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Transcripción completa del episodio

¿Qué será capaz de hacer un humano dentro de 20 años? — SMTB EP. 20

·1:05:39·Presentan Luis Gelado Crespo y Manuel de la Esperanza·con Andrea Neira

_Tráiler: vibe coding, algoritmo de Meta y el futuro del trabajo_

Andrea: Lo que más me ha ayudado ha sido, obviamente, utilizar la IA para mejorar mi contenido. No porque yo produzca contenido hecho por IA, sino a la hora de estrategizar. La gente que podía construir antes de la IA siguen siendo los que más saben. Y el vibe coding es la pera, pero es muy peligroso, porque la IA no está en un punto como para poder delegar decisiones humanas, como meter a alguien en la cárcel. El algoritmo ahora prefiere un contenido imperfecto. Si aparece una mosca por ahí, pues no se corta y aparece la mosca. Lo que va a ocurrir con la IA y con los robots es que va a quitar los trabajos inhumanos. La IA tiene dos limitaciones muy fuertes: una es que alucina. Yo aprendí que o me quitaba la vergüenza y salía ahí con un machete —sobre todo en un mundo de ventas—, o no sobrevives.

_Presentación de Andrea Neira_

Luis: Hola a todos y bienvenidos a un episodio más de Show Me The Bitcoin. Hoy tenemos un programa que va a ser de los más interesantes hasta la fecha. En primer lugar, por la calidad de nuestra invitada; y en segundo lugar, porque lo vamos a destinar totalmente a hablar de la inteligencia artificial.

Por ponernos en contexto: llevamos tres años conviviendo con la inteligencia artificial generativa, y yo creo que ya nadie se imagina un mundo sin ella. Nos ha cambiado la manera de trabajar, de idear, de aprender, de buscar información, de crear contenido, incluso de cómo pensamos. Y hoy tenemos una invitada que vive la IA desde dos mundos. En primer lugar, porque lidera la estrategia de toda la plataforma de inteligencia artificial de una compañía tecnológica, en la cual de hecho trabajamos juntos. Y en segundo lugar, porque aplica todo su conocimiento como creadora de contenido y acerca esa tecnología a decenas de miles de personas.

Así que hoy no solo vamos a hablar de herramientas: vamos a tener una conversación mucho más inspiracional sobre lo que creemos que es el mayor cambio tecnológico que hemos vivido en nuestra generación. También quiero añadir que a mí me hace especialmente ilusión este programa y esta invitada, porque aparte de ser una gran comunicadora es una excelente profesional —como digo, trabajamos juntos— y es una amiga personal mía. Así que, Andrea, bienvenida.

Andrea: Muchísimas gracias.

_De estudiar Derecho en Madrid a reinventarse en Suecia_

Luis: Andrea Neira, cuéntanos un poquito tu historia: de dónde vienes, tu trabajo, un pequeño resumen.

Andrea: Pues yo soy de Madrid de toda la vida, estudié en un colegio británico y, a raíz de la crisis de 2008, me tuve que ir a vivir a Suecia a buscar un futuro mejor. Y a pesar de que yo estudié Derecho —soy licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid—, me tuve que ir a un país donde no podía ejercer, porque el derecho español no es el mismo que el sueco. Me tuve que buscar la vida.

Empecé en el mundo de la comunicación y las ventas, y entré como el último mono en una empresa en la cual tenía que vender anuncios por teléfono a CEOs de empresas muy grandes. Y acabé dirigiendo a todo el equipo de ventas y de comunicación de [?nombre de la empresa: el ASR lo corta]. Ahí aprendí muchísimas cosas que utilizo a día de hoy, tanto para estrategia como para comercialización de la IA.

Luis: ¿Cuándo empiezas con la creación de contenido? ¿De qué manera, en qué nicho?

_La oportunidad en eventos corporativos y el tiro al plato_

Andrea: Pues cuando ya tuve una posición de responsabilidad en la empresa en la que estaba en Estocolmo. Trabajaba con muchísimos CEOs de empresas como bancos: por ejemplo, trabajé codo con codo con el CEO de Barclays UK [?], muchos bancos americanos… Y al final, cuando trabajas codo con codo con CEOs de esta magnitud y pasas mucho tiempo construyendo estrategias de contenido con ellos, te acabas haciendo amigo.

Entonces me llegaban muchas invitaciones de estos CEOs a ir a eventos corporativos. La gente no lo sabe, pero hay muchos bancos que organizan los corporate days en clubes de caza y de tiro al plato. Yo no tenía nada que ver con ese mundo y no iba a estos eventos por miedo: oye, he construido una relación de mucha confianza con estas personas y no quiero hacer el ridículo por no saber utilizar una escopeta.

Y no iba, hasta que mi marido, que sí viene del mundo de la caza, me dijo: «¿Por qué no te pones con esto y así puedes ir a estos eventos, y de paso me acompañas a mí a cazar y a tirar al plato?». Y acabé convirtiéndome, creo que a día de hoy, en la creadora de contenido del mundo del tiro al plato y de la caza que más seguidores tiene en España siendo mujer, y en Europa estaré en el top tres o algo así. Y así comencé.

_Crecer en redes apoyándose en la IA y la marca personal_

Luis: Pero además has crecido mucho, ¿no? Yo te conozco desde hace casi dos años y medio, y me acuerdo de cuando me dijiste la primera vez en la oficina que tenías el perfil. Tenías como 15.000 o 20.000 y ya era la leche, porque es un nicho bastante concreto. Y ahora has crecido muchísimo.

Andrea: Sí. Yo creo que podría decir que en menos de un año pasé de 30.000 seguidores. Ahora estoy en 123.000 o 124.000, tendría que mirarlo. Y he de reconocer que mucho de eso ha sido meter todo el know-how que tenía y apoyarme en la inteligencia artificial para poder crecer y crear contenido mejor.

Luis: O sea, el tipping point ha sido ese, cuando has notado la curva de hockey stick.

Andrea: No, yo creo que han sido dos cosas, y esto le puede servir a mucha gente que tiene su empresa. Porque al final, tener una marca personal o una marca potente en redes sociales es superimportante, y más sabiendo el futuro que se viene con todo el tema de la IA: todo lo personal y emocional es muy importante.

Lo que más me ha ayudado ha sido, obviamente, utilizar la IA para mejorar mi contenido —no porque yo produzca contenido hecho por IA, sino a la hora de estrategizar— y hablar en cámara. Antes el algoritmo no te ayudaba si hablabas en cámara, porque la gente decía «¿qué está contando esta persona?», y todo era muy aspiracional: las fotos perfectas, las modelos, el Photoshop.

Y gracias a Meta —que la gente se mete tanto con Meta y sobre todo con Instagram—, se dieron cuenta muy pronto de que la IA iba a ser competencia a la hora de la creación de contenido. Y el algoritmo ahora prefiere un contenido imperfecto, auténtico, de verdad: una persona que está hablando en cámara y, oye, si aparece una mosca por ahí, pues no se corta y aparece la mosca. Y de repente la mosca hace que el vídeo se haga viral.

Manu: Pero eso nunca te ha dado vergüenza, ¿no? Exponerte, me refiero. Porque hay mucha gente que dice «es que yo no me quiero exponer, lo de hablar en cámara qué pereza, me da miedo».

Andrea: También es verdad que yo soy una persona que se tiene que sacar las castañas del fuego siempre. Porque cuando me mudé de España a Suecia yo aprendí que o me quitaba la vergüenza y salía ahí con un machete —y sobre todo en un mundo de ventas—, o no sobrevives. Ese trabajo en Estocolmo me ayudó a entender que si no lo haces tú no lo va a hacer nadie por ti; y si tienes que hablar en cámara, pues hablas en cámara. También es verdad que se ha entrenado con el tiempo, y me ha venido bien.

