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Transcripción completa del episodio

Cómo generar rentabilidad con Bitcoin (sin vender) — SMTB EP. 5

·59:50·Presentan Luis Gelado Crespo y Carlos Sánchez de Vivar·con Javier Visedo

_Cold open · teaser de apertura del episodio_

Javier: Para tú poder ganar rentabilidad con Bitcoin, lo primero que te va a tocar hacer es sacarlo de la blockchain de Bitcoin, porque esa no permite hacer nada más que transferir bitcoins.

Luis: Javier es una de esas mentes privilegiadas que tienen un pie en cada mundo.

Javier: Veía cómo se metía gente sin ningún criterio a comprar cosas, y decía: "Mis compañeros de trabajo, que no han invertido en su vida, están metiendo dinero aquí, en una cosa que nadie me sabe explicar lo que es".

Luis: Ha sido responsable de Web3 en una de las mayores consultoras tecnológicas del mundo.

Javier: Cuando me metí en una estafa piramidal sin saberlo… un 30% al día.

Carlos: ¿Y puedes decir el nombre?

Javier: Un 20% al mes.

Luis: Es un analista independiente con más de 12 años de experiencia.

Javier: El portfolio que he estado recomendando, en general, es 50% blue chips y el resto…

Carlos: ¿Qué oportunidades hay a día de hoy de llevar Bitcoin a DeFi sin que se comprometa la seguridad?

Javier: Sin que se comprometa, no hay. Podemos tratar de buscar algo que pueda llegar a seducir a la audiencia a nivel especulativo. O sea, ahí hay varias vías.

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Luis: Bienvenidos a un nuevo episodio de Show Me The Bitcoin. A menudo hablamos de Bitcoin como un activo para comprar y guardar, como esa caja fuerte digital que nadie puede tocar. Pero ¿y si te dijera que estamos entrando en una nueva fase? Una fase donde el dinero más duro del mundo empieza a conectarse con el ecosistema de las finanzas descentralizadas. En el sector cripto hay mucho ruido, mucha especulación y, por desgracia, mucha gente que no sabe distinguir el valor real del puro humo. Por eso, para entender hacia dónde va el dinero, necesitamos a alguien que sepa leer lo que ocurre dentro de la red, pero que también entienda las limitaciones y las reglas del mundo corporativo. Hoy nos acompaña Javier Visedo. Javier es una de esas mentes privilegiadas que tienen un pie en cada mundo. Ha sido responsable de Web3 en una de las mayores consultoras tecnológicas del mundo, NTT Data, asesorando a empresas del IBEX 35 sobre cómo integrar blockchain en sus estructuras. Pero, además, es un analista independiente con más de 12 años de experiencia invirtiendo y diseñando estrategias avanzadas de carteras de inversión. Hoy vamos a bajar al barro: vamos a hablar de fundamentales, de por qué Bitcoin es el colateral definitivo y de cómo puedes poner a trabajar tus activos con rigor y cabeza, lejos de la especulación vacía. Javier, es un auténtico placer tenerte hoy aquí. Bienvenido.

Javier: Gracias.

Luis: Para romper el hielo: ¿cómo empezaste como científico investigador en Colorado y terminaste como futures trader en mercados tradicionales antes de entrar de lleno en cripto? ¿Nos cuentas un poco cómo empezó ese camino?

Javier: He tenido un camino bastante movidito, sí. Me lo preguntan mucho cada vez que alguien ve mi LinkedIn o mi currículum. Básicamente, con 19 años, aún estando en la universidad estudiando química, me empecé a interesar por las finanzas y la inversión a raíz de un amigo que me dio un libro, Padre Rico, Padre Pobre —quizá os suena—, donde te hablaba de las vías para conseguir prosperidad. Básicamente decía que había dos: invertir o montar tu propio negocio. Desde ese momento me empecé a interesar. Empecé con la pata de inversión, miré sobre todo el mercado americano, aprendí a invertir con opciones, sobre todo en acciones, a moverme a corto y medio plazo, análisis técnico y demás. A la larga decidí que con los ETFs me iba mejor que intentar competir con los profesionales, pero por ahí empecé. La parte de construir mi propio negocio fue donde luego me dirigí: empecé en consultoría, más adelante consultoría de innovación, donde fui pasando por varias empresas —Capgemini, NTT, entre otras—, de roles más junior a roles más senior y de gestión. Ahí fui aprendiendo todas las capas que componen una empresa y cómo se pueden ejecutar. Fui trabajando los dos lados de cómo realmente llegas a rico a futuro, según decía aquel libro. La parte de inversión la desencadenó el máster en finanzas, que me llevó a una empresa donde hacía trading con futuros; pero tenían estrategias muy particulares que solo funcionan para high frequency trading o para trading continuo con las condiciones que le dan a ese tipo de empresa, y a nivel particular esas estrategias no te valían. Así que decidí salir por otro lado y acabé en consultoría. Son dos ramas que he ido trabajando en paralelo con los años. A día de hoy no he montado una empresa, aunque creo que ya tengo posiblemente todos los skills necesarios para emprender. Y la parte de cripto la descubrí hacia finales de 2021. Fue el momento de empezar a meterme en serio. Lo había escuchado antes, pero veía cómo se metía gente sin ningún criterio a comprar cosas en medio de una burbuja, en este caso la del 17. Y decía: "Mis compañeros de trabajo, que no han invertido en su vida, están metiendo dinero aquí, en una cosa que nadie me sabe explicar lo que es. Se van a pegar una leche". Y, efectivamente, se la pegaron. No volví a pensar en ello hasta cuatro años después, cuando un amigo mío me lió para hacer un curso. Entendí bien el tema y, a partir de ahí, me empecé a meter a lo bestia: leerme todos los libros que podía —El Patrón Bitcoin, Read Write Own y otros varios— y fui entendiendo todo el tinglado. Empecé a meterme en el mundo de las finanzas descentralizadas, vi cómo realmente podías ser dueño de tus activos y tener una libertad absoluta. El primer momento en el que me hice una wallet y mandé una transferencia y nadie me cuestionó de dónde venía ni a dónde iba, y pasó en cuestión de un segundo, fue como abrir los ojos y decir: "Wow, quizás no necesite un banco a futuro". Todo eso me llevó a ir profundizando. Con el tiempo me salió la oportunidad de liderar el equipo de blockchain en NTT, porque necesitaban a alguien que hablase lenguaje de negocio y un poco técnico, que hiciese de puente, ya que el equipo era muy técnico. Con eso conseguí moverme al ámbito que me había estado gustando durante los últimos años. Más adelante terminé mi tiempo en NTT, en el ámbito más corporativo, y desde entonces he estado metido 100% en la parte más cripto, de inversión y, en particular, de finanzas descentralizadas.

