_Cómo funciona el dinero_
Luis: Explica por qué, bajo tu punto de vista, el colapso del dólar está muchísimo más lejos que todas estas teorías que venimos escuchando desde hace cinco años por lo menos.
Daniel: En tiempos de turbulencia, donde la moneda se devalúa un 15 o un 20 % de un día para otro, el depredador más grande que hay por excelencia es el dólar. En ese momento nadie dice: «¿cuánto está el oro? Voy a ir a comprar oro». Nadie. La gente dice: «si hay controles de capital, ¿cómo hago para ir al mercado negro a comprar dólares?».
El sistema que tenemos y el sistema que queremos son dos cosas muy diferentes, y normalmente la gente se enfoca en el segundo. «El sistema está roto», como el libro. No, tío, el sistema no está roto. Que no funcione como tú quieres que funcione es otra cosa.
Bitcoin es un engendro de la liquidez. Invertir es una necesidad, pero invertir no te va a generar riqueza ni patrimonio.
Carlos: ¿Crees que invertir y asumir riesgos ha dejado de ser una elección?
Daniel: Te voy a dar una estadística que a mí me puso los pelos de punta.
Luis: Hola a todos y sed bienvenidos a un nuevo capítulo de Show Me The Bitcoin, el podcast de Standard 21. Capítulo número 22. Parece mentira que empezamos en el mes de febrero. Llevamos 22 programas con 22 invitados superinteresantes, pero si cabe hoy vamos a mejorar la palestra con Daniel Baeza, que es sobradamente conocido en el mundo de los podcasts. Me he perdido hoy con toda la información que he podido llegar a encontrar.
Vamos a tratar de hacer algo interesante para todos los públicos y que todo el mundo entienda, ya que con nuestra labor lo que intentamos es hacer algo educativo y divulgativo. Y yo creo que las personas que más se lo merecen son las que menos conocimiento tienen, para que podamos aportar nuestro granito de arena y entiendan cómo funciona el dinero.
Así que, en vez de hablar de lo que significa la liquidez, que ya lo has contado unas trescientas cincuenta y siete veces, vamos a intentar bajar a tierra un montón de conceptos y a tener una charla que podríamos llegar a tener en un bar. Bueno, pues con todos ustedes, Daniel Baeza. Muchísimas gracias por haber venido.
Daniel: Gracias a ustedes por la invitación. Estoy muy contento de estar aquí, realmente.
Luis: Te lo agradecemos muchísimo. La primera pregunta que me gustaría que nos contestaras es: ¿cuál crees que es la mentira que nuestros padres nos han inculcado desde pequeños, con la mejor de las intenciones, sobre el dinero, pero que si la seguimos a pies juntillas nos hará mucho daño en el futuro?
Daniel: Buah, qué buena pregunta. Yo creo que, con buenas intenciones, cuando nos dicen que nuestra generación iba a estar mejor posicionada que la de ellos en cuanto a creación de riqueza. Creo que fue por falta de conocimiento. Fue una frase bienintencionada, pero de acuerdo con cómo funciona el sistema, cada generación a partir de la de los boomers, que tiende a ser la de nuestros padres, lo tiene más y más y más difícil. Así que fue bienintencionada, pero incorrecta.
Carlos: Si trabajar, ahorrar y no invertir hace que cada año seamos más pobres, ¿crees que invertir y asumir riesgos ha dejado de ser una elección?
Daniel: Vamos a ver, hay un tema que creo que la gente no entiende, y es que invertir es una necesidad, pero invertir no te va a generar riqueza ni patrimonio de forma exponencial. Invertir te va a permitir preservar tu capital.
Si la meta es sobrepasar la inflación y la degradación de la moneda, que ronda el 7 u 8 % al año, muy pocos activos te generan por encima de eso. Entonces, lo que muchos de nosotros terminamos haciendo es invertir como un seguro sobre nuestro patrimonio, no para hacerlo crecer. Para crecerlo tienes que tomar más riesgo que simplemente comprar Google, comprar Apple o comprar oro.
Esa es una parte que muy pocos entienden: para crear patrimonio de verdad, el que mueve la aguja a título personal y familiar, no es suficiente con comprar un ETF o comprar oro. Necesitas tomar riesgo adicional.
_Inflación, vivienda y por qué cada vez cuesta más comprar una casa_
Luis: Dices que la inflación es algo completamente necesario y que además no es una falla del sistema. A nivel de población estamos más que acostumbrados a ver una subida de precios, me invento, de un 10 % en el pan. Después de la pandemia vimos subir muchísimas cosas. Y si ves un 10 % de subida en la leche lo asumes muchísimo peor que, por ejemplo, en un activo como la vivienda, donde si se multiplica por dos sencillamente dices «oye, el mercado está bastante fuerte». ¿Por qué crees que asumimos mucho peor el precio del consumo diario que el de la vivienda?
Daniel: Porque en el consumo diario no tienes opción. La leche la tienes que comprar sí o sí. Es muy triste decir esto. ¿Qué sucede? Que en muchos hogares, si la inflación de la leche sube a doble dígito o a triple dígito, lo que terminas haciendo es comprar leche y no comprar arroz. No es lo que hacen todos los hogares, pero es lo que hay.
Y entonces dicen: «ah, Daniel es pro inflación». ¿Cómo voy a ser pro inflación si yo también voy al supermercado a comprar? Lo que estoy contando es la realidad de las cosas. En el día a día, en el supermercado, es muy difícil obviar la inflación y decir «ya no voy a comprar nada».
En el tema inmobiliario hay un grupo selecto que es el que más se beneficia de esa subida, y tiende a ser una subida mucho más grande y más notoria que la de los alimentos. Tristemente, si tu salario crece al ritmo del 2 o el 3 %, que puede ser la inflación, y la vivienda sube el doble o diez veces, cada vez es más difícil poder adquirir un piso. Yo diría que hasta imposible.
Son dos inflaciones muy distintas. Hay una, la del supermercado, a la que no te queda más que ponerle el pecho al asunto. Y la de la vivienda, que para mucha parte de la población es simplemente darse por vencido y sacar la bandera blanca.
Carlos: También pasa que ir al supermercado es un acto que repites cada semana. Entonces te vas dando cuenta del cambio de precio de las manzanas, de los plátanos, de la carne, del pescado. Mientras que la casa es un acto de una vez en la vida. La compras, no lo piensas como un activo de intercambio, asumes el precio que te da el mercado, ya es tuyo y ya estás tranquilo.
Daniel: Buen punto.
Carlos: Es como cepillarse los dientes. Ya ni lo piensas, lo haces y no le pones mucha cabeza al tema.
Daniel: Cierto, estoy de acuerdo.
Luis: Lo que decías de los boomers lo he hablado muchas veces con nuestros amigos. La generación de nuestros padres, por lo menos en España, venía mejorando secuencialmente y de forma notoria de década en década. Y yo creo que es la última gran generación que notó el crecimiento a nivel de país en generación de riqueza. Los padres de mis amigos todos han tenido a sus hijos en buenos centros educativos, primera vivienda, segunda vivienda en la playa, otra en la sierra de Madrid. Y de nuestra generación yo te diría que un 5 o un 10 % de nuestros amigos tiene casa propia, los que la tienen seguramente con hipoteca, y los que la tienen pagada serán el 2 %. El resto vive de alquiler, siendo todos gente con buena educación y buenos sueldos. No hay casa.
