Temas clave:
- De camarero a Merrill Lynch: estudió turismo, trabajó en Renfe y sirvió cafés en el Eurostar mientras estudiaba Económicas en Londres. Entró en un programa de banca de inversión con 150 plazas para 6.000 candidatos y pasó de servir mesas a operar futuros y opciones. Lo cuenta como algo aspiracional, no como un mérito: «si eso yo lo pude conseguir en un mundo analógico, sin móviles ni internet, moviéndome por Londres con una guía de calles, ¿qué no se puede conseguir hoy?».
- La caída de Vega: 14.000 millones de dólares gestionados desde un chalet de La Moraleja en 2003, cuando Citadel y BlackRock todavía eran pequeñas. No cayó por malas decisiones de mercado, sino porque los gestores llegaron a una posición en la que ya no tenían que responder ante nadie. Su lectura: en los mercados no se puede ser dogmático, porque el día que te vuelves dogmático el mercado va a por ti.
- El riesgo que nadie mide: la ignorancia. Y el que sí debería preocuparnos: la velocidad. Cita a Arthur C. Clarke para decir que el día que el ser humano construya una máquina más inteligente que él será la última cosa que construya.
- El espacio como continente desbloqueado: lanzar un kilo al espacio cuesta hoy unos 1.000 dólares desde Europa y unos 3.500 desde Estados Unidos [?], y SpaceX quiere bajarlo a 50. Cuando eso pase, planes de negocio que hoy no salen empezarán a salir. Mientras tanto dependemos de un GPS que tiene cuarenta años y que Reagan regaló a la humanidad.
- Se acabó la globalización tal y como la conocíamos: viene una recogida de cable hacia la soberanía. Los pliegos públicos europeos ya puntúan que la infraestructura sea europea aunque sea peor, y la palabra más repetida en Davos fue soberanía. Su crítica: Europa lo va a hacer tarde y mal, pero va a mover una ola de inversión enorme.
- El euro digital nace fallido: llega mal y tarde, es una reacción y no un plan, y se van a gastar 17.000 millones en algo que ya existe y es gratis. Lo único que puede salvarlo, dice, son las iniciativas privadas como la asociación de bancos que prepara su propia moneda digital europea.
- Las stablecoins por encima de Bitcoin: «es el invento más genial que ha generado blockchain». Algo tan simple como darte una ficha por tu euro para que lo muevas en el mundo digital. El 99,9 % de las transacciones digitales ocurren en dólares, hay economías que se han dolarizado sin que nadie lo viera venir, y por cada ficha emitida hay deuda americana detrás. Sus emisores están ya entre los mayores tenedores de bonos del Tesoro.
- No tener Bitcoin también es una decisión: si eres un profesional de la inversión, como mínimo tienes que tener un criterio. «Y no vale decir que son tonterías. Vale, ¿por qué es una tontería? Explícamelo».
- Cripto se traza mejor que el fiat: montó la unidad de activos digitales empezando por compliance, y la conclusión le sorprendió a él mismo. «Es mucho más fácil trazar activos digitales que dinero fiat». Señores del Sepblac, del Banco de España y del GAFI.
- Lo caro de un banco ya está pagado: legal, compliance, back office, riesgos y las tres líneas de defensa. Eso es lo que a las plataformas de activos digitales les ha costado millones conseguir para obtener licencia. Su argumento interno fue tratar Bitcoin como una divisa más: si alguien pide dólares de Singapur, se da de alta en el sistema y funciona.
- La servilleta de diez millones: clientes que se gastaron 3.000 euros en 2013, lo guardaron y aparecieron años después con la frase semilla apuntada en una servilleta y una wallet de diez millones de dólares. Ahí, dice, se cae el «not your keys, not your coins», una frase que cambia cuando aparecen muchos ceros.
- Bitcoin en la economía agéntica: reserva de valor digital y, en su formulación, «el idioma de las inteligencias artificiales». No cree que los agentes se intercambien bitcoin directamente, porque para eso están las stablecoins, pero sí que Bitcoin funcione como ancla. Y la duda de riesgos que deja abierta: quién asume la responsabilidad cuando la contraparte es una máquina.
- Real World Assets: durante años la tokenización fue una solución buscando un problema, porque nadie entra por la puerta pidiendo un fondo tokenizado. Lo que ha cambiado es que existe una riqueza nativa digital que necesita rendimiento y no lo encuentra dentro de su propio mundo. El que abrió el melón fue BlackRock con su fondo monetario.
- Lo que está construyendo ahora: bonos respaldados por inmuebles, un hotel, una nave industrial, una promoción junto a una fábrica nueva. No propiedad, acceso a la rentabilidad. Estructurado en Luxemburgo y emitido en Suiza, porque un ISIN suizo se compra desde España, desde Singapur o desde Dubái.
Enlaces:
- Carlos Salinas en LinkedIn
- Estating
- La herramienta que recomienda: Arkham Intelligence, «como la ciudad de Batman», para ver de primera mano la trazabilidad que existe on chain
Mencionado en el episodio: el hedge fund Vega, Merrill Lynch, el Eurostar, MoraBanc, la ley GENIUS y las stablecoins de Tether y Circle, MiCAMiCAMarkets in Crypto-Assets: el marco regulatorio europeo para activos digitales, en vigor desde 2024.Ver ficha →, el discurso de Ursula von der Leyen sobre el ahorro europeo parado, Starlink y SpaceX, Arthur C. Clarke y 2001: una odisea del espacio, la carta de Bill Gates en LinkedIn, Tutellus, Uniswap y los primeros pools de DeFi, Allen & Overy y PwC.