Luis: Pero no ha sido… A nosotros nos pasa mucho: nosotros primero hemos sido bitcoiners, hemos descubierto el mundo de los criptoactivos por Bitcoin y de ahí hemos acabado derivando en el resto del ecosistema: otras monedas, otros layers. Tú has sido más generalista desde el principio, ¿no?

Javier: Sí, porque empecé directamente en un curso que era de finanzas descentralizadas, pero, para llevarte a ese punto, primero te explicaban las bases. Empezabas por Bitcoin.

Carlos: En realidad, hasta que empezaste el curso, te creías que era un bluf.

Javier: No es que me creyese que era un bluf, pero era de esto de ser agnóstico: "No sé si es algo relevante o no, pero no me voy a meter, no le voy a dedicar el tiempo porque hoy tengo otros intereses". Esa fue mi actitud al inicio. Por otro lado, como yo llevaba tiempo invirtiendo, ya había visto el efecto de cuando el mercado está muy caliente y se empieza a meter gente que no tiene ni criterio ni cabeza. Dices: "Si estos se están metiendo ahora, claramente no es el momento de meterse". Eso me echaba para atrás.

Carlos: Cuando el taxista anota…

Javier: Exactamente. Eso ya lo he vivido múltiples veces. De hecho, también te digo: si un taxista en 2017 compró y lo ha mantenido, a lo mejor ya no es taxista, ¿eh? Nadie que haya aguantado cuatro años se ha arrepentido, pero tiene que haberlo aguantado, y para eso normalmente te tienes que haber metido a entenderlo.

Carlos: ¿Y tú qué cosas chungas has pillado de cripto? ¿Pillaste FTX, o Terra-Luna?

Javier: Terra-Luna, cuando ya estaba muy metido. Ahí fue el primer marrón en el que me metí. FTX no lo toqué, por suerte.

Carlos: Pero eso pasó cuando tú ya estabas dentro.

Javier: Fue justo después. Con Terra-Luna yo llevaba unos meses metiéndome a saco a entenderlo todo, pero algo que no había entendido era el nivel de apalancamiento que había en Terra-Luna con UST, y cómo un actor con mucha pasta podía mover el precio lo suficiente para desencadenar liquidaciones a lo bestia, que fue lo que sucedió. Yo me había estudiado en qué medida el sistema de incentivos del yield, que te daba un 20%, era sostenible, y vi que no lo era; pero, a la vez, no era un scam, era más bien un presupuesto de marketing. Se les gastaría, pero mientras durase, bien. El problema era que la gente estaba tan apalancada que, si empujabas el precio medio punto porcentual para abajo, tumbabas el ecosistema.

Luis: Explica un poco lo que son las finanzas descentralizadas, para que las personas que nos estén viendo y no sepan de qué van puedan entenderlo.

Javier: Es el movimiento de las finanzas tradicionales —que se suelen acortar como TradFi— a las finanzas descentralizadas, que se acortan como DeFi (decentralized finance). Básicamente es llevar los productos financieros que conocíamos de forma tradicional al entorno blockchain. Esto se hizo posible con el surgimiento de Ethereum. Frente a la innovación de Bitcoin —que fue "vamos a montar una base de datos donde podamos hacer transacciones de un modo descentralizado, donde nadie controla esa red ni puede aprovecharse del resto"—, Ethereum lo lleva un paso más allá: permite poner código, no solo transacciones. Al hacer esto, en Ethereum se empezaron a poder lanzar toda clase de productos, surgió muchísima innovación, y en particular empezó mucho por el ámbito financiero. Todos los productos bancarios tradicionales se han acabado volcando sobre blockchain, y eso es lo que ha dado lugar al mundo DeFi: tienes préstamos, puedes aportar liquidez para que la gente intercambie activos, puedes tener mercados de futuros descentralizados… hacer cualquier tipo de operación financiera sobre blockchain. Incluso más allá de lo que tradicionalmente está disponible: hay cosas que solo son viables en ese entorno.

Luis: Eso es lo que está pasando con la tendencia de la tokenización de activos: poder llevar el mercado tradicional de renta variable a un 24/7 que ahora no existe. No tiene mucho sentido que el mercado empiece a las 9 de la mañana un lunes y cierre a las 4:30, y ¿qué pasa todos esos días?

Javier: Efectivamente. Se habla muchísimo de la tokenización, de cómo se espera que para 2030 haya trillones en activos sobre blockchain. Salieron muchos estudios de distintas consultoras avalando o planteando esta idea; es algo que yo también estuve viendo y trabajando. Al final, tokenizar es simplemente digitalizar, pero sobre blockchain: la base de datos en la que pones tus activos pasa a ser la blockchain en vez de la contabilidad del Banco Santander. Esto permite interactuar en un entorno muy grande, abierto al público global, que opera 24/7 y donde puedes configurar las cosas para que sean accesibles a nivel global. También puedes caparlo, que esto se hace mucho según qué actores se metan.

Carlos: ¿Cómo evalúas en este momento la parte del riesgo a la hora de invertir en un determinado protocolo, para que no te vuelva a pasar lo que te pasó con Terra-Luna? ¿Tienes algún método?

Javier: Sí, miro muchos factores. Uno lo aprendí muy pronto, antes de cripto, cuando me metí en una estafa piramidal sin saberlo: un 30% al día y un 20% al mes. "Club Car 10" se llamaba.

Luis: Tú has estado en una de esas, ¿eh, Carlos? En L7 Trade.

Carlos: Sí.

Javier: Recuerdo una conversación con una persona bastante sabia que me decía: "Tú solo tienes que hacer una pregunta: ¿de dónde sale esa rentabilidad?". Y cuando nadie sea capaz de darte una respuesta clara, ya sabes dónde estás.

Luis: Ahora sí lo sabes: de los nuevos que van entrando.

Javier: Claro, pero no te lo van a decir así. Cuando nadie te responda y esa sea la única alternativa viable, ya te das cuenta de dónde te has metido. En cripto, desde que entré, lo vi muchísimas veces: protocolos de "haz staking con tu Bitcoin aquí y te llevas un 10% mensual". Intentabas mirar de dónde salía la pasta y no había ninguna manera en la que ese protocolo estuviera ganando ese dinero. Llegabas a la conclusión: claramente, son las nuevas entradas las que financian el chiringuito.

Luis: Eso, o una ronda gigantesca de capital y están haciendo una captación masiva de usuarios casi regalando, como parte de marketing. Como Uber regalando viajes al aeropuerto al principio.