Daniel: Sí. Y la estrategia de muchas de esas personas, sin conocerlas, es la esperanza. ¿Cuál es la esperanza? Heredar.
Luis: Pues anda que ahora, con la longevidad y todas estas historias de que vamos a vivir más. Es que ya no hay que prepararse para vivir ochenta o noventa años, que es lo que antes hacías: me jubilo a los sesenta y cinco y tengo que planificarme para aguantar veinte años.
Daniel: Es cierto, es cada vez más difícil. Y cuando yo digo esto, normalmente la gente que lo escucha dice: «claro, este tipo está tratando de tirar odio hacia una generación». Para nada. No hay persona que yo respete y admire más que mis padres. Trabajadores, dieron todo por sus hijos, incluido yo. Me quito el sombrero por lo que hicieron. Pero se puede admirar a los padres de uno y a la vez decir que fueron beneficiados por un sistema. Una cosa no cancela la otra.
Carlos: Tú dices que la gente joven ha llegado tarde a una partida de Monopoly en la que todas las calles ya tienen sus hotelitos puestos. ¿Esto es porque crees que nuestros padres tenían una mejor gestión de la riqueza, o porque llegaron antes de que se imprimiese el dinero?
Daniel: Yo creo que es la segunda, porque no tenían el conocimiento que hoy tenemos sobre cómo funciona el sistema. No eran financieros. Lo que sí tuvieron a su favor fue que, cuanto más cerca estabas del momento en que se rompió el patrón oro y se empezó a imprimir sin reserva detrás, más beneficiado eres de la deuda. Y la degradación de la moneda es exponencial en el tiempo. En aquel momento no tenía la exponencialidad que hoy estamos viendo.
Por eso escuchas historias, incluida la de mi familia, en las que el jefe del hogar era el padre, solo trabajaba él, había un salario, y aun así había casa, dos coches, tres hijos, colegios privados, vacaciones fuera del país. Y todavía alcanzaba.
«Ah, es que mi padre trabajaba mucho y no salía de fiesta por las noches». No estoy diciendo que el padre o la madre del que está escuchando no fueran trabajadores. Estoy hablando de una ventaja generacional. Y te digo esto porque ya verás cómo reacciona la gente, se lo toman como si estuviera hablando de sus padres.
Es una generación que vivió en un sistema de salarios. A lo largo del tiempo eso fue cambiando y hoy vivimos en un sistema de activos, no de salarios. En aquel momento, el salario que había era suficiente para cubrir todo esto.
«Ah, pero es que mi padre pidió una hipoteca, no podía comprarla». Sí, estoy de acuerdo. Y era una hipoteca con tipos más altos. Estoy de acuerdo. Pero lo que importa es qué porcentaje de tu salario representaba el pago de esa hipoteca. Y era más accesible, con aquel salario, poder pagar estas cosas y además ahorrar para crear riqueza. Hoy en día es imposible con un salario pagar lo que acabamos de hablar y encima ahorrar. Imposible.
Luis: ¿Y no crees también que hay algo ahí? Porque yo sí estoy convencido de que la mentalidad de mis padres era de hormiguita, de acumulación, y creo que nuestra generación y las que vienen por detrás viven mucho más el momento. En algún momento tiene que cambiar un poco la perspectiva para decir: tío, tienes que empezar a pensar más allá. No solo en irte a cenar con tus amigos, a tomarte unas copas, a salir por la noche, a irte de viaje.
Daniel: Piensa que el sistema está pensado de tal forma que lo hace muy complicado, y es que el ahorro está penalizado ahora mismo.
Luis: Claro, pero quiero decir que, bajo las circunstancias actuales, si no se puede ahorrar, como no dejes de hacer algunas cosas, o sea, limitar el presente para favorecer tu futuro de alguna forma. Ya sé que es una faena no poder irte a tomar unas cervezas, pero a lo mejor tienes que dejar de tomártelas, porque si no, ¿de qué vas a vivir en el futuro?
Daniel: Sí, estoy de acuerdo en que ese es un componente. La generación joven tiene que ser un poco más austera en ese sentido. Estoy de acuerdo en que eso es algo muy importante.
Pero también te digo que entiendo por qué muchos jóvenes, si entienden el sistema y ven que han llegado a una partida de Monopoly que lleva veinte vueltas, sacan la bandera blanca y dicen: «paso de tratar de crear riqueza, me voy a las islas griegas con mis amigos». También lo entiendo.
Y entiendo a los jóvenes que dicen: «si lo tengo tan difícil, lo que tengo que hacer es apostar». Entonces vemos a Polymarket ganando un mercado enorme, y Polymarket son apuestas, tío, no es inversión. Vemos criptomonedas altamente arriesgadas con gente metiéndoles pasta. Y uno dice: «qué generación de casino hay hoy en día». O tal vez es la única manera que ellos tienen de acelerar la partida del Monopoly. Esa es otra manera de verlo.
Luis: Por el camino normal está claro que no vas a salir de ese agujero, no vas a poder sacar la cabeza. El problema es que acabas haciendo cosas que, como te salgan mal...
Daniel: Totalmente.
_Qué debería hacer una persona de 25 años para mejorar su situación_
Carlos: ¿Qué tres cosas le dirías sobre el sistema, para que se le quedasen grabadas en la memoria, a una persona de veinticinco años que nos esté viendo, con un salario razonable y una capacidad de ahorro de, por ejemplo, doscientos o trescientos euros al mes?
Daniel: Lo primero es que es problema tuyo. No del sistema, ni de tus padres, ni de tus amigos. Es un problema que tú tienes que resolver.
Y te lo digo porque hablo con muchos jóvenes. A mí me gusta mucho, yo nunca lo tuve, y por eso hay un dicho en inglés que dice pay it forward. Me escriben muchos jóvenes y me dicen: «Daniel, estoy en Madrid, ¿podemos tomar un café?». El cien por cien de las veces digo que sí. El cien por cien. Aunque sean quince minutos, lo hago, y me siento a conversar con ellos para ver cómo lo ven.
Es gente de veintipocos, y he visto un común denominador: quieren salir adelante, pero culpan muchísimo a gente que no son ellos. Y para mí eso es un error enorme.
Luis: Excusas.
Daniel: Excusas. Yo siempre les he dicho: sí, pagan una porquería aquí en España, estoy de acuerdo, estadísticamente tienes razón. ¿Pero qué estás haciendo al respecto? Porque quejarte en Twitter no te va a solucionar nada. ¿Qué estás haciendo?
«Ah, no lo he pensado». Bueno, pues empieza a pensarlo. Tienes un pasaporte que te permite trabajar en cualquier país de la zona euro, y hay varios países de la zona euro que pagan bastante mejor. «Ah, pero es que no sé el idioma». Eso es un problema tuyo.
Luis: No quieren salir de la zona de confort.
Daniel: Exactamente. Esa es la conclusión que saco con muchos de ellos: vivir en la comodidad del país que te gusta, sin poner en riesgo nada de lo que tienes. Y en la vida, igual que en las finanzas, si no hay riesgo no hay retorno.
Tienes que hacer algo al respecto. ¿El sistema está en contra tuyo? Sí, sí lo está. Y en contra mía, y en contra de todos. No eres mejor ni peor, ni más especial ni menos especial que nadie, pero tienes que hacer algo al respecto.
Y esas son las sugerencias que yo suelo dar: mejora tu ingreso. Si tu ingreso viene de ser asalariado, busca entrar en una empresa, en un país, que te pague mejor. No tienes hijos, no estás casado. Es el momento de tomar riesgo.