_Estrategia de marca personal para ejecutivos y empresas_

Luis: De hecho, y te lo decía a ti, Manu: el porqué nosotros organizamos este espacio tiene mucho que ver con eso. Tiene mucho que ver con la marca personal, con las personas que hay detrás de la compañía que organiza este espacio, con la creación de comunidad, con anticiparnos a un momento en el que el mercado sea mejor que el que es ahora. Construir toda esa infraestructura para que, cuando las cosas estén mejor en el mercado, nosotros no dependamos de canales externos para tener visibilidad. Nos construimos nuestra comunidad con contenido que creemos que es interesante, y con una visión de la marca un poco delegada: de hecho el podcast no se llama como la empresa, pero está organizado por la empresa.

Se trata de, a partir del contenido de las personas, generar confianza en la gente y confianza en la marca que organiza el evento. Es una estrategia largoplacista, no inmediata, que no monetiza el día uno —aunque sí es verdad que es un espacio que se podrá monetizar a través de sponsors o de la propia monetización de YouTube—. Pero al final buscamos que la gente confíe en las personas que hay detrás de la compañía y, subsidiariamente, en la compañía.

Manu: Y añado más, para contároslo a vosotros y a ti: lo que este espacio hace distinto es generar esa transparencia de la que habla Luis, que lo hace muy humano, pero también para que la gente sepa lo que es montar esto desde dentro y desde el día a día. No es contar lo que se ha hecho: es que cada update también se cuenta.

Luis: Fíjate que tú hablas de cosas que sabes en tu espacio. Tú, por ejemplo, tiras muy bien al plato, y hablas desde una persona que tira al plato, no desde alguien que opina de la gente que tira al plato. Nosotros no tenemos un espacio en el que hablamos de tesoreras de Bitcoin desde fuera —«uy, qué mal lo hacen», «qué bien lo hacen», «qué listos son», «qué tontos son»—: tengo skin in the game, me encargo de esto. Y eso yo creo que lo hace mucho más auténtico frente a otros espacios de contenido sobre Bitcoin, sobre criptoactivos o sobre innovación y empresas, de gente que opina sin estar dentro. Creo que cambia bastante la perspectiva.

_Empezar desde cero: «aprende conmigo» y la cercanía en contenido_

Andrea: Habéis tocado varios temas que creo que son importantes para los emprendedores, y son dos. El primero es que es verdad que yo ahora estoy en una posición en la que sé mucho del tema del que hablo en redes sociales, pero yo empecé sin saber hacer lo que hoy en día sé hacer. Y de hecho el nombre de mi Instagram, que es My Shooting Journey, es mi viaje aprendiendo sobre lo que quería aprender.

Creo que una de las cosas que más me han funcionado ha sido ser sincera con la gente y decir: «Hola, soy nueva en esto. No tengo ni idea, pero os voy a enseñar cómo aprendo». Y creo que montarte un podcast como el que estáis haciendo vosotros va a hacer dos cosas: primero, que vosotros aprendáis de gente que sabe más que vosotros; y eso hace que vuestra audiencia también aprenda junto a vosotros. Y eso es una cosa muy bonita.

Y luego hay otro tema: la marca personal de la gente hoy en día es tan importante que hay empresas tecnológicas —como por ejemplo YouTube— que contratan a creadores de contenido y los tienen en su board of directors o en su equipo directivo. Porque al final la empresa también necesita tener a alguien que esté tocando a las audiencias en su día a día y poder traer ese know-how y esas experiencias de hablar directamente con esa audiencia a la estrategia.

Luis: ¿Sabes lo que pasa? Por lo menos Manu y yo siempre dijimos que nunca nos expondríamos a través de las redes sociales. Pero los tiempos cambian, y muchas veces las empresas están directamente asociadas a las personas. Entonces lo mejor que puedes hacer es que seas tú mismo el que le cuente al mundo lo que hace tu compañía. Que no hagas ads, que no contrates: el que mejor lo va a contar eres tú, el que más pasión le va a poner eres tú.

De hecho, la tía de mi mujer tiene una empresa que se llama [?Flipan Look: nombre garbleado por el ASR], que son unas lupitas que se levantan y puedes ver de cerca, pero es como un collar. Y yo llevaba mucho tiempo diciéndoles: «Tenéis que salir vosotras a contarle al mundo cómo las montáis, cómo las diseñáis, cómo las construís». Lo han empezado a hacer y las redes sociales por las nubes.

Andrea: ¿Sabéis quién es el ejecutivo que mejor transmite en redes sociales, con su papel de CEO, cómo funciona la empresa? El CEO de Instagram, Adam Mosseri. Es una persona que todos los viernes sale con gafitas, con el pelo rizado.

Manu: Ah, lo he visto yo en Instagram alguna vez. Pensaba que era un tío de producto o algo así, no sabía que era él.

Andrea: Claro, fíjate lo cercano que es, que te pensabas que era un tío de producto. Yo he tenido la cara dura de encontrármelo en un hotel, abrir la silla y sentarme a desayunar con él. Le caí bien, tuve suerte y ya está. Lo hice porque yo sé quién es quién en el mundo de la creación de contenido, quiénes son los ejecutivos, y le vi: no podía perder la oportunidad de hablar con él.

Pero es verdad que, si te fijas, todos los viernes a las cinco de la tarde hora española él abre en stories una cajita, un Q&A, y dice «preguntadme lo que queráis». Y se dedica cuatro, cinco, seis horas de su trabajo a contestar a los usuarios de Instagram cómo funciona Instagram, qué cambios han traído. Tiene una comunidad de millones de personas. Y al final, si una empresa como Instagram está poniendo a su CEO a crear contenido, imagínate lo importante que es que los ejecutivos se acerquen a las audiencias que tienen.

_Cómo usar la IA para pensar, estrategizar y analizar patrones_

Manu: Esto es superinteresante, porque hablábamos antes de que la IA te ha ayudado a crecer, pero hablamos todo el rato de la parte humana. Me gustaría profundizar en eso: ¿en qué equilibrio utilizas la IA para crear contenido sin perder la parte humana? Decías antes lo de estrategizar. ¿Te ayuda también en más partes de la creación de contenido?

Andrea: La IA me ayuda en muchos sentidos. Me ayuda a pensar. Y si me ayuda a pensar, me ayuda a crear contenido, y también me ayuda a bajar a la gente en el funnel para convertirlos en seguidores, a que gente nueva me descubra y a conectar con esa gente. Porque a mí no me gusta simplemente ganar seguidores si no tenemos cosas en común: me ayuda a encontrar a gente similar a mí, o a que gente similar a mí me encuentre.

¿Cómo se hace eso? Tienes que tener muy claro qué es la IA. Hay gente que se pone a utilizar la IA, pero le preguntas a una persona que habla con ChatGPT todos los días qué es la IA y no te sabe contestar. La IA es una tecnología que ayuda a las máquinas a encontrar patrones, a tener una conversación, a predecir e incluso a generar conversación y contenido. No piensa por sí sola. ¿Qué significa esto? Que si tú no prompteas bien, el resultado que te va a dar la IA va a ser mediocre.

Para poder llegar al punto en el que estoy de crear contenido apoyándome en la inteligencia artificial, yo me hice un máster en IA aplicada al marketing, y después he estado años investigando y trasteando con la IA hasta llegar al punto en el que estoy hoy. Me he cuidado mucho de mis prompts y de crear mis bases de conocimiento para mis IAs, para que me ayuden en mi estrategia. Hay mucha labor ahí de cómo utilizar la IA y para qué.