Javier: Hay distintas vías, pero en algunas estaba muy claro que el dinero no venía de uno que ya tuviesen, sino que era dinero nuevo entrante. Hace poco, por ejemplo, encontré un scam: una plataforma que había copiado a una muy conocida de préstamos en DeFi, Aave. Era de un equipo griego, lo lanzaron hace un par de meses, y era básicamente lo que llaman un fork, una copia donde le habían cambiado la web y el estilo, pero era lo mismo. Y, sin embargo, estaban metiendo unos incentivos muy grandes para que la gente depositara dinero a prestar, dándote un 40% sobre tu Ethereum y parecido sobre dólares. De por sí era raro que pagasen tanto, y solo pagaban a los depósitos, no a quien pidiera prestado. Es decir, solo incentivaban que la gente metiese dinero dentro, no que lo sacara.

Carlos: ¿Hiciste una prueba y luego no lo podías sacar, o qué?

Javier: Me metí a hacer pruebas, y fue curioso: podías meter y sacar más o menos normal, pero lo que no funcionaba bien era devolver un préstamo de la plataforma. Es raro, porque normalmente les viene bien que les devuelvas el préstamo. Esa funcionalidad no iba bien. Di un toque a su equipo de soporte, les contacté por su canal de Telegram… y me intentaron estafar. Me dijeron: "No, mira, te tienes que meter en esta página y hacer login". Según me meto, te empieza a lanzar transacciones de esas que intentan vaciar todos los fondos de la wallet. Digo: "Vale, curioso". Le volví a comentar al tío que supuestamente era el de la empresa —pero que estaba contestando a todo el mundo en el chat desde el inicio—. Y pensé: si este es el que contesta a todos, la empresa es claramente un scam. Le dije: "Oye, esto no veo que funcione bien". Y me dice: "No, métete aquí y haces login, pero login manual". Y el login manual era dar tus 12 palabras. Ya está claro. Dije: "Vale, vayámonos de aquí". A todo el mundo que lo había estado probando le dije que se saliesen inmediatamente.

Carlos: Claro.

Javier: Por suerte pudimos hacerlo todos. Encontramos también mecanismos en los que, en vez de devolver el préstamo, podías pagarlo con tu colateral, y entonces te dejaba sacar el resto del colateral, todo lo que tenías bloqueado para poder pedir prestado. Nos salimos todos los que tenía yo de contacto, y a los dos días la web dejó de funcionar.

Carlos: ¿Tantos contactos tenías?

Javier: No eran tantos los que habían metido, pero ya se estaba empezando a ver que ahí había algo raro. En el canal de Telegram empezaban a decir: "Oye, hemos visto que vuestro código se puede actualizar; eso es un poco raro, ¿no?". Y no daban una respuesta muy fiable. Como que ya estaba haciendo ruido.

Carlos: Esas cosas duran poco. ¿Qué factores recomendarías que revisara la gente que no tiene un nivel tan íntimo como el tuyo con la tecnología, a la hora de entrar en uno de estos servicios?

Javier: El tema es que tienes que entender bien cómo funciona, porque si no, te la pueden liar. Es muy fácil: como casi todo es anónimo, les da igual, y no hay manera de que les persigas luego, sobre todo si les has dado acceso a tus fondos. Conviene entender muy bien cómo funciona, de dónde sale la rentabilidad y qué permisos estás dando. No es algo que la persona de a pie vaya a averiguar tan fácilmente si no se ha metido ya en el mundillo y se lo ha estudiado bien. Ahí casi mejor pedir ayuda.

Carlos: ¿Y a quién deberían pedir ayuda? ¿A un asesor, a alguien especializado?

Javier: Idealmente. Y si no, a tu amigo hiperobseso de las criptos. Eso es lo que he sido yo para muchos amigos. Para la gente normal, lo normal es que entren a través de las apps que conoce todo el mundo: comprar el activo directo y no andar haciendo nada raro. Para la persona media, lo que va a tener sentido es irse a las plataformas hiperprobadas, que llevan funcionando años sin problemas ni hackeos. Se van a perder algunas oportunidades, pero al menos no van a perder todo su dinero por meterse en una estafa o en un protocolo poco seguro que se acabe cayendo. Terra-Luna no era una estafa, aunque se haya hablado mucho de ello.

Carlos: Yo creo que fue un ataque.

Javier: Fue una manipulación, claro, pero era un vector de ataque posible que solo gente muy metida se dio cuenta de que existía. Para la mayoría era: "Ostras, me dan un 20% en dólares, de fábula, para dentro", y no entendían cómo eso se podía caer, no por un hackeo, sino porque, si tenías suficiente pasta, podías forzar que se cayera todo.

Luis: Lo que la gente tiene que entender es que, aunque haya tecnología detrás —blockchain y un smart contract—, si hay un fallo estructural en la concepción de la estructura, al final es atacable; se puede hacer algo con un incremento de demanda, o al revés, para fastidiar el protocolo.

Javier: Sí. Fíjate: la semana pasada hubo un hackeo en un protocolo, creo que de Solana, Drift. Se llevaron una barbaridad, y no fue nada de código, fue suplantando la identidad: pidiendo que firmaran transacciones, suplantando a algunos de los que llevaban las claves de las wallets. Dicen que fue Corea del Norte, que estuvieron seis meses para hacer el hackeo. Drift es un protocolo en Solana que manejaba mucho de lo que hay en finanzas descentralizadas en esa blockchain. Tenían muchos vaults —que son como cajas fuertes de inversión gestionadas, donde dejas activos y los gestionan distintos actores—. El protocolo que habilitaba todo esto lo controlaban básicamente cinco carteras: era una multifirma. Cinco personas de esa organización tenían que aprobar las cosas, y los norcoreanos consiguieron engañar a dos para obtener acceso. Empezaron a lanzar transacciones que el resto firmó sin mirar demasiado bien, consiguieron acceso a los fondos y se ventilaron la mitad de lo que había bloqueado ahí: 250 millones de dólares. Eso ha pegado una leche al ecosistema, es importante, pero a mí me deja más tranquilo que cuando hay un fallo estructural en el código de la tecnología.

Carlos: Llevamos un tiempo en el que no están encontrando backdoors en el código para atacar los protocolos, porque la gente va mejorando.

Javier: Más que backdoors, son casos que no han estudiado previamente de la manera adecuada y lo revientan. A veces es social engineering; a veces tienes scams, como el caso del fork de Aave, donde te puedes fiar porque es el mismo código, excepto porque lo pueden actualizar y entonces bloquear a toda persona que quiera sacar el dinero. Y luego sí hay hackeos, aunque con el tiempo se va mejorando la calidad del código. Recuerdo que hace un par de años hackeaban los protocolos de los puentes para mover dinero entre blockchains casi cada semana, porque eran relativamente inseguros. Ha ido mejorando todo. Sin embargo, algo que tengo en mente es que es muy probable que se incremente el número de hackeos próximamente por los modelos de IA que están saliendo. No sé si habéis oído hablar del último modelo que ha sacado Anthropic, que vieron que era tan bueno rompiendo protocolos de seguridad y hackeando que no lo han sacado al público y han montado un equipo de trabajo con las otras grandes para trabajar primero la defensa, porque había encontrado fallas en todos los navegadores web que permitían hackearlos, además de un montón de otros sitios.