Carlos: ¿Quién manda en el dinero? A día de hoy, si tuvieras que borrar a un personaje en una situación ficticia, ¿a quién preferirías borrar del mapa de la economía? ¿Al presidente de la Fed imprimiendo dinero, a un político prometiendo que va a eliminar la deuda, o al inversor que está esperando a que el dólar colapse?
Daniel: El último, porque no puedo con el fatalismo. El noventa y pico por ciento del contenido que hay es fatalista.
Y no borraría nada del sistema que hay. Te voy a decir por qué: porque es un cuento de hadas. El sistema es el que tenemos, y es lo que siempre he dicho, el sistema que tenemos y el sistema que queremos son dos cosas muy diferentes, y normalmente la gente se enfoca en el segundo.
«El sistema está roto», como el libro. No, tío, el sistema no está roto. Que no funcione como tú quieres que funcione es otra cosa.
Luis: Si estuviera roto todos los países colapsarían, no se pagaría la deuda.
Daniel: Exactamente. El sistema es una bestia que se autoperpetúa. Yo he llegado a entender eso. El sistema es un ser vivo que tiene la capacidad de regenerarse para perpetuarse. Están los que dicen «pronto morirá», y lo que no saben es que tiene el poder de Lobezno para sanarse. Eso es lo que no han entendido. Se quedan con la idea de que pronto morirá y no entienden que está más lejos que eso suceda que el que se mantenga como está.
Luis: Explica por qué, bajo tu punto de vista, el colapso del dólar está muchísimo más lejos que todas estas teorías que venimos escuchando desde hace cinco años por lo menos.
Daniel: El típico ejemplo es: si pasó en la era bizantina [?] y si pasó en el Imperio Romano, tiene que pasar ahora. Yo tengo una paciencia increíble, porque siempre me pongo a debatir estos temas.
El Imperio Romano. ¿Cuánto flujo transfronterizo había en ese momento? ¿Menos o más que ahora?
Luis: Mucho menos.
Daniel: ¿Cuánto comercio había en el globo en ese momento?
Luis: Menos.
Daniel: Entonces la gente tiene la osadía de comparar un punto en el tiempo incomparable con hoy. No tiene ni pies ni cabeza lo que están diciendo. ¿Cuántos derivados financieros había en la era del Imperio Romano?
Luis: No lo sé, pero creería que menos que ahora.
Daniel: ¿Y por qué pregunto todo esto? Porque todas esas preguntas que te hice lo que hacen es fortalecer el sistema.
La cantidad de crédito y de préstamos que hay en la economía, no solo estadounidense sino global, fortalece el sistema. La cantidad de comercio global fortalece el sistema. La cantidad de inversión fuera de Estados Unidos en dólares fortalece el sistema. Cuando hay convulsión global y la gente busca el dólar fuera de Estados Unidos, fortalece el sistema. Cuando sale la ley de las stablecoins para que cualquiera pueda acceder a stablecoins denominadas en, sorpresa sorpresa, dólares, fortalece el sistema.
Y entonces empiezas a ver lo que te digo: el sistema notando que tiene heridas y sanándoselas él solo. Tengo una imagen muy parecida a esto que os dije de Lobezno. Me gustan mucho esas películas, y el tío se sana solo. Yo veo el sistema igual. Sí, fallan ciertas cosas, pero encuentra la manera de perpetuarse.
La historia, para acortártela, es que conforme pasa el tiempo más se afianza el dólar.
«No, pero es que el dólar tiene los días contados porque Estados Unidos está siendo irresponsable fiscalmente». Ah, dime que no entiendes cómo funciona el sistema sin decírmelo.
El déficit de Estados Unidos es el superávit del globo entero. Los dólares que salen de Estados Unidos siendo deficitarios entran en manos del globo entero. Y uno dice: ¿cómo va a ser eso malo? Sí, para el ciudadano americano sí, estamos de acuerdo. Pero para el globo, que está adicto al dólar, es necesario.
«Ah, pero es que el mundo va a decidir muy pronto dejar los dólares porque los BRICS están ganando fortaleza». Los BRICS. Okay. Estados Unidos y su administración han hecho más por golpear el dólar en los últimos dieciocho meses que los BRICS en dieciocho años.
Y entonces uno se da cuenta: ¿cuál es la moneda, fuera de Estados Unidos, que la gente busca en las convulsiones? ¿Moneda china? Yo nunca he escuchado a nadie decir «tengo miedo de que venga una recesión global, voy a comprar moneda china». No sé ustedes, pero yo nunca he escuchado eso.
Luis: O pesetas.
Daniel: O pesetas. Exacto. O el real brasileño. Y entonces yo digo: qué extraña esa frase de que los BRICS van a sobrepasar.
Y la otra cosa es: está bien, obviemos lo que está sucediendo en Estados Unidos. ¿Sabías que hay un mercado extraterritorial fuera de Estados Unidos que tuvo un juicio y cuyo veredicto fue «vamos a utilizar el dólar para nuestro funcionamiento fuera de Estados Unidos»? Y es un sistema que crea dólares.
¿Cómo? ¿Pero qué está diciendo este tipo? Hay un sistema fuera de Estados Unidos que se dedica a fortalecer el reinado del dólar creando dólares para que haya comercio, apalancamiento y derivados fuera de Estados Unidos. ¿Y sabes qué hizo Estados Unidos cuando se dio cuenta de que existía ese mercado? Lo fomentó.
Luis: Por supuesto.
Daniel: Entonces la gente se enfoca en Estados Unidos y su entrecomillada irresponsabilidad fiscal y dice «ahí está la muerte del dólar». Y luego preguntas: ¿y los quince billones de dólares que hay en ese mercado eurodólar que negocia solo en dólares? ¿Esa parte qué? «Bueno, esa parte no la entiendo tanto». ¿Pero estás diciendo que va a morir el dólar? «Sí». Bueno, pero es que no entremos en tanto detalle.
Esas son las razones por las que yo no veo ni de cerca el fin del dólar. ¿Morirá? Sí, estoy seguro, nada en la vida es eterno.
Luis: Es parte de la historia del dinero, subiendo y cayendo torres.
Daniel: Pueden salir nuevas monedas que compitan, sí. Puede ser un mundo multidivisa, estoy de acuerdo. Pero de ahí a decir que el dólar va a morir hay un trecho. Es como una viñeta de Snoopy, donde Snoopy y Charlie Brown se sientan un día a ver el atardecer y Charlie le dice: «Snoopy, algún día moriremos». Y Snoopy le contesta: «es cierto, algún día. Pero hoy no».
_Deuda de Estados Unidos, inflación y cómo funciona el sistema financiero_
Luis: Pero hay algo más, y es ese mismo concepto de retroalimentación o de curación propia. La deuda de Estados Unidos ahora es la que sea, cuarenta billones, no sé el número exacto. Pero si tú eso lo estás degradando porque imprimes, comparativamente esa deuda cada año vale menos. Sube, pero se reduce. Sube, pero se reduce. ¿Hasta cuándo? Y sobre todo, ¿hay algún límite en el que el país corra riesgo de entrar en impago, o esto es infinito?
Daniel: No hay riesgo de que Estados Unidos incumpla su deuda. ¿Sabes por qué? Porque tiene la máquina para producir dólares. Si tuvieses aquí una máquina de generar euros, ¿te preocuparía pagar tu cuota mensual de la hipoteca todos los meses?
Luis: No.
Daniel: A mí tampoco. Eso es lo que tiene Estados Unidos.