¿En qué cosas la utilizo? Por ejemplo, para enseñar. Hay cosas que tú en tu empresa tienes que enseñar: como hay gente que se dedica a la economía y enseña cómo invertir, y tiene su know-how. No digo que el know-how de todo el mundo esté bien o mal, porque hay gente que emplea la IA de manera errónea. Pero si yo quiero enseñar a alguien las cosas que he aprendido, tendría que contratar a un equipo de marketing para crearme una página web, una mailing list donde volcar el contenido, o dibujos de cómo funciona la escopeta —o, en el caso de alguien que crea contenido en economía, de cómo invertir—. Yo esas cosas ahora las hago de manera automática porque tengo a mis IAs entrenadas.

Luis: Y la parte del dato, supongo también. La que te analiza todo, cómo lo haces y cómo mejorar, la parte más técnica.

Andrea: Sí. Yo, por ejemplo, tengo una IA que me construí hace años y que he ido mejorando con el tiempo, que me identifica patrones. Tengo una IA conectada veinticuatro horas a mi Instagram: le he dado mi contraseña y mi usuario para que se meta en mi Instagram cuando lo necesite, y me encuentra patrones en comentarios, en gente que se ha guardado el contenido. Y de eso yo luego me hago mis ejercicios para el siguiente contenido. Creo que la IA es muy buena encontrando patrones, y luego estás tú para decidir en qué la empleas o qué contenido generas con esos patrones que has encontrado.

_Prompteo avanzado: hacer pelear a varias IAs entre sí_

Luis: La parte que quería comentar es la del prompting. ¿Habéis visto esos vídeos que son los que más han funcionado, del jefe de desarrollo de Claude, que es una hora solo sobre cómo promptear? Es acojonante. Una hora solo sobre cómo promptear.

Andrea: Yo, por ejemplo, a la hora de los prompts utilizo varias IAs. Yo no uso una: prompteo con una, me voy a otra y pongo a prueba ese prompt, y de repente la segunda me dice «pues aquí falla». Y le pido: «Critícame este prompt». Es muy importante que sepas definir el objetivo que tienes. Se lo devuelvo a la otra, que me ha creado ese prompt, y otra vez lo vuelvo a meter en otra.

No vale con hablar con la IA. Creo que el gran problema del mundo en el que vivimos hoy es que no cuestionamos el output de las IAs, y hay que ponerlo a prueba muchas veces antes de comercializar o de intentar hacer dinero con ello.

Luis: Esto me recuerda a Carlos con un tema legal que tenía: una demanda que tenía que presentar. Él prepara la demanda, se va a la otra IA y le dice: «Oye, esta es la situación, yo soy propietario de tal, tengo que demandar a este tío. Me han presentado esta demanda porque quieren tal, ¿tú qué responderías?». Entonces empieza a hacer pelear a varias IAs con las demandas originales y las respuestas, buscando los puntos ciegos, y acaba mejorando la demanda inicial muchísimo, porque la otra encuentra puntos flacos del planteamiento inicial. Y eso yo creo que es una utilización avanzada, porque mucha gente la utiliza como la herramienta inicial de eficiencia o productividad, que también está bien.

Por ejemplo, nosotros, para sacar los capítulos de los podcasts, o todo el transcript que sale del podcast para sacar los highlights, para el hook inicial en el que te pongo cuatro o cinco escenas… Todo eso, hace dos años, a mano: me ponía a escuchar el podcast después de que me lo mandaran editado, con una libreta. Y te dices: «¿pero qué estoy haciendo?». Entonces lo subes en privado a YouTube, te saca el transcript entero, lo copias, se lo pasas a Gemini y le dices: «Sácame los capítulos, sácame esto, sácame lo otro para hacer shorts más potentes». Y de repente te ahorras, no sé, quince horas por cada episodio. Pero eso es productividad.

_Productividad vs. toma de decisiones: el verdadero rol humano_

Andrea: Ahí voy: hay que distinguir entre la toma de decisiones y la productividad. Y yo sigo pensando que el factor humano, quizá ahora en toda nuestra historia, nunca ha sido tan importante como por el punto en el que estamos.

Un ejemplo: yo, que soy abogada aunque no ejerzo, tengo muchas amigas que utilizan IA en su trabajo, y todavía no he visto a ningún abogado que lleve años viviendo de la abogacía decir «he delegado al 100 % todo en la IA». La IA no está en un punto como para poder delegar decisiones humanas, como meter a alguien en la cárcel. Pero sí que es verdad que ayuda en la productividad de muchos despachos de abogados, por supuesto. Buscar jurisprudencia, evidentemente, lo va a hacer mucho más rápido.

Manu: Hay un tema importante, que es lo que decías de que a veces te da la razón. Hay una manera, has visto que en Claude puedes configurarlo para que te haga un poco de challenge. ¿Cómo lo gestionáis vosotros?

Luis: A mí me ha pasado alguna vez, con Gemini, que me ha dicho: «Yo no trabajo más en stock, pregúntame otra cosa». [risas] Y si insistes, a veces te dice: «¿Me estás molestando? Deja de preguntarme».

Andrea: Bueno, yo cuando hay cosas importantes le pregunto a otra IA que me mire si hay algún porcentaje del texto que me ha dado que parezca que es una alucinación. Y a mí me funciona. No te puedo decir si las IAs antes alucinaban más o menos que ahora, porque la verdad es que no lo sé. Lo que sí te puedo decir es que al contrastar los outputs que me dan las IAs con otras, sí que es verdad que he llegado siempre a una mejor calidad y a bajar un poco las alucinaciones que tienen.

Luis: Lo hablábamos aquí con un invitado que decía que la IA era como un siete en todo, y que el factor humano era lo que podía darle el salto diferencial.

Andrea: Claro, la gente estándar lo que hace es que lo que la IA le devuelve ya le parece bien. Si tú no sabes de jardinería y le preguntas a la IA con una foto «¿qué le pasa a mi planta?», lo que te diga te va a parecer guay. Pero al final el hecho de que haya una persona detrás es lo que yo creo que da ese salto diferencial para poder llegar a un diez.

Manu: Es como preguntarle a la IA «¿por qué tengo estos síntomas?». Cuando tienes un tema problemático, relevante, importante en tu vida, ¿cómo no vas a ir a un abogado? ¿Cómo no vas a ir al médico? Estamos locos. Obviamente es una fuente de información, pero tú acabarás yendo a los profesionales expertos en cada área. Es como tiene que ser.

_Las dos grandes limitaciones de la IA: alucinaciones y creatividad_

Andrea: Yo creo que la IA tiene dos limitaciones muy fuertes. Una de ellas es que alucina. Pero la otra es la falta de creatividad.

Y la prueba más fehaciente que tengo yo es que yo he crecido en redes sociales porque mi contenido es superhumano y soy yo: no hay un avatar hablándoles a mis seguidores, soy yo. Es verdad que la IA me ha ayudado en mucha estrategia, pero no la puedes dejar a ella para temas demasiado creativos. Porque el factor humano, insisto, ahora mismo probablemente esté en la época en la que más importancia tiene el ser humano.

Luis: ¿Y sabes por qué además? Porque al principio hay mucha gente que todavía no la utiliza. Es verdad que nosotros, que estamos muy metidos en el día a día, nos parece a veces que incluso llegamos tarde. Pero es un porcentaje muy pequeño el que la usa como la usamos nosotros. Mi padre la usa cuando está en la playa, hace una foto y pregunta cómo se llama esta estrella; es una conversación, pero no busca un rédito empresarial o profesional.

Lo que yo digo es: si de repente todos los que competimos en un determinado mercado usamos la IA, ¿qué es lo que va a pasar? Que el resultado que demos todos al mundo será el mismo. Y entonces vuelve a venir a colación el factor humano. Claro, si todos utilizamos Claude para hacer webs, es que son todas las webs iguales.