Luis: Estáis viendo un montón de empresas de ciberseguridad cayendo en bolsa un mogollón por todos los modelos que está sacando Anthropic con Claude, que está sustituyendo equipos enteros y empresas de ciberseguridad porque se está acabando su servicio.

Carlos: ¿Por qué crees que mueren muchos de los protocolos DeFi? ¿Es un fallo tecnológico, un fallo en la estructura, o es que los incentivos económicos no son lo que prometen?

Javier: Hay varios factores metidos ahí. Por un lado, hay mucho protocolo DeFi muy similar; lo normal es que ganen unos pocos y el resto vaya perdiendo relevancia con el tiempo. También, a nivel tecnológico, puede haber fallos: si un protocolo ha sido hackeado múltiples veces, o va teniendo problemas de gobernanza —que el equipo no da solución a los problemas—, también va perdiendo fuelle. Y luego está el ámbito de su token, si lo tienen: muy habitualmente no tiene un mecanismo adecuado para revalorizarse o ganar valor en base a que el protocolo tenga éxito, y eso hace que a la larga no sea una inversión muy adecuada. Históricamente, la mayoría de tokens no han tenido un mecanismo para ganar valor, por mucho que el protocolo subyacente lo hiciera de maravilla. Podemos ver tokens como el de Aave: aunque sea el protocolo más usado de DeFi —tiene como la mitad de todos los activos que hay sobre Ethereum—, su token quizá no lo refleja tanto, porque hasta hace poco solo servía para hacer votos sobre gobernanza, pero no te permitía llevarte un beneficio de lo que ganaba el protocolo. Eso limita mucho en qué medida el activo es uno que realmente te interese tener. Esto se está empezando a corregir, sobre todo desde que la SEC americana está dejando de ir detrás de todas las empresas que hacen cosas que puedan considerarse un comportamiento similar al de una acción o un valor. Ahora se están implementando mecanismos de recompras de los tokens, movimiento circular, ¿no?: revenue que retorna al token. El otro día lo hablabais con María, de Hyperliquid. En el momento en el que lo que gana la empresa se convierte en valor, o al menos en demanda de compra para el token, ya empieza a tener más sentido. El caso más sonado y de más éxito últimamente es Hyperliquid. Es un diseño de incentivos y de tokenomics espectacular, lo alineado que está; y se está notando, porque es de lo poco que no está bajando, lo está haciendo bastante bien y no está tan correlacionado con el resto.

Carlos: Hyperliquid genera bastante más revenue a nivel de protocolo que Ethereum, por ejemplo, a nivel de fees.

Javier: Sí, efectivamente. Se ha visto que la generación de revenue está empezando a pasar más al nivel de aplicación. A las que tienen mucho éxito, como Hyperliquid, les está yendo muy bien. Había cálculos de que Hyperliquid, en algún momento, era rentable al nivel de Tether por empleado: millones al mes por cada cabeza del equipo. Es una barbaridad. Volviendo a cómo algunos proyectos pueden ir fallando: una comparativa que hice hace unos meses ilustra muy bien cómo puedes ver lo que hacen varios competidores y cómo van evolucionando. En su momento estuve mirando protocolos de préstamos (lending) en DeFi: Aave, Morpho, Fluid y Moonwell. Todos hacen cosas relativamente similares —prestar activos y pedir prestado—, pero con distintas interfaces y algún cambio. Si los estudiabas comparando, veías que la mayoría tienen un comportamiento similar en cuántos activos se depositaban y se iban sacando con el tiempo —lo que se llama el Total Value Locked— y cómo evolucionaba esa liquidez. Sin embargo, Morpho se estaba diferenciando del resto: cuando el resto caía, Morpho caía menos; cuando subían, Morpho subía más. Eso me hizo pensar que era buena inversión allá por octubre, y si bien es verdad que ha bajado, lo ha hecho muchísimo mejor que todos los demás.

Carlos: ¿Y cuáles son los motivos, según tu análisis?

Javier: Morpho, por un lado, se estaba enfocando en una vertiente más institucional. Ha tenido unos partnerships muy potentes con Coinbase, que le han ayudado a traccionar mucha liquidez: Coinbase hoy te ofrece préstamos contra tu Bitcoin como colateral y otros activos, y por detrás tiene a Morpho dando toda esa infraestructura. Se han ido enfocando en aportar esa infra a distintas empresas que puedan ofrecer préstamos, y así han ido creciendo. También han metido mucha innovación: hace nada han hecho la integración con Pendle, que es un protocolo de rendimiento en blockchain, y están permitiendo usar como colateral posiciones que en el pasado estaban completamente bloqueadas hasta que te salieses de la inversión. Todo eso tiene una repercusión bastante importante.

Carlos: Esa era una de las preguntas que te quería hacer: ¿qué oportunidades hay a día de hoy de llevar Bitcoin a DeFi sin que se comprometa la seguridad, sin riesgo de perder el activo, si es que las hay?

Javier: Sin que se comprometa, no hay, porque siempre hay un trade-off. Si te van a pagar, es porque estás asumiendo alguna clase de riesgo adicional. Para tú poder ganar rentabilidad con Bitcoin, lo primero que te va a tocar hacer es sacarlo de la blockchain de Bitcoin, porque esa no permite hacer nada más que transferir bitcoins; ahí no vas a ganar. En el momento en que lo has movido fuera, ya tienes un riesgo de contrapartida: porque va a haber un puente descentralizado que está custodiando Bitcoin pero podría ser hackeado, o vas a tener a un actor centralizado como Coinbase, que guarda bitcoins y te emite un token equivalente, como cbBTC, en la blockchain de Base o de Ethereum, que tiene el mismo comportamiento a nivel de precio. Pero no es Bitcoin, es un wrapped, un Bitcoin tokenizado sobre Ethereum, respaldado por bitcoins reales, donde el custodio es Coinbase y te tienes que fiar de ellos. Si Coinbase en algún momento decidiera no devolverte los bitcoins de verdad, ese token no vale nada.

Carlos: Bueno, podrías intentar sacarlo por otro puente hacia otro lado.

Javier: Sí, pero en el momento en que Coinbase dijese que no hace redimibles los cbBTC por bitcoins reales, su precio se desploma, se va a cero.