Ahora, ¿hay riesgo de inflación? Sí. Con el gasto de Estados Unidos hay riesgo de que cada unidad de dinero valga menos con el tiempo. ¿Hay riesgo de que la deuda de Estados Unidos baje de precio y suba en rendimiento? Sí, eso se llama riesgo de duración. Hay muchos riesgos, pero el que no está es el riesgo de impago de un país emisor de la moneda que monopoliza.
Luis: Esta semana han metido seis mil millones en la economía, han recomprado. ¿De qué manera lo han hecho? ¿Por qué para ti eso no es imprimir dinero, y qué diferencia habría con un quantitative easing?
Daniel: Eso para mí realmente son peanuts. Es una noticia que ha salido de proporción en todos lados, siempre en portada.
Luis: Pues a Bitcoin le ha encantado.
Daniel: Sí, a Bitcoin le ha encantado. Vamos a ver el programa de recompras del Tesoro, que a mí me encanta romper mitos, esa es mi razón de ser en X.
El programa de recompras del Tesoro consiste en lo siguiente. Hay bonos viejos que se emitieron en el pasado por el Tesoro. Esos bonos, cuando pasa el tiempo, son bonos viejos que no huelen muy bien. Se llaman off the run en inglés. ¿Qué sucede? Que las entidades financieras más gigantescas que hay los tienen en su inventario, y su inventario empieza a oler un poco mal.
A ellas les interesa muchísimo quitárselos de encima, pero hay un mercado que no está muy atraído por ese tipo de bono.
Luis: Significa que no hay compradores.
Daniel: No, no dije eso. Significa que hay menos compradores.
Entonces, si algo le importa al Tesoro y a la Reserva Federal, que son hermanos, es que el mercado de deuda estadounidense no convulsione. Y a ustedes, y a mí, y a Bitcoin, y a todas las criptomonedas, y a todos los activos financieros nos importa que no convulsione el mercado de deuda americana. ¿Por qué? Porque es el bloque génesisBloque GénesisEl primer bloque de la cadena de Bitcoin, minado por Satoshi Nakamoto el 3 de enero de 2009.Ver ficha → de todo el demás sistema financiero.
El Tesoro, al ver esto, dice: vale, pues voy a ir a apoyar mi mercado. Y sale con las recompras y dice: «Carlos, Luis, veo que en su inventario tienen diez unidades de estos bonos que ya están viejos. ¿Les gustaría que les dé uno limpio, fresco?». Claro, porque me quita el problema del inventario que tengo en este momento. Vale, pues dame esos diez y te doy diez nuevos a cambio. Todos felices.
De repente el dealer, que esa es la palabra para la institución financiera que tiene estos bonos, ve que su balance se sanea, tiene bonos más limpios, y el Tesoro saca de circulación estos bonos viejos. ¿Pero qué sucedió ahí matemáticamente o contablemente? Nada.
Luis: Un swap.
Daniel: Un swap. Diez viejos por diez nuevos. ¿Subió la deuda de Estados Unidos? No. ¿Subió el balance del dealer? No. ¿Se inyectó liquidez al sistema, dinero? No. Es simplemente un swap de diferentes bonos. No da inyección de flujos a la economía.
Luis: Aparte, la forma de tener contenta a la gente para que quiera mantener en sus balances bonos de Estados Unidos es que te hagan estas cosas. Oye, yo te lo mantengo para siempre, pero tú vete cambiándomelo de vez en cuando, y todos contentos. Yo aguanto esa deuda en mi balance y tú me vas pagando.
Daniel: Y está perfectamente bien. Vives en un piso. ¿Le das mantenimiento a tu piso, o eres de la idea de que si tienes que pintar de nuevo las paredes es que tu piso ya viene para abajo? Por supuesto que tienes que darle mantenimiento. A todo en la vida se le da mantenimiento. ¿Por qué al mercado de bonos no?
Luis: Fíjate que son cosas que en los mercados privados pasan constantemente con los bancos, y la gente no les da ninguna importancia. Como el mero hecho de que instituciones que cotizan anuncien un programa de recompra de acciones: hemos ganado mucho dinero este año, pues voy a recomprar mis propias acciones.
Yo me acuerdo, hace ya bastantes años, cuando las oficinas bancarias de la calle tenían cierto poder de decisión sobre el activo y el pasivo del balance del banco. Eran como entidades un poco independientes. Ahora los departamentos de riesgos tienen mucho más que decir. Pues en aquella época llegaba el 31 de diciembre y el director de la oficina te venía: «oye, no he cumplido los objetivos del año. Luis, me vas a echar una mano. Esto es lo que vamos a hacer: mira, por aquí te voy a prestar diez, me vas a coger una línea de crédito de diez, y por aquí me lo vas a meter en mi pasivo. Me haces crecer el activo y me haces crecer el pasivo». Y yo decía: ningún problema, yo aguanto los dos productos en mi balance siempre y cuando no me cueste dinero. «No te preocupes, lo que vas a pagar por aquí es lo que te presto, a coste cero, ningún problema». Y de repente, aparentemente, el banco era más grande, pero no había pasado nada.
Daniel: Ya, eso es maquillaje financiero.
Luis: Y lo que sucede es que pasas del 31 de diciembre al primero de enero, se toma la fotografía y luego cerrabas la operación inmediatamente después.
Daniel: Por eso cerramos libros. A las dos semanas deshacías la operación. Sí, es normal eso.
Carlos: Te voy a hacer una pregunta en formato de chiste. Vamos a meter en una misma habitación a Donald Trump, a Kevin Warsh y a Scott Bessent, y no les podemos dejar salir hasta que tomen una decisión: el empleo, Wall Street o el poder adquisitivo del dólar. ¿Cuál crees que sacrificarían primero?
Daniel: El empleo. Sí, estoy convencido. Y en el orden de prioridad, la prioridad de la Reserva Federal y del Tesoro es la estabilidad en el mercado de deuda de gobierno de Estados Unidos. Ese es el número uno. Y después de ahí, los que aparezcan en los mandatos que ellos dicen a cada rato.
Luis: Dicen que este nuevo de ahora va a subir los tipos. Trump no va a estar muy contento, quería cambiar para que bajaran, y se les complicó con la subida del petróleo.
Daniel: Sí, otra vez. Lo malo de subir tipos con un shock de oferta es que estás subiendo tipos para disminuir la demanda cuando el problema no es la demanda, es el precio del crudo. No suele ser una buena receta.
Pero el mercado ya está diciendo que calcula entre dos y tres subidas, y por eso hemos visto anticiparse la curva de bonos de Estados Unidos. Se aplana. ¿Por qué se aplana? Porque la parte corta de la curva sube más de lo que sube la parte larga. Y si eso sucede, lo que ves es que el diferencial entre la letra a tres meses y el bono a diez años se hace cada vez menor. Eso es una curva plana.
_Geopolítica, degradación monetaria y el mundo actual_
Luis: Pero así en general, Daniel, si tuvieras que analizar cómo ves el mundo a nivel financiero y económico, fíjate que estamos en una época extremadamente revuelta a nivel geopolítico. Y no acabo de entender por qué, ante esta sensación de que está todo desordenado por todas partes, el mundo tira para adelante como si nada. ¿No te da la sensación de que está todo el mundo muy tranquilo, y la bolsa y no sé qué, pero el mundo está muy revuelto?