Andrea: Efectivamente. Son todas presentaciones iguales.

Luis: Nos parece que son la leche por cómo lo hace, pero estás compitiendo en el mismo sitio. Entonces, ¿cómo te diferencias del resto? Porque es que empieza a cantar ya.

_¿Por qué el feed de LinkedIn se ha vuelto inhumano?_

Luis: A mí me pone hipernervioso el feed de LinkedIn, porque son todos los posts iguales. Miles de frases cortas, y tiene un deje —fíjate— que siempre dice «el sí, pero el no» o «el no, pero el sí». Fíjate en los posts: están todos hechos con IA. Y se ve. Este tío le ha puesto un tema a la IA, «tengo que publicar en LinkedIn», y ya. Yo ni me los leo. Digo: tío, ¿para qué te metes en LinkedIn?

Andrea: Yo, por ejemplo, he dejado de meterme en LinkedIn. No me meto ya.

Luis: ¿Para qué te metes? Bueno, para mí es intentar construir un canal de visibilidad también para temas empresariales. Intento hablar de temas que creo que son interesantes, pero evidentemente relacionados con la compañía: lanzamientos, inversión, estado del mercado. En la parte corporate quizá interese mucho más. Pero ¿tú por qué no te metes en LinkedIn?

Andrea: Porque me parece inhumano. La mayoría del contenido sigue siendo texto —es verdad que ahora la gente mete mucha foto—. Creo que hay mucha gente que se mete en LinkedIn para —no sé cómo se dice en español— to brag, para fardar, para presumir. Es verdad que te puede ayudar a encontrar gente: si yo me meto en LinkedIn es simplemente para encontrar a alguien que creo que me puede ayudar en mi proyecto. Pero es muy probable que a esa persona la contacte por Instagram, o, si tienes su correo —hay una herramienta que yo utilizo que te dice cuál es el correo aunque esté escondido de la gente que está en LinkedIn—, le mando un correo.

Mandar un mensaje así en frío por LinkedIn… A mí me llegan, no te voy a decir cientos, pero decenas todos los días. Y están automatizados todos, no tienen el punto. Son agentes.

_Las tres eras de la IA y la apuesta predictiva de Meta_

Andrea: De hecho, me acuerdo de cuando empezó. Yo divido la era de la IA en tres fases. Cuando salió era conversacional. Luego salió la era agéntica, que es cuando empezamos a utilizar agentes para automatizar cosas, y ahí es donde entró que todo el mundo tenía un agente que mandaba posts en LinkedIn. Y es cuando me dejó de gustar esa red social.

Y creo que entramos en la tercera fase, que es la era de la predicción. Ahí es donde entran empresas como Meta, que están invirtiendo billones —por supuesto OpenAI también, Anthropic—, pero creo que Meta lo está haciendo muy bien, porque están construyendo dos IAs que están estudiando dos cosas muy distintas.

Una es el mundo, para predecir cómo es el mundo. Eso se va a aplicar en el futuro a la robótica: tienen una IA que está aprendiendo, a través del vídeo, cómo funciona el mundo. Hay vídeos que utilizan que son, por ejemplo, una pelota y una mano: abre la mano, cae la pelota, y tiene que predecir qué va a pasar con esa pelota. ¿Para qué? Para que cuando esa IA la utilicen los robots sepan cómo funciona el mundo.

Y luego hay otra IA —además, escribí un artículo en un medio español hablando sobre esto— que es TRIBE 2 [?nombre del modelo: confirmar], una IA que tiene Meta y que estudia cómo reacciona el cerebro humano. Si te fijas, Meta está investigando dos cosas en paralelo: cómo funciona el mundo y cómo funciona la mente humana. Estudia, a través de la visualización de escáneres cerebrales humanos, cómo reacciona la gente ante distinto contenido. Metieron, creo que en aquella época, a 700 personas en un escáner, les ponían imágenes y vídeos, y veían qué zonas distintas del cerebro se iban activando.

Y creo que el mayor problema que tiene esto es que aquí entran las empresas a comercializar cosas que no se deberían comercializar. Y mira que yo soy una persona supercomercial y que siempre estoy mirando cómo se puede comercializar la IA, pero con responsabilidad.

¿Qué ocurrió cuando salió? Que se hizo viral, y gente del mundo del marketing lo vendía como la solución: «¿Tienes que crear contenido viral? Pues a través de esto vas a poder saber si un vídeo va a ser viral o no». No. Oiga, usted no puede comercializar esto. Primero, porque Meta no lo ha vendido como la panacea para predecir la viralidad. Y segundo, porque no está claro que 700 personas sean muestra suficiente. Si solo han cogido a 700 estudiantes de una universidad en Estados Unidos, ¿qué hay de los demás colectivos? ¿Cómo vas a predecir que un champú para gente pelirroja va a ser la pera si solo lo has probado con gente rubia o morena?

Manu: Pero vuelvo a decir: si al final la base de la humanidad utiliza las mismas herramientas de inteligencia artificial, el output siempre va a ser el mismo para todos.

Andrea: Unos pocos empezarán a utilizar eso para predecir cómo se va a comportar la gente antes de tener el contenido, y los primeros a lo mejor sí consiguen un impacto brutal. Pero cuando todo el mundo la utilice, volverá a colación la participación humana.

Luis: ¿Te acuerdas de esas películas tan guays de las agencias de marketing americanas? ¿Cómo se llama la serie tan buena? Mad Men. Que tenía siempre al director ejecutivo creativo, y era el que le daba la guinda al pastel del anuncio. Pues volverá eso de alguna forma.

_La vuelta al factor humano cuando todo está automatizado_

Manu: Yo creo que en el futuro una de las cosas que puede ocurrir es que los humanos dejemos de utilizar la IA tan activamente como la estamos usando ahora. Que a lo mejor eso pasa a ser lo diferencial: es como que haces así y vuelves, y otra vez la gente que lo hace humano es la que empieza a triunfar, porque todo el mundo lo tiene automatizado. La gente odia eso.

Andrea: Ahí voy. Que al automatizarse todo, tú vas a delegar en tus agentes la toma de decisiones. Por ejemplo, comprar un billete al mejor precio: ya hay gente que tiene agentes trabajando 24/7 para buscar ofertas de viajes. Entonces, ¿quién está utilizando la IA para tomar esa decisión? En ese caso es una IA la que está tomando la decisión de qué billete comprar. Imagínate la gente que lo está utilizando o construyendo para invertir: ya hay casos de personas que le dan 2.000 € y le preguntan qué puede hacer con esos 2.000 € a la hora de invertirlos.

Ahora mismo estamos viendo cómo la gente que sabe más de IA construye sus agentes y delega decisiones en esos agentes. Y por eso digo que estamos en un punto donde está en nuestra mano darle más o menos poder a la IA. Mientras los seres humanos seamos quienes seguimos tomando las decisiones importantes, seguiremos teniendo importancia para el mundo. En el momento en el que le deleguemos eso a la IA, pues estamos perdidos.

_El salto que falta: cuando el lenguaje natural lo gestione todo_

Luis: Yo creo que, por hacer un poco de challenge, aún no estamos en ese punto en el que todos utilizamos la IA. Creo que estamos muy hinchados. De hecho, esto lo comentamos en otro programa: aún falta ese salto, en el sentido de que tú, para crear la web, la IA te lo hace, pero lo gestionas tú. Tú compras el dominio aquí, la IA te da el código y te dice «súbelo aquí, cógete este servicio para el backend», dónde pones los DNS, el dominio. Lo gestionas tú.