Carlos: Porque en otras monedas que no sean Bitcoin sí existe la posibilidad de que tú sigas manteniendo la custodia del activo y ponerlo a trabajar a nivel de yield.

Javier: Si lo haces en su blockchain nativa, sí.

Carlos: Yo tenía entendido que puedes hacer desde tu billetera fría algunas opciones de staking, como por ejemplo en Lido.

Javier: En Lido, por ejemplo, puedes hacer staking con Ethereum. Lo que te ofrece Lido es que el staking realmente lo manejan otros: tú aportas el capital y te dan un token, stETH, que representa una posición de staking de Ethereum, con una rentabilidad de un 2,5% o un 3% según el momento. Ese token, en cualquier momento, lo puedes llevar de vuelta a Lido y cambiarlo por el Ethereum más el yield que ha ido acumulando. Sigues teniendo un riesgo de contrapartida con Lido —la parte contractual y tecnológica de que de repente no ejecute la transacción—, pero a priori está funcionando, así que no tienes tanto riesgo. Sigue habiendo cierto riesgo: por eso no es gratis hacer staking. En el caso de Bitcoin, te lo puedes llevar a Ethereum de esta manera y prestarlo, o usarlo para dar liquidez para que la gente intercambie Bitcoin por Ethereum, por dólares o por lo que quieras. Te vas a llevar comisiones de lo que pague la gente, pero ya estás entrando en más riesgos. Si lo prestas, puede haber un hackeo al protocolo donde lo prestas. El riesgo de que no se devuelva el préstamo es menor si usas protocolos de préstamos sobrecolateralizados, como Aave; ahí, que no te devuelvan el dinero es casi inexistente, y el riesgo de que hackeen el protocolo es más real. Hay distintos perfiles de inversión y de riesgo. Algo que hace mucha gente, y algunas estrategias gestionadas, es: coges Bitcoin, lo depositas en un sitio seguro para pedir prestado contra él, como Aave; pides prestado a lo mejor a un 3% de interés y usas esos dólares para sacar una rentabilidad adicional, y te llevas la diferencia.

Carlos: ¿Podrías contarnos el top tres de protocolos que estás utilizando actualmente y que tengan una capa de seguridad, para la gente que quiera informarse y estudiar?

Javier: Sí. Uno que me gusta se llama Superform.

Carlos: Superform. No lo había escuchado nunca.

Javier: Es un protocolo, en cierto modo, como un optimizador en el mercado descentralizado, que se centra sobre todo en lending. Conecta con varios protocolos —Aave, Morpho, Euler— y va moviendo tu dinero entre ellos en función de dónde te están dando la mejor rentabilidad. Trata de optimizar todo el rato dónde tienes el dinero. Lo hace con Bitcoin, con Ethereum y con USDC, que son dólares sobre blockchain. Es un sitio fácil donde puedes tener las tres principales que la mayoría va a tener, y que te saquen rentabilidades que ahora están en un 5,5% en Bitcoin, un 7% aprox en Ethereum y un 10% en dólares. En su caso son rentabilidades incentivadas: una parte viene de lo que paga la gente por los préstamos, pero otra te la dan en su propio token. Este es un caso, por ejemplo, de un token en el que yo no invertiría, pero que estoy encantado de que me regalen para inmediatamente venderlo por más Bitcoin, Ethereum o dólares. Es un ejemplo de tokens cuyo diseño fomenta que no hagan más que caer: si tú regalas un token como incentivo, lo normal es que la gente lo venda, sobre todo si no tiene un uso claro o una razón para quedárselo. Si la gente no se lo queda, no provoca que la plataforma se caiga —la plataforma tecnológica—, porque está desvinculada del precio. Lo único que estás haciendo es tirar el valor de tu token regalándolo para incentivar a la gente a usar tu plataforma. Es una estrategia de marketing hasta que se gasta: un presupuesto de marketing que financian los inversores del token, pobrecitos, los que lo estén aguantando.

Carlos: Entonces, Javier, no hemos dicho el top tres aún, ¿eh?

Javier: Ah, perdón. Superform era uno. Otra que está funcionando bien es Avantis, en la blockchain de Avalanche. Requiere también mover tus activos, pero tiene rentabilidades bastante buenas en Bitcoin, Ethereum y USDC, puntos similares un poquito más bajitos: Bitcoin un 5%, Ethereum un 7%, dólares alrededor de un 7%. Esas son estrategias gestionadas: por debajo hay una empresa que se encarga de conseguir el retorno y te traspasa la mayor parte, salvo una comisión que se queda. Luego tienes estrategias un poco más complejas, de manejar tú directamente, como los liquidity pools: proveer liquidez, donde por ejemplo aportas Bitcoin y USDC, la gente hace trading y tú te llevas comisiones. Ahí corres el riesgo de que, en un momento dado, aportes las dos cosas y solo te quede USDC.

Carlos: Correcto.

Javier: Estás siendo un market maker y vas contra la tendencia del mercado: cuando la gente compra Bitcoin y está subiendo, tú se lo estás vendiendo, te estás deshaciendo de tus bitcoins a cambio de más dólares; cuando Bitcoin está cayendo, tú eres el que le está comprando el Bitcoin a la gente que vende. Te llevas una comisión a cambio, pero vas contra mercado.

Carlos: Entonces deberías tener una posición según cómo lo hagas.

Javier: Claro. La manera en la que a mí me gusta usarlo es como forma de entrar y salir gradualmente de una posición, lo que llaman el DCA. Si yo creo que Bitcoin va a bajar y quiero comprar poco a poco, puedo hacer esta posición de liquidez: a medida que Bitcoin baja, voy comprando, y por encima me estoy llevando a lo mejor un 20% de rentabilidad por aportar esa liquidez. Según cuánto concentres tus rangos de liquidez, puedes ganar más. Puedes decir: "Yo solo aporto liquidez mientras Bitcoin esté entre 50.000 y 75.000. Si baja de 40.000, ya no quiero aportar, me quedo solo en Bitcoin; si sube por encima de 75.000, me quedo solo en dólares; pero en todo el tramo intermedio permito que la gente haga trading con mi posición y me voy llevando comisiones". Cuanto más lo concentras, más ganas en comisiones, pero antes te sales de tu rango y te quedas con una sola posición, sea Bitcoin o dólares. Es complejo de entender; yo me he llegado a meter al código. Un tío normal se va. Para la mayoría de la gente, lo normal es que diga: "Oye, házmelo tú, o me olvido".

Luis: Pero, básicamente, hoy en día las posiciones que tomas entiendo que son monedas grandes, ¿no?: liquidez, volumen, presencia, top 10, top 20 del mundo. Y luego, una vez que has hecho una cartera de posiciones largoplacistas que te molan, intentas ver qué más le puedes sacar, con un riesgo controlado.