Daniel: Yo creo que el mundo siempre ha estado revuelto. Lo que pasa es que tienes razón: es el fenómeno ese de cuando te compras un coche azul y de repente ves que todos los coches son azules. En el pasado no había tanta inmediatez en las noticias y ahora sí la hay. Entonces empiezas a encapsularte en un mundo donde creemos que hoy en día es más fatalista que hace muchas décadas. Y no es así.
Pregúntale a tus abuelos cómo fue la época de Franco aquí en el país, o las guerras mundiales. Te aseguro que puede ser más difícil de lo que estamos viendo hoy. La crisis del 29. Hay momentos muy oscuros en la humanidad.
¿Qué es lo que sucede? Que hoy nos damos cuenta de todo lo que está sucediendo. Yo creo que el ser humano en sí es caótico, y la historia de la humanidad es esa: caos seguido de periodos de estabilidad cuando se resuelve el caos.
Ahora, hay problemas geopolíticos y sociales hoy en día, muchos, y mucho que ver con la degradación de la moneda. Yo siempre he dicho que el problema de degradar la moneda a tal nivel es que eventualmente las generaciones jóvenes van a decir «no tengo más que perder, voy a sacar el tridente que tenía en el armario y que creí que nunca iba a usar, y voy a salir a las calles». Y en ese momento no hay muro suficientemente alto para que las clases sociales altas se protejan.
Carlos: Para el que no sepa cómo funciona, ¿podrías explicar un poco todo lo que está pasando con el carry trade y cómo puede verse afectada la cartera de alguien que está en Madrid por una decisión que se ha tomado en Tokio, aunque nunca haya comprado un yen?
Daniel: Claro. El carry trade es una estrategia de inversión que tiene décadas de uso. Décadas. No es nada nuevo, no hay nada nuevo bajo el sol.
Consiste en que Japón siempre ha tenido sus tipos muy cercanos a cero. La razón podemos hablarla, pero siempre han estado muy cerca de cero. En mi opinión, los tipos a cero son una enfermedad de transmisión financiera, no es normal. Lo que pasa es que la generación joven ha crecido en una época donde los tipos han estado a cero desde la crisis de 2008. Y ahora suben y creen que viene el apocalipsis.
Alarga el gráfico que tienes de TradingView y quítale el plazo de tres años, tíralo a treinta años.
Luis: Mis padres pagaron un 20 % o algo así en su primera hipoteca. ¿Y se cayó el mundo a pedazos? Yo creo que no.
Daniel: También tenían la capacidad de soportarlo.
Luis: Exactamente. Psicológicamente y en el bolsillo, las dos cosas.
Daniel: Estoy de acuerdo en eso.
Volviendo a Japón: como los tipos están a cero, y el mercado financiero es una bestia inteligente, hay quienes ven que los tipos están a cero en Japón y piensan: ¿qué pasa si pido un préstamo al cero en Japón, convierto la moneda japonesa, que no me interesa, a dólares, y compro Microsoft? De repente tienes, asumamos, un 0 % de coste en el préstamo y Microsoft dándote un 10 % al año. Cualquier martes firmo yo ese negocio.
Es lo que han hecho los inversores a lo largo de las décadas, tanto japoneses como internacionales. Se endeudan en la moneda barata, convierten a una moneda que genera un rendimiento alto, y eso se llama un carry trade.
El problema con eso viene de diferentes maneras. Una de ellas es que cuando conviertes de yen a dólar tienes lo que se llama un riesgo cambiario, que es que la divisa japonesa se mueva en tu contra, y ese 10 % que ganaste en Microsoft al año puede llegar a ser cero si la moneda se mueve un 10 % en contra tuya.
Entonces lo que hacen los inversores es ir al mercado financiero y decir: quiero un seguro que me cubra el tipo de cambio. El seguro lo compran a plazos cortos, uno, dos o tres meses. La inversión en Microsoft la tienen a dos años, y cada tres meses renuevan el contrato del seguro. Y de repente no tienen ese riesgo cambiario. O ni siquiera tienen que cubrir el cien por cien del riesgo: pueden cubrir la parte que ellos crean que estadísticamente va a tener pérdida en la divisa.
Ese es el carry trade japonés.
Luis: ¿Y no se puede hacer con cualquier país? No existe ningún otro suficientemente líquido, amplio y grande como Japón al que acceder a capital en esas condiciones.
Daniel: Buen punto. Japón tiene los ingredientes perfectos: un mercado líquido, país desarrollado, con buena regulación. Pero podrías hacerlo en cualquier moneda. De repente encuentras que un país africano tiene los tipos a cero y, si eres valiente, podrías intentarlo ahí. El carry trade se puede hacer hasta entre el euro y el dólar: si el euro de repente tiene tipos más bajos y haces eso, eso es un carry trade.
Luis: ¿Pero por qué nos afecta a nosotros al final?
Daniel: Nos podría afectar si ese carry trade se deshiciera, se desapalancara, porque está estimado en billones. Nadie sabe cuál es el monto del carry trade.
Luis: Claro que se sabe, Daniel, porque uno sabe cuántas acciones tienen las entidades japonesas.
Daniel: Las japonesas sí. Y las demás globales, que buscaron el yen para endeudarse, esas no están en los registros.
Luis: Es decir, que si todo el mundo le diera la vuelta a la operación, si todo el mundo vendiera las posiciones que tiene en empresas americanas, se liaría. Si todo el mundo tuviera que vender, traer el dinero y devolverlo.
Daniel: Y eso sería un apocalipsis. Ahí destruirías todo el precio de los activos. Pero tiene que darse, y no se está dando. Lo que sucede es que este fatalismo se da porque la gente cree que Japón está en problemas fiscales y van a subir tipos.
Luis: Ya los subieron el verano pasado.
Daniel: Ya los subieron. Y entonces, primero, irresponsabilidad fiscal. Volvemos a la irresponsabilidad fiscal. Japón es irresponsable fiscalmente porque tiene una deuda del doscientos y pico por ciento. Okay. Primero, no es del doscientos y pico por ciento.
Hay un concepto que se llama la deuda neta, tío. Esto es contabilidad básica. Si yo tengo un préstamo hipotecario de doscientos euros y mi piso vale ciento cincuenta euros, ¿tengo una deuda de doscientos euros? Pues no, porque tomas el activo también. Si no, es muy punitivo.
Haz el mismo ejercicio en Japón y te das cuenta de que los activos que tiene y los ingresos que recibe el gobierno japonés al año por rendimientos de inversiones se miden en puntos del PIB. Es tan masivo el ingreso que tiene por la cantidad de bonos que ha comprado del Tesoro de Estados Unidos, que recibe un ingreso enorme al año, y eso hace que la deuda neta pase del 250 % del PIB al 120 y pico.
Entonces uno dice: ¿será por eso que Japón no ha estallado? Es por eso, exactamente. Pero el fatalismo reina: la parte del activo no la menciones, menciona solo la parte del pasivo.
Carlos: Después de este rato creo que ya sé por qué te gusta Bitcoin. Vamos a hacer ahora una pausa mínima con un test muy picadito. Te voy a hacer preguntas y te tienes que mojar, y luego, si quieres que profundicemos en algún concepto, lo hacemos.
La frase que consideras más peligrosa para una persona joven: ahorra todo lo que puedas, alquilar es tirar el dinero, o la bolsa es un casino.
Daniel: La bolsa es un casino.
Carlos: ¿Qué mueve más hoy los mercados? ¿Los beneficios, la liquidez o la narrativa?
Daniel: Liquidez.
