Pachi Rodríguez y Julio Barroeta son los fundadores de IdenQ, una empresa española de protección poscuántica que lleva dos años desarrollando criptografía resistente a ordenadores cuánticos. Este verano fueron el objetivo de un ataque de ingeniería social con todos los recursos puestos encima de la mesa: un dominio con antigüedad, perfiles de LinkedIn trabajados, una tesis de inversión publicada que encajaba con su proyecto y una videollamada en la que los tres interlocutores eran agentes de inteligencia artificial. El episodio empieza por ahí, por el minuto exacto en el que algo dejó de encajar.
De la anécdota se pasa al fondo. Julio explica, sin tecnicismos, por qué casi toda la criptografía que usamos hoy se apoya en que multiplicar dos números enormes es fácil y deshacer esa multiplicación es imposible, y qué cambia cuando aparece una máquina que sí puede deshacerla. De ahí salen el Q-Day, el umbral que baja cada año, y una idea que ordena todo el episodio: hay tecnologías que llegan como una rampa y otras que llegan como un escalón, y la cuántica es de las segundas.
La segunda mitad baja al terreno. Poner IA a detectar IA en lugar de pedirle a un humano que gane esa carrera, el problema del alineamiento contado con un ejemplo que se entiende a la primera, qué es Harvest Now Decrypt Later y por qué el archivo que enviaste hoy ya puede estar guardado esperando a 2031, una seed phrase construida a partir del ADN con sus luces y sus sombras, y el BIPBIPBitcoin Improvement Proposal: propuesta formal de cambio al protocolo Bitcoin.Ver ficha → 361, que propone expropiar los bitcoins sin protección cuántica y que para Julio es una atrocidad. Cierran con el riesgo que ninguna criptografía arregla, que es el error humano.