Es el paso del que hablaban Elon Musk y más gente: «ahora lo haces así, pero luego vendrá el momento en el que el prompt en lenguaje natural sea "créame una web con tal y tal" y ya el LLM te lo haga todo por detrás». Ahí será cuando la persona normal —digo normal, la que no se dedica a esto— pueda hacer lo que quiera, igual que la gente que estamos metidos en esto. Y en ese momento será cuando realmente el factor humano… Pero falta ese paso, ¿no creéis? ¿O creéis que ya? Yo creo que falta ese paso de que el lenguaje natural sea el que ya te lo haga todo, porque ahora hay una parte en la que tú sigues juntándolo todo.

Manu: De mis, no sé, veinte mejores amigos, tres. Tres que lo utilicemos para cosas del día a día, para construir, para imaginar, para probar, para ver qué potencial tiene esto sin saber muy bien hacia dónde te va a llevar. Tres. El resto, olvídate. Bueno, a lo mejor tienen ChatGPT en la empresa, pero lo utilizan para nada: no el potencial de verdad que tienen todas estas herramientas, o cómo buscamos soluciones a problemas que tenemos todos los días.

Andrea: Que no se enfaden mis amigas del cole, pero es verdad que cuando me voy a cenar con mis amigas del cole, que no trabajan en una tecnológica como yo —que tengo mucha suerte de poder hacer eso—, me preguntan: «¿Cómo hago esto? Enséñame». Y yo estoy encantada, porque a mí la IA me parece… estoy viviendo en el mejor momento de la humanidad, para mí, y me encanta hablar de ello.

Pero sí que es verdad que la gente comete el error de pedirle a otra persona que le enseñe a usar la IA. Tú no tienes que pedirle a otra persona ni hacerte un máster en IA. Te tienes que sentar en tu ordenador cuando llegues de trabajar y, en tu tiempo libre, ponerte a trastear con ella. Porque igual que cuando somos bebés aprendemos a andar levantándonos y practicando, aprenderemos con la IA construyendo nuestras propias pequeñas cosas.

Alguien en casa puede automatizar tareas suyas, como saber qué tiene que comprar dentro de unos días porque le pone a ChatGPT cuánto le suele durar la leche, y que le mande un mensaje. Estamos acostumbrados a un proceso de enseñanza en el que hay un profesor que te lo contaba una vez, y si no te enterabas, eres un cazurro y vete a estudiar. La IA no se cansa nunca de responderte, y le dices: «Oye, me lo has explicado muy bien, Claude, pero como si fuera paso a paso, por favor. Y no, no me pongas el listado: dime uno, y cuando te diga "check", me pasas el siguiente». Y hablando aprendo un montón. Pero hay que tener las ganas de retarte a aprender.

Luis: Nosotros sí que lo hacemos y tus amigas a lo mejor no, pero insisto en que luego llega la fase en la que no tendrán que aprender, porque con el lenguaje natural del prompt —que ni siquiera será un prompt, será hablar con él— ya te lo va a hacer todo. No te va a explicar cómo hacerlo: te lo gestionará. Y creo que es el paso siguiente.

Luis: Yo he aprendido un montón de cosas de tecnología y no soy developer, simplemente construyendo cosas con Claude y en la parte de diseño. Ya tengo un manejo de esas herramientas brutal y un montón de terminología. Me acuerdo con Manu, hace muchos años, con otras startups: teníamos equipo de tecnología, el CTO te decía cuatro cosas y decías «bueno, pues será así», porque no tengo ni idea de qué me estás hablando. Y ahora ya no me toma el pelo tanto. [risas]

_El peligro del vibe coding sin criterio técnico_

Andrea: Sí, pero de todas formas, ojo con eso. Creo que un gran problema que crea la IA hoy en día es que todo el mundo puede construir, y se nos está olvidando que la gente que podía construir antes de la IA siguen siendo los que más saben. El vibe coding es la pera, pero es muy peligroso: construyes algo con vibe coding y, como lo comercialices y esté mal construido, se te cae el pelo a ti por haber comercializado una cosa así.

Al César lo que es del César: la gente que trabaja en tecnología, con posiciones de CTO, CPO y tal, siguen siendo las personas que mejor manejan la IA. Nosotros, los vibe coders o la gente que trabajamos con IA, somos quizá buenos estrategizándola, porque tenemos conocimientos comerciales que ayudan a esa tecnología que construyen ellos a comercializarla y a saber cómo la podemos introducir en un mercado. Y creo que esa balanza —el tecnólogo con IA y el que comercializa con IA—, esas dos fuerzas unidas, son las que realmente le dan a las empresas la potencia y la aceleración que necesitan.

Nosotros lo vemos en la compañía. Yo, si es un producto altamente tecnológico, jamás dejaría que eso fuera un funcionamiento totalmente externalizado en la IA y que ahí no hubiera nadie que supiera de qué está hablando.

Luis: Si tienes un e-commerce de lo que sea, para eso te lo puedes hacer tú, porque no hay ninguna complejidad tecnológica detrás: es muy estándar y te lo montas. Es una web para mi hotelito con unas fotitos, y no molesta a nadie. Claro, cuando estamos hablando de cosas más complejas, evidentemente no.

Más de una vez he leído sobre gente que había construido cosas un poco más complejas con la IA y que, en un momento dado, ha tenido éxito, ha crecido, ha empezado a tener clientes, y ha dicho: «necesito ya un jefe de producto, un tío de tecnología». Y ha llegado el de tecnología, ha estado mirando el código y, por las caras, ha dicho: «tengo un follón montado aquí». Y ha tenido que reconstruirlo todo para darle un poco de sentido, porque la IA iba parcheando el código y metiendo cosas nuevas y no tenía mucho orden estratégico a nivel de planos de lo que habían construido.

Andrea: Y creo que eso es muy importante a la hora de hablar sobre si la IA va a quitar un montón de trabajos. Creo que la IA va a quitar un montón de trabajos también dentro de tecnología, a esa gente que no se adapta a la IA. Tecnólogos que dicen: «No, es que yo prefiero construirlo yo». Oye, ¿por qué no lo haces con IA? Que a lo mejor es mucho más rápido y seguro, porque puedes testear muchas más cosas.

_La IA y los «trabajos inhumanos»: robots en minas y cables atlánticos_

Andrea: Pero lo mismo ocurre en otros sectores. Me acuerdo de que cuando vivía en Estocolmo me tocó entrevistar al CEO de una empresa que construía robots en Dinamarca —creo que es la empresa más top de Dinamarca en robótica—. Y me acuerdo de que le hice esta misma pregunta. No existía ChatGPT cuando le pregunté esto, no existía nada de la IA que conocemos hoy. Le pregunté: «Oye, la IA va a quitar muchos trabajos a la gente, y los robots». Y me dijo: «Andrea, lo que va a ocurrir con la IA y con los robots es que va a quitar los trabajos inhumanos».

Y dije: «¿Y qué es un trabajo inhumano?». Y me decía: «¿Por qué, para reparar los cables de internet que pasan por el suelo de Estados Unidos a Europa cruzando el Atlántico, tiene que vivir un ser humano dos semanas en cámaras hiperbáricas sin subir a la superficie, arriesgando su vida para que tengamos internet? Eso lo debería estar haciendo un robot. ¿Por qué tiene que estar una persona en una fábrica doblando camisetas? ¿Por qué hay que arriesgar la vida de mineros que luego viven solamente hasta los cuarenta, cincuenta o sesenta años por vivir en esas condiciones?».

Creo que lo primero que van a hacer la IA y la robótica va a ser quitar esos trabajos inhumanos, y quizá desplazar a otro tipo de trabajos que se crearán por darles a los robots esos trabajos inhumanos.