Javier: Correcto. Eso siempre se lo digo a cualquier inversor: el punto de arranque no es cuánta rentabilidad le puedo sacar a cualquier token, sino qué quiero tener en mi cartera. Una vez tienes claro cuáles son los activos en los que quieres invertir, idealmente con una visión de largo plazo, ya dices: "Vale, ahora ¿cómo los exprimo al máximo posible?". Porque tienes muchísimas oportunidades de comprar tokens que te dan un 1000% de rentabilidad, pero que se están yendo a cero más rápido de lo que ganas rentabilidad, y entonces no te sirve de nada. Eso lo tengo muy visto desde el inicio: nunca meto una inversión en un token que no quiero tener jamás.

Luis: A la gente, en general, lo que le mola de todo esto es la parte especulativa, querer ganar dinero lo más rápido posible. Podemos tratar de buscar algo que pueda seducir a la audiencia a nivel especulativo, pero que requiera cierta formación, en la que tú tengas detectado: "Oye, si os estudiáis esto y lo lleváis a cabo, vais a tener un rendimiento por cómo está el mercado ahora mismo".

Javier: Sí, ahí hay varias vías. Si quieres directamente especular, como quien va al casino, tienes siempre las opciones de las meme coins. Puedes meterte en mercados de predicciones como Polymarket o Kalshi, que están ahora de moda; conozco gente que está ahí metida todo el día apostando a si Bitcoin sube o baja en los próximos 15 minutos.

Luis: Vale, quitemos la parte de ludopatía.

Javier: Esa es la parte de ludopatía. Ahora bien, si nos queremos salir de ahí y hacerlo con una base un poquito más fuerte, te va a tocar currar: mirarte qué oportunidades hay en el mundo DeFi a nivel de rentabilidad sobre los activos que tú quieres tener. Puntualmente te vas a encontrar que puedes sacar un 50% a tus dólares con una cantidad de riesgo moderada, pero son habitualmente inversiones que van a durar unas semanas; requiere estar muy activo en el ecosistema para encontrar eso y, consistentemente, estar por encima de un 10% de rentabilidad en dólares para tus Bitcoin o tus Ethereum, parecido. Si dices: "Oye, ya estoy dispuesto a invertir en otras cosas, potencialmente con más riesgo, más pequeñas pero con más recorrido", te vas a mirar activos cripto más pequeños, low caps, mid caps. Puedo decir: "Me meto a investigar, veo que Morpho compara muy bien con otros protocolos de lending; creo que, si ahora encontramos fondo en el mercado, Morpho tiene pinta de ser uno de los que mejor recuperen cuando entremos en la próxima pata alcista". Lo tendría ya fichado, seguiría viendo si sigue teniendo mejor performance que sus competidores, y lo tengo fichado como token a comprar una vez toquemos fondo. Lo mismo con otros que vaya viendo, incluso más pequeños. En mi caso, tiendo hacia modelos de portfolio conservadores, donde la mayor parte sean estos blue chips —Bitcoin, Ethereum, Solana—, luego una parte importante de cash o dólares para aprovechar oportunidades, y luego la parte de jugar, donde te vas a lo mejor con un 15% del portfolio a tokens más pequeños, siempre asegurándote de que, si uno se va a cero, no te suponga un agujero que luego no recuperes.

Carlos: Te iba a preguntar, si nos lo puedes desvelar, ¿en qué consiste tu portfolio actualmente, más o menos a nivel de porcentajes?

Javier: Hay un mix. Ahora mismo, el que estoy trabajando con clientes viene a ser el que yo utilizo habitualmente, que es un portfolio entre defensivo y conservador por el momento del mercado.

Carlos: Por el momento del mercado. ¿Tú crees que vamos a tocar los 50.000?

Javier: Posiblemente, sí.

Luis: Mira, uno de los tuyos. Qué cenizos sois, de verdad.

Javier: No es un tema de cenizo. Ante este escenario, el portfolio que he estado recomendando, que llamo defensivo, es 50% blue chips —Ethereum, Bitcoin, un poquito de Solana, de Hyperliquid si te está molando— y el resto stablecoins, cash, todo ello metido a generar yield, porque a lo mejor te vas a tirar un año hasta que recuperemos. En un año se nota mucho: has estado sacando rentabilidad, y si lo aguantas un ciclo entero, cuatro años, podrías estar dentro de cuatro años vendiendo tu Ethereum a 10.000 dólares, pero teniendo un 40% más de Ethereum que a día de hoy. Eso cambia mucho la película. Ese sería el portfolio que estoy recomendando ahora mismo por el momento de mercado. En mi caso no lo tengo tal cual, porque mezclo pools de liquidez, donde estoy combinando dólares con Bitcoin o dólares con Ethereum, y se va acumulando a medida que baja, así que van cambiando las proporciones. Yo tiendo más hacia un estilo de portfolio que llamo conservador, donde estás a lo mejor un 70% en blue chips, un 15-20% en cash y un 10%, o incluso menos, en las pequeñitas.

Luis: ¿Y no te preguntas, en algún momento, cómo gestionas si te pasa algo? Porque al final tienes un portfolio que está muy vivo por toda la parte de DeFi: se va a quedar ahí, no se sabe muy bien quién tiene las claves, ¿no?

Javier: Claro. Eso es algo importante, sobre todo si te estás metiendo en muchos tinglados, porque luego no hay quien sea capaz de recuperar eso. Si lo tienes en un exchange como Coinbase, van, dicen que es tu mujer, tus hijos, y te darán acceso. De hecho, tengo una persona que ha tenido ese caso: se le murió el marido a una clienta mía, le tocó gestionarlo y no tenía ni idea de criptos, pero al menos estaba en Coinbase, y ahí fue más sencillo. Para casos donde te estés manejando directamente en DeFi, con wallets, tienes que tener un plan. En mi caso, mi familia está avisada y sabe cómo acceder.

Luis: ¿Has instruido a tus padres o a tus hermanos?

Javier: No espero que a día de hoy nadie se vaya a meter a aprenderlo, pero por lo menos saben dónde tienen que empezar, dónde están las instrucciones para arrancar.

Luis: En cualquier caso, para todos los que están viendo esto: el que no quiera aprender y estudiar, que llame a Javier y que se dejen de líos.

Javier: Claro. En la mayoría de los casos no va a ser "te dejo 200 páginas de explicación y con eso aprendes lo necesario". Va a ser más un: "Oye, para acceder tienes que conseguir las claves, que las vas a poder encontrar aquí, y a partir de ahí consigue un asesor que sepa del tema".

Carlos: Pero en algún sitio vas dejando rastro de tus posiciones activas, ¿no? Tienes que llevar un control.