Carlos: Eso estaba claro. Tener dinero parado en el banco: prudencia, pérdida segura, o un lujo que todavía no sabes que estás pagando.
Daniel: ¿Y no hay una C, estupidez?
Carlos: Estupidez nos vale. Los boomers: lo hicieron mejor, tuvieron mejores cartas, o llegaron antes a la partida.
Daniel: Yo creo que la B.
Carlos: Cuarenta billones de deuda estadounidense: problema, herramienta, o número que asusta más de lo que explica.
Daniel: Sí. ¿Sabías que hay una fobia a los números altos? Esto lo aprendí hace poco y mucha gente sufre de esa fobia.
Carlos: El presidente de la Fed: la persona más poderosa de las finanzas, mucho menos poderoso de lo que creemos, o el cabeza de turco perfecto.
Daniel: Mucho menos poderoso de lo que pensamos.
Carlos: La próxima gran crisis la generará un banco, un fondo, o algo que hoy ni siquiera llamamos banco.
Daniel: Uh, qué buena esa. Creo que algo que ni siquiera llamamos banco.
Carlos: Value investing: muerto, dormido, o le hicimos el funeral demasiado pronto.
Daniel: Me quedo con muerto.
Carlos: Activo refugio cuando de verdad hay miedo: oro, Bitcoin o dólar.
Daniel: El dólar, totalmente.
Carlos: Bitcoin hoy es principalmente dinero, activo macro, o la operación de liquidez más rápida del mercado.
Daniel: Activo macro.
Carlos: Wall Street entrando en Bitcoin: victoria, domesticación, o caballo de Troya en ambas direcciones.
Daniel: Victoria.
Carlos: ETFs de Bitcoin: adopción, Bitcoin de papel, o inevitable.
Daniel: Adopción inevitable.
Carlos: Stablecoins: cripto, banca, o política exterior estadounidense disfrazada de tecnología.
Daniel: Política, exitosísima.
Carlos: Tether: empresa tecnológica, banco que no quiere llamarse banco, o eurodólar del siglo XXI.
Daniel: Eurodólar del siglo XXI.
Carlos: Michael Saylor: genio, apalancamiento con una gran narrativa, o las dos cosas y por eso hay que vigilarlo.
Daniel: El apalancamiento es tan viejo como las piedras, y eso es lo que él ha hecho bien.
Carlos: Para alguien de veinticinco años durante los próximos veinte: vivienda, índice global o Bitcoin.
Daniel: Eso está difícil. Pondría un poco en todo, pero si tuviera que escoger una, y para alguien de veinticinco años, yo creo que Bitcoin.
Carlos: ¿Qué te preocuparía más mañana? El petróleo a 150 dólares, el treasury a diez años al 7 %, o Bitcoin cayendo un 70 %.
Daniel: A mi cartera le preocuparía más el último, pero para el mundo creo que es el petróleo.
Carlos: Daniel Baeza: trader, fontanero monetario o destructor profesional de narrativas.
Daniel: Ah, deliciosa. Las tres.
Luis: Antes de que pasemos a Bitcoin, háblame del continente sudamericano. ¿Qué fórmulas mágicas hay, si las hay? ¿Son las de Javier Milei? ¿Cómo se puede corregir la masiva degradación monetaria? Porque eso ya no se puede llamar degradación monetaria. La degradación monetaria es una cosa que va pasando poco a poco a lo largo del tiempo, y que después de cincuenta años dices «he perdido el 60 % de la capacidad adquisitiva». Eso es otra cosa, eso es una bomba atómica. ¿Qué solución tienen esas economías que están sumidas en un agujero tan oscuro?
Daniel: Qué buena pregunta. Y es una realidad que yo he visto y que muy pocos aquí en Europa y en los países desarrollados ven. La leen en redes sociales, que una moneda puede devaluarse de la noche a la mañana a doble dígito, y dicen «uh, eso asusta». Yo he estado donde asustan. Lo he visto con países vecinos al mío.
Y lo que te puedo decir es que esa inestabilidad política, esa inestabilidad en la moneda, esa inestabilidad muchas veces fiscal en estos países, porque ahí se requiere responsabilidad fiscal más que en cualquier otro sitio, hace que suceda algo muy interesante. En tiempos de turbulencia, donde la moneda se devalúa un 15 o un 20 % de un día para otro, el depredador más grande que hay por excelencia es el dólar.
En ese momento nadie dice «¿cuánto está el oro? Voy a ir a comprar oro». Nadie. ¿Cuánto está la moneda china? Necesito hacer inventario de moneda. Nadie. La gente dice: «si hay controles de capital, ¿cómo hago para ir al mercado negro a comprar dólares?».
_Stablecoins: el futuro del dinero digital_
Daniel: Y de repente viene esta modalidad de stablecoins, donde puedes comprarlas y custodiarlas fuera del país, y cambias las reglas del juego absolutamente en estos países.
La gente aquí en España o en Estados Unidos dice: «bueno, pero es que comprar una stablecoin, ¿para qué?». Sí, es cierto, has tenido una realidad muy distinta a la que tuvimos nosotros. En países como los que yo he estado y de los que vengo, comprar una stablecoin es la diferencia entre quedarte sin ahorros y no quedarte sin ellos.
Luis: Lo que ellos piensan que es estable, comprarlo.
Daniel: Exactamente. Y lo dice Lyn Alden, tienes el libro ahí atrás. Siempre lo ha dicho ella: que en esos momentos de turbulencia el depredador por excelencia es el dólar, y el refugio por excelencia es el dólar. Nadie pregunta dónde está Bitcoin para comprarlo cuando se le está quemando el piso.
Carlos: ¿Estás diciendo que la creación del concepto de las stablecoins es una vía de salida potente para que las poblaciones de algunos de estos países sobrevivan?
Daniel: Sí. Sobrevivan al dolor que generan sus políticos.
Carlos: ¿Y no crees que haya solución por la parte política o de política fiscal? ¿No crees que ese es un camino muy doloroso y que muchos de esos países no lo van a recorrer?
Daniel: Qué buena pregunta. La dependencia del mundo, la adicción del mundo, se refleja en el momento en que tienes dos pastillas, una azul y otra roja, y llega un tío con anteojos oscuros y te dice: «esta es dolor en tu país para que dejes de tener exposición y dependencia del dólar. Esta otra son stablecoins denominadas en dólares. Escoge sabiamente».
¿Sabes cuál ha escogido? No solo Latinoamérica. ¿Sabes qué ha escogido el mundo entero? Yo no quiero el dolor de cambiar mis políticas, dame la stablecoin.
¿Qué es lo que dice eso? Que pueden cambiar las tuberías a digitales, puede cambiar la narrativa, pero la adicción al dólar es la misma. Es la misma, solo que en otro formato.
Luis: ¿Quién va a ganar la carrera de las stablecoins? ¿Cómo ves esto dentro de unos años? ¿Va a ser un país el que lo lidere, Estados Unidos, o van a ser empresas privadas?
Daniel: Es interesante, porque Estados Unidos ha decidido ir por la ruta de las empresas privadas. Me parece muy inteligente que la Reserva Federal diga: tengo el conocimiento para sacar una CBDC, sí, pero me tomaría muchísimo tiempo. ¿Quién puede hacerlo mejor? El mercado privado. Bueno, entonces veamos qué empresa puede, y salen estas ganadoras.
Mientras que Europa hace lo opuesto, siempre hace lo opuesto, y dice: bueno, yo voy a sacar mi propia moneda. Vale, entonces un camino más largo, con más regulación, más difícil para llegar a la meta.