_Cómo educar a los niños ante la llegada de la inteligencia artificial_

Luis: Me ha gustado mucho eso de los trabajos inhumanos. Mi hija mayor está en la universidad, y cuando iba a decidir qué estudiar yo le dije: «A ver, yo creo que no deberías estudiar lo que yo estudié en mi época». Empresariales, económicas, derecho: hay cosas que son muy estándar y en las que quizá la demanda tienda a contraerse en el tiempo, porque de alguna forma las nuevas tecnologías van a impactar. Y acabó estudiando ingeniería matemática con inteligencia artificial.

Pero, a pesar de que está estudiando eso, imagino que mis padres tendrían también ese punto de miedo cuando yo entré a la universidad y era la revolución de internet. Fue la digitalización del mundo, y la gente pensaría: «ahora va a ser todo internet, tecnología, datos, network; el mundo va a cambiar». Igual que con la revolución industrial: hay momentos, esos tipping points en la historia de la humanidad, en los que se introducen tecnologías que parece que lo van a cambiar todo y que el ser humano va a dejar de ser relevante o útil, pero siempre la humanidad acaba encontrando el camino.

Andrea: La revolución industrial lo que hizo fue darle la fuerza y la productividad física al ser humano. Lo que nos va a dar la IA es el conocimiento: igual que hizo la revolución industrial en el mundo físico, nos lo va a dar en el mundo intelectual, por así decirlo.

Manu: ¿Y no tienes miedo por tus hijos? ¿Qué va a ser del mundo dentro de veinte años, cuando empiecen a trabajar?

Andrea: Yo hago una cosa con mis hijos para prepararles para el futuro, y es que yo les doy clases de IA. Nada raro ni muy técnico. Pero una de las cosas que hice hace unos meses fue explicarles que ChatGPT no era una persona con voz, porque los niños del cole que empezaban a hablar con ChatGPT lo llamaban en inglés he. Oye, ¿cómo que he? Será it, porque es un ser tecnológico. O sea, no es ni un ser: es una tecnología.

Entonces yo a mis hijos, no te digo todos los domingos, pero todas las semanas les hablo sobre la IA. Que detrás de la voz de ChatGPT, que ahora parece muy humana, no hay una persona; y que lo que te cuenta no es porque esa IA piense por sí sola, sino que está haciendo probabilidades matemáticas para saber cuál es la palabra más adecuada que tiene que decirte a las preguntas que tú le hagas.

Luis: Aparte, tienen que saber que la inteligencia de las IAs viene de los humanos. Están entrenadas bajo la experiencia de la humanidad de siglos y siglos, todo metido en una coctelera para que sepan interpretar y responder.

Andrea: Efectivamente. Y luego creo que hay que ser muy conscientes —y eso se lo he dicho a mis hijos— de que las IAs es verdad que son muy buenas porque están entrenadas con muchísima data, pero siguen teniendo sesgos. Si te das cuenta, cuando salió ChatGPT tenía muchos sesgos, y los bancos fueron los primeros en darse cuenta: cuando delegaban un poco en la IA a la hora de dar préstamos, a lo mejor a la gente de color les estaban dando menos préstamos. Hubo un ejercicio que se hizo como prueba, no se comercializó así, pero sí que es verdad que daba menos préstamos a gente de color. Oye, preguntémonos hoy en día cómo se están entrenando las IAs.

_El riesgo de la dependencia académica y la pérdida de criterio_

Manu: ¿No creéis que el nivel académico, la exigencia académica, ha ido bajando estos últimos años? Ha sido evidente, también por políticas. ¿No creéis que habrá gente que deje de aprender y que se sienta mucho más dependiente de la IA?

Andrea: Totalmente. Y creo que ese es uno de los grandes problemas que vamos a tener: que la gente va a dejar de pensar y de razonar como lo hacemos hoy en día. Si os dais cuenta, nosotros somos la última generación que ha estudiado sin un ChatGPT. ¿Cómo van a ser los niños que utilicen ChatGPT para sus proyectos de fin de carrera?

Y creo que ahí pueden ocurrir dos cosas. Obviamente, que cambiemos la manera de razonar. Pero también que nos volvamos mejores a la hora de plantear problemas. Es decir: si te fijas en la calidad de los prompts buenos, son aquellos que plantean bien cuál es el objetivo, cuál es el problema y cuál es el contexto. Dar contexto. Creo que vamos a ser mejores en dar contexto y en plantear problemas y potenciales soluciones, porque vamos a promptear mejor. Pero cien por cien que nos va a cambiar la manera de solucionar problemas por nosotros mismos.

Luis: Hay un ejemplo que puso aquí un invitado que vino, Corti, sobre un juego japonés parecido al ajedrez. En el ajedrez, desde hace mucho tiempo, las máquinas ganan muchas veces a los mejores del mundo. Y en este juego japonés —no me acuerdo de cómo se llamaba— desde que había entrado la IA había empezado a ganar, y lo que ha pasado es que el nivel medio de los jugadores profesionales subió, al ver cómo la IA jugaba de una forma distinta a la que ellos jugaban. De repente hacía movimientos raros y empezaba a ganar. Y eso ha subido exponencialmente el nivel de los jugadores profesionales, viendo y estudiando. En ese caso el tío estudia mucho: «¿por qué me ha ganado? Yo aquí hubiera hecho esto, pero la IA ha hecho esto otro y me ha llevado a esto». Entonces ha subido su nivel. La gente que se lo plantea como un reto, la IA es muy buena: me puede hacer mejor.

Andrea: Es que yo creo que aquí entra el criterio de cada uno y de cuándo usa la IA. Por ejemplo, si tú le haces una pregunta a la IA y te da una respuesta, yo lo que suelo hacer generalmente es: «¿Por qué me has dicho que sí? Explícamelo». Hay gente que recibe una respuesta y se conforma con eso, y deja de aprender porque no le pregunta «¿por qué me has dicho que sí?, explícame cómo has razonado», cosa que yo sí suelo hacer.

Y segundo, que la gente se acostumbra a que lo que diga la IA es lo que vale. Oye, a lo mejor tu IA tiene un sesgo porque sabe que te gusta más el chocolate y te está dando más chocolate que una dosis de realidad, que es lo que te tendría que dar.

_El coste real de los tokens y el retorno de inversión en corporaciones_

Manu: Y una cosa que os quería preguntar a los dos: veo un montón de posts en X o en LinkedIn sobre esa curva de «me cargo equipos completos, los sustituyo por IAs», y se está viendo la vuelta atrás, porque nadie presupuestó correctamente el coste final de los tokens, de la utilización de la IA. Y ha habido empresas que ya están supervisando: tienen perfiles que supervisan presupuestariamente la utilización de estas herramientas, y en muchos casos ha habido auténticos sustos de «ostras, la que hemos liado».

Andrea: Bueno, yo leí recientemente un estudio que hizo una de las Big 4, y decía que el ROI de las grandes corporaciones que habían invertido mucho en IA para mejorar su productividad no había sido el esperado, y que habían invertido más dinero pensando que iban a obtener un retorno imposible de predecir, porque tú tienes que ver cómo va mejorando la productividad con la IA. Y ese ROI no se consiguió.

¿Y a qué afecta esto directamente? Pues a esas teorías de la gente que dice que vamos a tener una renta universal. Porque si la IA no está devolviendo ese ROI a las corporaciones después de haber invertido mucho, ¿qué impuestos les vas a meter a las corporaciones si todavía no están teniendo ese retorno?