Javier: Es tan fácil como dar la clave pública de tu wallet, y ahí se va a ver todo lo que tenías.

Carlos: Ya, pero un tío que no entiende no se sabe meter en un explorador de bloques para ver todas las transacciones. Lo suyo sería tener un Excel de toda la vida.

Javier: Esa es una opción, pero también le puedes decir: "Oye, mete esta dirección en DeBank, que es un visualizador", y ahí te saca todas las posiciones, todo lo que hay en esa wallet.

Carlos: Ya que nos estamos metiendo en harina, ¿te atreves a darnos una previsión de lo que va a pasar en el corto plazo y otra de aquí a cuatro años? Porque dentro de un año o dos vendrás, y nos reiremos o te aplaudiremos.

Javier: Muy bien.

Carlos: Previsión tanto de tiempos como de precios, y fase del mercado.

Javier: Vale. Ahora estamos en pleno mercado bajista. Mi expectativa es que sigamos en modo lateral o bajando de aquí a final de verano, y que por ahí toquemos el mismo suelo o lo rompamos y vayamos más abajo. El mismo suelo son 60.000. Podría ser que rompamos ese suelo a lo mejor en mayo o junio, toquemos 50.000, luego repitamos en septiembre, y desde ahí sea una recuperación gradual, como históricamente suele ocurrir. Ese es mi escenario más probable a día de hoy, porque el mercado pinta mal: estamos en un momento de lo que se llama estanflación, hay inflación y está bajando el crecimiento. Los bancos centrales están dejando de hacer bajadas en los tipos de interés y se están planteando subidas para controlar la inflación. La guerra de Irán solo ha empeorado esto, al subir el coste de la energía. Por mucho que cada dos días digan que están a punto de terminar la guerra, no tiene ninguna pinta de que vaya a ser el caso; aun así, es un factor más. Se podría acabar la guerra de Irán mañana y seguiríamos teniendo una economía que ahora mismo no da pie a una subida del mercado. Mi escenario base es lateral-bajista. En ese sentido, mejor ir con una estrategia más defensiva, donde busques conservar capital e ir comprando poco a poco a medida que el precio toca puntos bajos.

Carlos: ¿Y tu previsión a cuatro años del precio de Bitcoin, o el pico del siguiente ciclo?

Javier: Mi pico esperado estaría alrededor del doble del anterior, digamos unos 240.000 dólares más o menos. Y si nos vamos exactamente a dentro de cuatro años, puede que estuviésemos entrando en el siguiente bear market, así que a lo mejor hemos vuelto a 120.000. Veremos.

Luis: Vale. ¿Se nos queda alguna cosa que nos quieras comentar, que a lo mejor se haya quedado a medias? Has hablado de un montón de cosas muy chulas, muy de mercados y de cripto.

Javier: Hemos hablado de muchas. Ya que aquí habláis mucho de Bitcoin: una inversión que ahora me gusta mucho, pero que no comparto tanto con la gente, no la vayan a liar porque es complicada, es la de Stretch, la acción —el producto— que ha lanzado Strategy, donde están dando un 11% de rentabilidad aproximada, un 11,5% ahora mismo. Va variando: cuando el precio estaba por debajo de 100 lo subían hasta que se aproximaba a 100, y ahora está bastante estable. De por sí ya es un producto interesante en bolsa tradicional, pero ya ha habido equipos que se lo han llevado a blockchain y lo han disponibilizado en el ecosistema DeFi, que ha empezado a añadir capas. Tú podías cogerte un Stretch (STRC) tokenizado que te daba un 11,5% más unos puntos que daban pie a un posible airdrop —un regalo de tokens que la empresa que lo ha montado te podría dar más adelante—. Te lo puedes llevar a un protocolo que se llama Pendle, que te permite intercambiar renta variable por renta fija: podías renunciar a todos tus puntos variables y llevarte un 15% de rentabilidad fija con ese mismo producto basado en Stretch. Y el último giro de tuerca —esta capa ya me da un poco de miedo— ha sido poder prestarlo en Morpho, el protocolo de préstamos del que hemos hablado, que lo acaba de integrar, y poder pedir prestado contra ese token como colateral, a un interés máximo de un 6,5%. El interés que te cobran por pedir prestados dólares (USDC) contra ello varía del 1% al 6,5% según cuánto esté pidiendo prestado la gente. Esta semana estaba al 2%, pero lo pagas de sobra con lo que te genera esa inversión; y esos dólares que te llevas, si quieres, te puedes apalancar y comprar más del mismo producto.

Carlos: Por cada vez, en teoría, es un círculo virtuoso… hasta que explote, ¿no?

Javier: Efectivamente. Puedes hacer un círculo virtuoso —o vicioso— donde le vas sacando la diferencia, un 10% a lo mejor de rentabilidad cada vez que te apalancas. Por supuesto, estás aumentando el riesgo en cada ocasión. Una ventaja es que el coste de pedir prestado nunca va a superar el interés que te está dando tu producto, porque lo has fijado. Estaba a un 15% hace semana y media, ahora ha bajado a un 12% porque la gente lo está utilizando bastante y esa demanda ha bajado la rentabilidad, pero sigue siendo interesante, porque le sigues sacando un 5,5% de margen como mínimo a cada apalancamiento. Eso sí, tienes el riesgo de que alguien manipule el mercado, tumbe el precio del token de Stretch y fuerce liquidaciones de todas las posiciones prestadas. Por eso no le recomiendo a nadie apalancarse demasiado, sino dejar un margen importante, a lo mejor de que pueda caerse un 10% el precio y tú sigas con tu posición abierta.

Luis: A mí lo que me deja tranquilo es que la complejidad de utilizar estas herramientas hace que todavía no haya millones y millones de personas jugando con esto. Por lo menos, no hay tanto dinero metido ahí, porque es difícil.

Javier: Es un mercado que ahora mueve unos poquitos millones de dólares —que sigue siendo pasta, pero es marginal— y no está accesible para la mayoría. Es el tipo de cosa que un actor dedicado, como una tesorera de Bitcoin o inversores especializados, puede estar haciendo, pero el inversor habitual no se va a meter ahí.

Luis: Fuera de cámara hemos estado hablando de posibles airdrops. De hecho, durante una época, sobre todo en 2021, había cazadores de airdrops que se dedicaban a buscar todo esto; había muchos canales de YouTube, Instagram y Telegram hablando de ello. Me dices que tú, en un momento dado, has farmeado alguno. ¿Esto todavía sigue pasando? ¿Hay alguno que nos recomendarías farmear ahora?