Yo te diría que va a ganar la stablecoin denominada en dólares, y creo que va a ser una empresa privada la que la emita. Eso da un riesgo adicional a quien tiene la stablecoin.
Luis: Riesgo de contrapartida de la empresa privada.
Daniel: Claro. Y te voy a dar una estadística que a mí me puso los pelos de punta. No sé si ya lo sabíais, y esta información debe de ser muy conocida en el mundo digital, pero Circle, que tiene una stablecoin en Estados Unidos. ¿Sabías que parte de la narrativa que te cuentan es que, una vez que tienes la stablecoin, puedes redimirla por un dólar normal en el momento que quieras, porque están respaldadas por deuda de Estados Unidos? ¿Has escuchado eso?
Luis: Sí, claro, todos lo hemos escuchado. Y uno dice: claro, fabuloso.
Daniel: ¿Sabías que si vas a los contratos que tiene esta empresa, solo ochocientos clientes [?] tienen contractualmente convertibilidad inmediata a dólares? El resto queda a discreción de la empresa.
Luis: Eso yo no lo sabía.
Daniel: Y eso me huele mucho a lo que hoy en día tengo en mi banco. No hay nada nuevo bajo el cielo. Creo que hay que ir a la letra pequeña. Pero que el futuro son las stablecoins, lo es.
Carlos: ¿Y va a haber un gran ganador, o va a haber muchas importantes?
Daniel: Creo que va a haber muchísimas, porque va a haber stablecoins nativas de diferentes sistemas operativos, de diferentes cadenas. Cada una va a tener su stablecoin.
Luis: Van a ser cuentas en dólares, fundamentalmente, pero de muchos emisores.
Daniel: Exactamente. Ahí lo importante, y lo que a mí me interesa mucho ver cómo se va a solucionar, es la interoperabilidad entre stablecoins. Eso me parece muy fascinante.
Luis: ¿Has visto lo que está haciendo Tether con Fasanara, que ha sacado un vehículo de inversión de cuatrocientos millones y lo va a elevar hasta tres mil? Y lo que yo me pregunto es, primero, si al final no va a haber un país detrás, ¿qué pasa con el riesgo de contrapartida? Y por otro lado, ¿no estamos montando otra vez exactamente lo mismo de lo que veníamos desde el principio, un shadow banking 2.0, o un gobierno 2.0?
Daniel: Eso ya es ciencia ficción. Pero en el momento en que una empresa con stablecoins se vuelva gigantesca y sea quien tiene el dinero que se utiliza en circulación, yo veo bastante poder en eso.
Luis: Tether es gigantesca ya. Y puede llegar a serlo más, porque se estima lo que está haciendo BlackRock con ellos, que nos lo explicó el otro día Carlos Salinas, que también les están metiendo pasta a tope. Vamos a ver dónde acaba, porque ahí es donde da miedo: hasta ahora era «el país me defiende, el estado es sobre el que pongo yo mi paraguas», pues ahora va a ser una empresa.
Daniel: Sí, no lo sabemos. Hay una modalidad de gobierno que es así, el corporativismo o algo así. Tendremos que verlo.
Luis: Volveremos a quedar dentro de un año y vamos repasando estas cosas, a ver qué ha pasado.
_Bitcoin, liquidez y cómo construir un portfolio_
Carlos: Cuéntanos un poco, aunque sea a grandes rasgos, cómo sería un portfolio diversificado, uno donde has puesto la boca y también la mano.
Daniel: Primero empiezo diciendo que me parece una irresponsabilidad decir que un portfolio pueda ser cien por cien Bitcoin. Déjame empezar por ahí. Te voy a decir por qué: porque no se habla de portfolios como algo genérico. Depende mucho del estatus de la persona, de su poder adquisitivo, de la edad en la que se encuentre. Hay que tener mucho cuidado cuando uno habla de esas cosas.
Ahora, ¿cómo diversificaría yo un portfolio? Yo trataría de tener activos que sean caballos en la carrera alimentados por liquidez incremental. Esa es mi tesis. Así es como yo veo los mercados, y por lo tanto recomiendo lo que sé. Como todo en la vida: cuando vas a pedirle consejo a alguien, te va a dar un consejo de acuerdo con sus vivencias.
Si yo creo tanto en que la liquidez mueve mercados, y creo en un sistema créditocéntrico que necesita flujos incrementales de liquidez nueva para seguir con las sillas musicales, entonces me gustan los activos que son beneficiados más directamente que todos los demás. Porque todos son beneficiados por una degradación monetaria, pero hay unos que reaccionan más rápidamente.
Buscaría esos activos que son sensibles a la liquidez. Entre ellos está claramente Bitcoin. Bitcoin es un engendro de la liquidez: nació en una época en la que había programas de creación de dinero brutales.
Luis: Nació en contra de eso, o por eso. Es una buena pregunta esa.
Daniel: Me gusta Bitcoin, me gustan los activos sensibles que normalmente tienden a ser tecnológicos, y me gustan también las criptomonedas en el sentido de que son la manera de generarte un 300 %. Siempre hay que tener esas pequeñas apuestas que, si salen mal, no te mueven el promedio ponderado de tu portfolio, pero si salen bien, enhorabuena. Yo creo que así lo dividiría.
Carlos: ¿Nos olvidamos en Bitcoin de los halvings y de los ciclos tal y como los veníamos mirando hasta ahora? Porque lo que sí está claro es que se han ido modulando, pero es porque tienen una coincidencia directa con la liquidez, y a partir de ahora eso va a cambiar.
Daniel: Esa respuesta genera un poco de misterio. Si vas a analizar el comportamiento de los ciclos económicos, te das cuenta de que hace quince o veinte años rondaban los ocho años, y de repente adelantas la película y hoy en día rondan los cinco. Uno dice: qué extraño. Luego vas a ver los cambios políticos, que son cada cuatro años.
Luis: ¿Crees que Satoshi hizo esa apuesta?
Daniel: No me extrañaría. No me extrañaría que el halvingHalvingReducción a la mitad de la recompensa de minería cada 210,000 bloques (~4 años).Ver ficha → también esté dentro de eso.
A mí me encantan los temas interestelares. Para mí el agujero negro es la deuda, y succiona todo hacia su fuerza gravitacional. Todo, Bitcoin incluido. No me extraña que Bitcoin se esté comportando como se comporta hoy en día, ni que los ciclos se hayan ido borrando cada vez más, y que todo gire alrededor de este ciclo de deuda. Que se me olvidó deciros que cada cinco años viene un refinanciamiento fuerte de deuda existente.
Entonces uno dice: cinco años, qué montón de estos hay a lo largo del tiempo en diferentes variables. Política, Bitcoin, ciclo económico, deuda. Sí, yo creo que el agujero negro es la deuda.
Carlos: Yo quería preguntarte también si crees que Bitcoin ha perdido la parte en la que teníamos asegurada la contrapartida, esa soberanía de la que hablamos que te estaba dando este activo, y que era inconfiscable. Si la hemos perdido con la entrada de los fondos, de los bancos, de los ETFs y de absolutamente todo.
Daniel: Yo creo que la inconfiscabilidad y la razón de ser de Bitcoin no han cambiado nada. Su valor, frente a su precio, se mantiene sin cambios. El protocolo sigue igual, los bloques siguen iguales, nada ha cambiado en ese sentido. Ahí no ha habido nada que me llame la atención.