_Modelos y herramientas: ChatGPT, Claude y Manus_

Manu: Si queréis hablamos de modelos, que tengo tantas cosas que me apetece muchísimo seguir. Hablamos de GPT, hablamos de Claude, hablamos de Manus, Grok, Llama. ¿Cuál utilizáis más? ¿Por qué? ¿Para qué? Hablabas mucho antes de contrastar, pero algunas están especializadas, incluso en el propio GEO: sabéis que cada una lee de una manera distinta y pilla de una manera distinta.

Andrea: Yo no utilizo solo una IA. Quizá la IA que más utilizo es una que me construí yo, que está apoyada en Claude, Manus y GPT. O sea, que podría deciros que utilizo las tres a la vez. Lo que pasa es que la mía es una herramienta —no la voy a llamar una IA—, una herramienta que me he construido que tira de cada modelo según lo que tenga que hacer.

A la hora de escribir, porque uno de los outputs que me da esa herramienta es escribir, tira quizá más de ChatGPT. Y a la hora de estrategizar, Claude cien por cien. Y sobre todo si tengo que utilizar Excels y demás, utilizo más Claude, porque creo que es el que mejor lo interpreta. Y luego es verdad que para generar PDFs y demás, Manus.

Luis: Yo lo tengo todo metido en Claude. Todo en Claude, porque tengo los proyectos ya montados y tienen un montón de información metida después de muchos meses. Lo conecto con Claude Design [?], donde me creo los design systems por empresa, por negocio o por proyecto. Está todo tan conectado y sale tanto de lo que hago, que ya me da pereza volver. Aunque es verdad que lo puedes traspasar fácilmente de un lado a otro, pero no ir buscando cuando van sacando los nuevos modelos: ahora sale [?nombre de modelo garbleado por el ASR], no sé qué, y ahora el otro saca el 5.2, y la gente dice «es que esto mejora». Yo no necesito ese nivel de concreción: lo que me da Claude es suficientemente bueno como punto de partida para el valor que yo tengo que darle al mundo.

Andrea: Es lo que te iba a decir: creo que aquí ninguno de los tres necesitamos cinco IAs ni pagar cinco suscripciones distintas. Yo lo hago porque lo mío es muy muy específico, y podría perfectamente tirar solo de Claude.

Luis: Creo que con Claude hoy en día vas que chutas. Para nosotros, sí. Pero la gente utiliza ChatGPT porque ha tenido mayor repercusión a nivel de comunicación. Y de hecho, sabéis la estadística: antes la gente lo utilizaba, cuando nació, más para generar, y ahora es un buscador. Ha pasado muchísima búsqueda de Google a ChatGPT.

Andrea: Yo, fíjate, eso todavía no lo veo así. Y voy a hablar de mi caso particular, y yo no represento a la mayor parte de la población, pero yo me he dado cuenta de que en mi caso sigo yendo a Google para encontrar cosas, pero para que me expliquen algo me voy a ChatGPT.

Y ojo con las redes sociales, que si os habéis fijado, ahora las nuevas generaciones utilizan TikTok e Instagram para buscar cosas. O sea, que ahí hay una batalla entre usuarios y entre plataformas para ver quién se queda con qué.

Manu: Es que no puedes estar todo el día investigando todos los modelos que hay. Hay muchas compañías compitiendo en un mismo espacio y cada semana una anuncia una cosa nueva. No puedes estar todo el día cambiando: es que no harías otra cosa.

_Qué le falta al sistema educativo: comunicación e inteligencia emocional_

Manu: Voy a recuperar una pregunta que había apuntado y que no quería dejar. Vosotros que tenéis hijos —tú una mayor y pequeños, tú pequeños—: ¿qué le pediríais al sistema educativo que nunca deje de enseñarles, a pesar de la revolución que hemos tenido con la IA?

Andrea: A comunicar mejor. Creo que hay pocos colegios… Yo he tenido la suerte de ir a un cole británico en el que se empujaba mucho el hacer exposiciones en público y hablar en público. Creo que todavía hay pocos coles que empujen el hablar en público y esa parte humana. Porque se le da mucha importancia todavía en el sistema educativo a la inteligencia de las matemáticas, etcétera, y se le da muy poca importancia a la inteligencia emocional.

Yo creo que hay muchos tipos de inteligencia. Lo voy a resumir a mi manera en dos: la inteligencia de los números, las matemáticas —hay gente que es muy buena en matemáticas y gente que es mala—; y luego hay gente que es mala en matemáticas pero es muy buena reconociendo, observando, o sabiendo, cuando habla con alguien, si va a cerrar un deal porque la persona le está apuntando a él y le está escuchando, o si la persona está mirando hacia otro lado, desinteresada. Hay gente que es mejor en inteligencia emocional que otros.

Y eso a mí, por ejemplo, en mi colegio nunca me enseñaron que existía una inteligencia emocional. Me lo enseñaron en mi casa, mis padres. De hecho, me acuerdo de que con doce o trece años mi padre me regaló un libro que era Inteligencia emocional, y te hablaba un poco del body language. Luego yo profundicé mucho en programación neurolingüística, y creo que esas cosas que he aprendido de ese tipo de inteligencia son las que más me han servido. Porque, ¿cuándo has hecho tú una raíz cuadrada por última vez? Dime para qué sirve.

Manu: En el cole y ya está. Yo, cuando estuve estudiando Erasmus en Suecia, todas las clases eran prácticas, eran casos. Y el examen: tráete lo que quieras, tráete todos los libros. Lo que yo quiero es que podáis pensar y razonar, ver la pregunta y luego buscarlo. Y sobre todo era todo presentaciones, casos prácticos. Era superchulo.

Andrea: ¿Sabes lo que a mi marido sueco le enseñaban en el colegio escandinavo, y era una clase superimportante? Labores y tareas de la casa, para fomentar que los niños sean independientes cuando sean mayores y no tengan que depender de alguien para cocinar, para limpiar o para coserse un botón.

Luis: Con dieciocho años vas a votar y no sabes cómo funciona el sistema constitucional, no sabes nada. Se pierde mucho tiempo estudiando para repetir cosas como un papagayo —los ríos, lo que sea—. La cultura general sí que es importante, pero ahí hay una serie de cosas… por ejemplo, toda la cultura financiera. Cómo funciona el mundo, las economías, las palabras que oyes habitualmente en las noticias: la gente no tiene ni idea, y no puede ser que no se hable de eso.

Manu: ¿Y a ti qué te gustaría que no dejasen de enseñar?

Luis: Es que no sé cómo… Ellos siempre han ido a colegios internacionales, en los que los idiomas son importantes, pero también los valores. Y desde luego todos mis hijos han ido a colegios que tienen un componente religioso relevante. Habrá gente a la que el tema de la religión no le guste, pero hay ciertos valores que para mí son vitales en el día a día de las personas. Y yo lo he notado mucho: mi hija mayor tiene unos valores férreos gracias a que el colegio era así. Esas dos cosas me parecen superimportantes.

_Fomentar el esfuerzo, la competitividad y la resiliencia_

Andrea: Y voy a decir una cosa un poco controversial. ¿Esa palabra existe en España?

Luis: Controvertida.

Andrea: Es que es inglés, claro, nos pasa todo el rato. Bueno, voy a decir una cosa un poco controvertida con el tema de la educación, y es que a mí me encantaría que fomentasen muchísimo más la competitividad. Lo digo con conocimiento de causa, porque viví diez años en Suecia y mi hijo fue a un colegio sueco en Estocolmo, y no se le daba importancia a los niños que ganaban una carrera, por ejemplo. Lo importante es participar, por supuesto. No estoy diciendo que haya que tratar mal a los demás niños que no han ganado o no han quedado de los primeros. Pero el tío que se esfuerza muchísimo y gana, ¿por qué no se le puede premiar?