Javier: A día de hoy prácticamente he dejado de hacerlo, porque se convirtió en un terreno tan competido que en los últimos airdrops que farmeé gané tres dólares. No merecían la pena ni el esfuerzo ni lo que me gastaba en comisiones de blockchain. Sí es cierto que, en momentos de mercado bajista, donde se va una gran parte de la gente, hay menos competición, y vuelve a ser un momento interesante para farmear algunos airdrops. En ese sentido, el token variable que decía —al que en mi caso prefiero renunciar, pero que otra gente puede buscar—: en el caso del producto con Stretch, es un ejemplo de airdrop que puedes farmear. Compras ese Stretch tokenizado, que ya te da un 11,5%, y además optas a un airdrop.

Carlos: El que llevan hablando mucho tiempo es el de MetaMask, por ejemplo.

Javier: MetaMask se lleva hablando años, es el eterno. Pero ahí tengo que pillar lo más grande, porque tengo miles de operaciones. En su día hubo airdrops muy buenos, como el de Arbitrum o el de Celestia. Yo, que estaba probando un montón de cosas en Cosmos o en la blockchain de Arbitrum… El de Uniswap creo que lo pillé. Uniswap tuvo un airdrop hace muchos años que pagó bien, fue de los primeros; lo que pasa es que se bloqueó la blockchain con la gente reclamando, haciendo el claim.

Carlos: De hecho, llegó a salir el que empezó a hacerle la competencia a Hyperliquid, de Binance. ¿Cómo se llamaba? Aster, ¿no?

Javier: Aster tiene su token, sí.

Carlos: Digo, ¿si llegó a sacar esto? Porque hubo una época en que todo el mundo decía que iban entregando, todo el mundo farmeando, y ahora ya ha ido perdiendo fuelle.

Javier: Lo que ha perdido es el token en sí.

Carlos: Sí, sí.

Luis: ¿Qué consejo le darías, ya para terminar, a alguien que está empezando a mover su capital de una cuenta de ahorro tradicional a DeFi?

Javier: Que estudie bien dónde se mete, y que cada vez que vea que le están prometiendo una rentabilidad tenga muy claro de dónde sale, porque si no es muy fácil que te estafen si no sabes dónde te estás metiendo. Y, ante la duda, pedir ayuda de alguien que sepa.

Luis: Ante la duda, que te llamen.

Javier: Efectivamente, que me llamen.

Luis: ¿Cómo nos ponemos en contacto contigo?

Javier: Una manera muy fácil es a través de mi LinkedIn. Si me buscáis ahí, Javier Visedo, voy a salir.

Luis: Fenomenal. Dejaremos igualmente los enlaces en la descripción. Y la pregunta que le hacemos a todos nuestros invitados para cerrar: un libro y un consejo para esa persona que nos está escuchando y siente que llega tarde al mundo descentralizado o a Bitcoin.

Javier: Le he dado alguna pensada a qué libro sugerir. Los habituales sobre Bitcoin, como El Patrón Bitcoin, imagino que ya se habrán comentado, y creo que es una lectura clave para alguien que arranca. Me lo voy a llevar al ámbito corporativo, que imagino que habéis comentado menos. Hay un libro que, cuando empecé a trabajar en el uso de blockchain a nivel empresarial, me gustó mucho: Ethereum for Business, de Paul Brody, que es el líder de blockchain de Ernst & Young a nivel global, basado en Estados Unidos. En ese libro te habla de su visión de cómo la blockchain pública podía acabar siendo la base de datos compartida entre empresas, donde se automatizasen todo tipo de operaciones. Digamos, un ERP (Enterprise Resource Planning) compartido entre empresas, donde tus acuerdos de negocio directamente se vuelquen en blockchain: ya no es "tenemos un papel firmado diciendo que yo te vendo cacao a 10 euros el kilo", sino que tenemos un código en blockchain, un smart contract que lo automatiza y dice: "Por cada kilo de cacao tokenizado que tú me transfieras —que refleja un cacao real que va en paralelo por su cadena de suministro—, yo te voy a pagar esto", que también se ejecuta automáticamente. Automatizas de manera que todo sea objetivo, metiendo la información de forma fiable en blockchain, y con ello automatizas toda tu operativa, que normalmente requeriría muchísimo chequeo manual antes de hacer un pago de una empresa a otra. Era un caso de uso muy potente, que en su momento estuve explorando con mi equipo, y conseguimos llegar a hacer transacciones privadas sobre blockchain pública, de activos tokenizados que se pudiesen intercambiar contra dólares. Ese es el caso más bestia, pero había más. Te da una visión muy interesante de qué se puede hacer a nivel empresarial con blockchain, y también de lo que en ese momento todavía no era implementable: cómo hago que mis transacciones con mis proveedores sean privadas, a un coste mínimo, que funcionen de manera rápida y que escalen, de modo que, si necesito hacer miles de transacciones diarias, no colapse la blockchain.

Luis: ¿Y consejo? Damos por entendidos todos los que nos has ido dando: que hay que formarse antes de entrar. Y para ese 40% de gente que cree que llega tarde…

Javier: Pregúntale a tu panadero cuánto sabe de DeFi. Nadie llega tarde todavía, estamos en una parte muy inicial de la curva de adopción. A día de hoy no me sé bien los datos, pero creo que menos de un 5% de la población tiene criptomonedas en general, y de ese 5%, a lo mejor un 1% entiende lo que ha comprado. Por mucho que haya gente que tenga sus cuentas y haya comprado criptos, hablas con ellos y la mayoría se ha comprado las criptos que ha visto en Instagram, donde alguien decía "Shiba".

Carlos: Efectivamente. Yo he tenido compañeros de curro que dicen "yo estoy metido, tal", te enseñan su cuenta y tienen siete monedas random que les sonaron graciosas.

Javier: No es todavía un mercado donde se esté invirtiendo con tanto criterio. Si te metes a entenderlo bien, sí tienes una ventaja importante. Pero también es cierto que ahora se están empezando a meter los actores institucionales, así que el margen para no llegar tarde se va acortando. Lo que está disponible a lo bestia, con muchísima liquidez —Bitcoin, Ethereum, XRP, las grandes—, va a ser difícil que se te dé mejor analizarlo a ti que a los grandes actores que ya están metidos. Ahora bien, si te pones a mirar cosas más pequeñitas, oportunidades en DeFi, sí puedes tener una ventaja.

Luis: Pues nada, estupendo, Javier. Muchísimas gracias por haber venido y por habernos aguantado. A ver si nos podemos citar dentro de un año de nuevo y volvemos a analizar el sector, vemos la evolución y el panorama. Muchísimas gracias por todo, un placer. Y a vosotros, que nos estáis escuchando: si queréis seguir aprendiendo y descubriendo, nos vemos en el próximo episodio de Show Me The Bitcoin. ¡Adiós!

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