Lo que sí ha cambiado es la adopción, la exposición del precio de Bitcoin a diferentes variables. Eso sí ha cambiado muchísimo, de una época en la que éramos los minoristas los que podíamos tenerlo, a hoy, cuando Wall Street se dio cuenta de que había negocio en la mesa. Y si algo sabe hacer Wall Street es ganar. Wall Street ha adoptado Bitcoin.
«Ah, pero es que es papel, es Bitcoin de papel, eso no es adopción». ¿Cómo que no es adopción, si te está dando exposición directa al precio de Bitcoin?
En mi opinión es inevitable que los institucionales entren, y es bueno, porque toda adopción es buena. Y aquí vienen las incongruencias que yo he visto. Muchos bitcoiners hablaban hace mucho tiempo de la importancia de la adopción. De repente vienen los ETFs [?] y dicen: «no, esa adopción no es buena». Pero creí que habías dicho que era bueno que Bitcoin se adoptara. «Sí, pero por ellos no».
Luis: Ni por gobiernos.
Daniel: Ni por empresas.
Luis: Ni por empresas. Tiene que ser por personas.
Daniel: ¿Pero por qué tiene que ser por personas? Y lo de los gobiernos: jamás se hizo en contra de los gobiernos. Y saca Estados Unidos la idea de una reserva en Bitcoin y un montón de bitcoiners aplauden.
Luis: Claro, por el precio.
Daniel: Yo creo que la adopción en todo sentido es buena, aunque sea Bitcoin de papel, porque Bitcoin resuelve múltiples problemas. Bitcoin no resuelve una cosa, Bitcoin no es una cosa. Bitcoin es muchísimas cosas para diferentes entes.
Lo que a mí me enfada bastante es la gente que cree que tiene la verdad absoluta sobre lo que Bitcoin tiene que representar para ti, para ti y para mí. Y si no representa eso, ¿sabes qué sucede? Que te faltan horas de estudio de Bitcoin, que no eres un auténtico bitcoiner. Ya, vale, de acuerdo, me faltan horas. De acuerdo.
_Bitcoin, inteligencia artificial y dónde está el dinero_
Carlos: ¿Crees que lo que ha pasado durante este último ciclo de Bitcoin tiene mucho que ver con la inversión en inteligencia artificial, y que ha habido como un trasvase de ese dinero que debería ir a un sitio hacia otro? ¿Y cómo prevés que vaya a cambiar eso en el futuro?
Daniel: Yo creo que los inversores institucionales que están en Bitcoin no están en Bitcoin por el objetivo que tiene Bitcoin ni por la historia positiva que trae. A ellos eso no les interesa. Lo que les interesa es el rendimiento. Y cuando eres un inversor que lo que busca es rendimiento, eres pirata. ¿Qué significa eso? Que si hay algún otro activo que te esté generando más, vas a ir a por ello.
Luis: Pero no es que sean piratas, es que tienen un mandato, y su mandato es ganar dinero. Entonces rotan y se mueven en función de los momentos.
Daniel: Ganar dinero es un mandato que tenemos todos impreso en el ADN.
Luis: Porque los mineros que estaban minando Bitcoin y ceden su capacidad computacional a la inteligencia artificial, algo que les genera más pasta, no serían muy bitcoiners.
Daniel: Pues claro que no eran bitcoiners.
Luis: Claro, es Wall Street igual: esto es más rentable, punto.
Daniel: Increíblemente, para muchos bitcoiners hay una maldad en las personas al querer ganar en precio. Me parece increíble decir eso.
Luis: Hay que ganar satoshis. Cuantos más satoshis tengas, mejor.
Daniel: Es que «un BTC es un BTC». Yo te digo: ¿qué significa eso? No sé ni qué significa eso. «Un BTC es un BTC» funciona bajo un patrón Bitcoin, y la última vez que revisé no vi un patrón Bitcoin.
Entonces sí, creo que los institucionales mueven mucho lo que está sucediendo hoy en día, y eso no lo veíamos hace unos años.
Carlos: De todas las tesis que tienes, si te tuvieras que poner corto contra Daniel Baeza, ¿cuál crees que tiene posibilidades de no funcionar como prevés en estos momentos?
Daniel: ¿Qué tesis tengo que creo que pueda fallar? Muchísimas.
Carlos: ¿Contra cuál te pondrías corto ahora mismo? Si tuvieras que escoger una de tus propias narrativas.
Daniel: Qué difícil eso, porque eso es retar el sesgo de confirmación.
Tal vez pueda ser pensar que dentro de unos tres o cinco años los tipos de las hipotecas no estarán sustancialmente más altos en Europa de lo que están hoy en día.
Luis: ¿Tu tesis es que van a estar más altos?
Daniel: Mi tesis es que no, que van a seguir con tipos bajos. Últimamente me he estado confrontando mucho con eso. Creo que es algo sobre lo que he tenido una creencia muy fuerte, fuertemente sostenida, cuando siempre he predicado que tienes que tener creencias fuertes débilmente sostenidas. Y sé que es esa parte porque constantemente está en mi cabeza: la pienso, la reviso, hago tareas al respecto, y sigo inconforme, y sigo inconforme, y sigo inconforme. Y yo sé lo que significa eso.
Luis: ¿Sabes qué pasa? Que ya es la tercera vez que me están diciendo por aquí que tenemos que terminar, pero como tengo tantas preguntas, a mí no me apetece dar por concluida la entrevista.
Te voy a pedir, por favor, lo mismo que le pedimos a todos nuestros invitados. Por un lado, que nos ofrezcas un libro, una herramienta o algo que a ti te haya ayudado a entender la parte de la economía. Y para cerrar, un consejo y lo que tú quieras decir.
Daniel: El libro que a mí me rompió internamente fue El precio del mañana, de Jeff Booth. Ese libro lo he leído dos veces ya.
Luis: Que sepas que no eres el primero que lo recomienda. Creo que fue Aldona.
Daniel: Ah, sí. He tenido la oportunidad de tener cercanía con este señor, y realmente cambió mi manera de ver las cosas en su momento. Eso fue lo que me llevó a la madriguera de entender qué está sucediendo.
Mi consejo es uno que siempre doy: el hambre que tienes por salir adelante tiene que ser mayor que las excusas que puedas poner para no hacerlo. Y eso te lo digo porque lo he vivido. Vengo de un país de cinco millones de personas y estoy hoy aquí grabando un podcast con ustedes. No es casualidad. Cuando yo miro el esfuerzo, las lágrimas y el sudor, digo: eso tuvo que haber estado ahí.
Y no estoy tratando de tirarme flores, te estoy contando con mis propias vivencias lo que podrías hacer tú. Esa hambre y ese fuego que puedas tener dentro para salir adelante tiene que llevarte muy lejos. No puedes apagarlo. Y eso empieza por no poner excusas, que es lo más fácil de hacer, y por no entrar en el conformismo.
Luis: Pues la verdad es que no tengo nada que decirte a esto. No se me ocurre mejor forma de acabar, así que mejor no decir nada.
Daniel: Nos quedamos callados.
Luis: Efectivamente. Más allá de esto, darte las gracias. Esperamos que hayas estado a gusto. Nos ha encantado tenerte, hemos aprendido un montón, así que ojalá puedas volver en el futuro a contarnos muchas cosas que se nos han quedado en el tintero. Muchísimas gracias, Daniel.
Y a vosotros, muchas gracias por estar al otro lado. Nos vemos en el próximo capítulo de Show Me The Bitcoin.