de la IA: conversacional, agéntica y predictiva. Dejó LinkedIn en la segunda, cuando todo el mundo tenía un agente publicando solo. En la tercera sitúa a Meta, que investiga en paralelo cómo funciona el mundo —vídeo para robótica— y cómo reacciona el cerebro humano ante distintos contenidos.
- Vender lo que no se puede vender todavía: cuando salió esa investigación, gente del marketing la vendió como la fórmula para predecir la viralidad. Ni Meta lo presentó así, ni una muestra pequeña de un solo perfil de participante permite predecir cómo responde todo el mundo.
- El peligro del vibe coding: «la gente que podía construir antes de la IA siguen siendo los que más saben». Construir con vibe coding y comercializarlo mal construido se paga. Al César lo que es del César.
- Los trabajos inhumanos: años antes de ChatGPT, el CEO de una empresa danesa de robótica le contestó que lo primero que se llevarían la IA y los robots serían los trabajos inhumanos. El minero que vive hasta los cincuenta. La persona que pasa dos semanas en una cámara hiperbárica reparando los cables de internet que cruzan el Atlántico.
- El ROI que no llegó: un estudio de una Big 4 concluye que el retorno de la inversión en IA de las grandes corporaciones no ha sido el esperado. Su lectura: eso le pasa factura a las teorías de la renta básica universal, porque no se puede gravar un retorno que todavía no existe.
- Qué le falta al sistema educativo: comunicación e inteligencia emocional. «¿Cuándo has hecho tú una raíz cuadrada por última vez?». Y una opinión que ella misma llama controvertida: que se premie el esfuerzo y se fomente la competitividad, no solo el participar.
- La predicción: optimista. La IA como aliada para aumentar las capacidades intelectuales y cognitivas y para resolver problemas grandes —la cura del cáncer, la medicina—, pero con una condición: todo depende de las personas que deciden hacia dónde va y de quienes la regulan.
Enlaces:
- Andrea Neira en Instagram y en LinkedIn
Mencionado en el episodio: Un mundo feliz de Aldous Huxley —la recomendación de Andrea—, Adam Mosseri y su Q&A de los viernes en Instagram, la serie Mad Men, y la conversación con Corti en el episodio 11, del que Andrea recupera el ejemplo del juego de mesa en el que el nivel de los profesionales subió al estudiar cómo jugaba la máquina.