Manu: Yo creo que la palabra es el esfuerzo. Esto lo leí además en un artículo. No era el participar, era el esforzarte. Yo no tengo hijos todavía, tendré si Dios quiere, pero al hijo al que le reforzabas el esfuerzo, ese luego salía mejor.

Luis: A mí me encanta que mi hijo mediano haga deportes, que le guste la competición, y me gusta que se enfade cuando no gana. Le explico que no pasa nada, que se ha esforzado, que lo ha hecho muy bien, que no siempre va a ganar, pero que se esfuerce mucho por conseguir un objetivo; y que si no lo consigues, es un acicate para volver a intentarlo. Me gusta que de repente pierda un punto jugando conmigo al pádel y se enfade.

Manu: Y lo de creérselo. Hubo un estudio en el que a una clase la dividieron en dos. Hicieron tres preguntas: a una parte, las dos primeras eran fáciles; a la otra parte, las dos primeras eran difíciles, pero la tercera era igual para todos. ¿Qué pasó? Que la parte que acertó las dos primeras iba tan confiada que acertó mucho más la tercera. Y la parte que falló las dos primeras, porque eran muy difíciles, estaba tan desmotivada y no se lo creía, que falló la tercera. Y no era cuestión de conocimientos: era cuestión de creérselo.

Andrea: Es que yo creo muchísimo en la proyección. Todas las cosas que he conseguido en mi vida han sido con muchísimo esfuerzo —la gente se cree que yo he nacido de pie, y Dios mío, lo que he llorado—, y creo que es porque de verdad no me he planteado que no fuese a conseguir eso. Yo me visualizo a mí misma consiguiéndolo. Y en mi deporte, que es el tiro al plato, yo me visualizo ganando, aunque luego no gane; pero por lo menos saco una puntuación mejor que si antes de tirar digo «lo voy a fallar». Es que lo fallas. Tienes que visualizar esas cosas y creértelas.

Manu: Totalmente. Y para eso el deporte es la leche.

Luis: Quiero sumar una última cosa a esto que hablábamos, y es la parte social. La parte humana, la parte de educación, la parte social. Ves que las nuevas generaciones salen menos, beben menos, y con la inteligencia artificial replicando la humanidad, también hay datos de que se están alejando incluso más de la parte social. ¿Cómo veis eso, y qué importancia le dais para vuestros hijos, también para desarrollarse en longevidad, en la parte social?

Andrea: Veo que es una temática muy ambigua. Hazme una pregunta.

Manu: [risas] Vale. La pregunta es: ¿cómo de importante es para ti la sociabilidad de tus hijos en su crecimiento?

Andrea: Lo más importante. Porque, como os he dicho antes, creo que una de las cosas que ha de fomentarse es la inteligencia emocional, y sin ser social no puedes adquirir inteligencia emocional. Tienes que observar, tienes que hablar, tienes que tener contacto humano. Me parece superimportante, y creo que se está perdiendo, porque al globalizar el mundo estamos conectados constantemente con los telefonitos. Y creo que lo que se viene en el futuro no ayuda a seguir socializando como hacíamos antes.

_Predicciones a 10 años, recomendación de libro y cierre_

Manu: Que sepáis una cosa: tenía nueve bloques de preguntas y me he quedado en el tres. Es que esto me parece de los mejores programas, como había adelantado. Nos encantaría contar contigo otro día, el año que viene, que vengas otra vez dentro de unos meses y acabemos los últimos seis bloques, porque son interesantísimos.

Queremos acabar preguntándote por una recomendación de algún libro —no tu favorito, sino uno del que digas «leeos esto, porque para mí ha sido importante»—. Puede ser de caza, de tecnología, de IA, no necesariamente.

Andrea: Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Me encanta. No sé si os lo habéis leído o no, pero cuenta una utopía de cómo puede llegar a ser el mundo del futuro, y cómo los seres humanos del futuro, por tanta tecnología, están enganchados a una pastilla. En el libro no es una pastilla per se, aunque se enseña como si lo fuera, sino que es un compendio de cosas —como el teléfono que tenemos hoy en día—, cosas de las que dependemos para nuestra felicidad. Os lo recomiendo porque os hace pensar. En ese libro, los humanos del futuro conviven con una aldea que está apartada del mundo y que no tiene tecnología. Y ya no cuento más.

Manu: Interesante. Vamos con una pregunta y un micro abierto para ti. La pregunta es: han pasado diez años, quince años, lo que queramos. ¿Qué crees que ha pasado con la IA que aún nos puede costar creer? ¿En qué punto está la humanidad, la civilización, tú misma, tu familia, gracias a la inteligencia artificial, que aún hoy dices «macho, es utópico»?

Andrea: Yo soy una persona superpositiva, entonces yo veo un futuro muy positivo para los seres humanos, porque creo que vamos a aumentar nuestras capacidades intelectuales y cognitivas gracias a la IA. Creo que la IA puede ser nuestro mayor aliado para resolver grandes problemas del futuro, como la cura contra el cáncer. Creo que en medicina vamos a avanzar muchísimo.

Pero también creo que todo va a depender de las personas que deciden hacia dónde va la IA y que la regulan: van a ser aquellos que frenen los peligros de la IA o los fomenten. Entonces no os puedo decir al cien por cien cómo va a ser ese futuro. Lo que sí os puedo decir es que me lo imagino como algo superpositivo, que a mí me ha ayudado, por ejemplo, en mi trabajo, a conseguir cambiar a un gran colectivo de personas en el mundo de la [?sector: el ASR lo corta]. Es lo que me gustaría.

Manu: Y finalmente, como hemos dicho antes, aparte de que esto sea un diario para nosotros de lo que hacemos, los invitados siempre son para que nosotros aprendamos. Esto es un camino en el que aprendemos nosotros. Y contigo hemos aprendido muchísimo y nos gustaría seguir aprendiendo en otra conversación, a la que estás invitada. Queremos dejar el micro abierto para que nos mandes un mensaje a nosotros o a la gente que nos ve sobre lo que tú quieras: algo que te inspire, un consejo.

Andrea: Os quiero dar la enhorabuena por haber apostado por vuestra marca —voy a decir personal, pero bueno, estáis los dos juntos—. Creo que la gente subestima el poder que tiene una marca personal para poder sacar adelante una empresa. No digo que para sacar adelante una empresa tengas que ponerte a hablar en redes sociales, no tienes por qué. Pero vosotros, a los que Dios os ha dado el poder de comunicar, que comunicáis bien y tenéis buena imagen, creo que sería pecado que no lo utilizaseis para hacer el bien. Al final, a través de las redes sociales podéis ayudar a un gran número de personas con todo lo que contáis.

Enhorabuena por apostar por hacer contenido en redes sociales, porque aunque la gente las vea como una cosa muy negativa, a mí las redes sociales me han ayudado a descubrir a quienes hoy en día llamo probablemente algunos de mis mejores amigos, y solo les he conocido por postear contenido. Y también me han ayudado, sin yo darme cuenta, a ayudar a muchas personas a conseguir sus sueños. Tampoco me voy a poner a contar nada, porque yo no cuento nada de lo que me mandan por privado, pero creo que es una cosa que vais a descubrir cuando empecéis a crecer y a apostar por más contenido en redes sociales.

Luis: Qué bonito. Estamos empezando, y desde luego vamos a aprender mucho. Ese es el principio. Muchísimas gracias. Os dije que era una crack y que es una gozada. Yo creo que este programa es el que se me ha hecho más rápido de todos. [risas] Así que nada, Andrea, muchísimas gracias. Una gozada. Insisto: volverás.

Andrea: Gracias por tenerme, chicos. Os lo agradezco muchísimo.

Luis: Muchísimas gracias. Y nada, nos vemos en el próximo episodio. Muchas gracias a todos.

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