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Transcripción completa del episodio

Todo lo que los bancos no quieren que sepas sobre invertir — SMTB EP. 18

·1:00:25·Presentan Luis Gelado Crespo y Manuel de la Esperanza·con Pablo González Vidal

_Tráiler: tu banco no es tu amigo_

Pablo: Tu banco no es tu amigo. Yo tampoco, pero al menos yo no me quedo tu dinero.

Pablo: La única certeza que existe en el mercado financiero es lo que tú vas a pagar cada año en comisiones. El resto no tienes ni idea: si va a haber un 2008, si va a haber un 2020.

Pablo: Tú vas a comprarte un Ferrari, pagas un Ferrari y te dan un Ferrari. Pero imagínate que pagas un Ferrari y te dan un Skoda. Pues eso es un fondo de inversión de la banca comercial: estás pagando como un Ferrari y te están dando un Skoda.

Pablo: Antiguamente tenías tu oficina, tu persona de confianza del banco, y pensabas que esa persona sabía mucho porque iba con un traje y te llamaba por tu nombre. Te colocaba lo que a él le interesaba, no lo que te interesaba a ti.

Pablo: Cuida del viejo que llevas dentro, porque todos llevamos un viejo dentro. Lo decía Clint Eastwood: si hay algo peor que ser viejo, es ser viejo y pobre.

Pablo: Da igual lo que haga el mercado, nadie tiene ni idea. El único objetivo es traspasar el dinero del bolsillo del cliente a tu bolsillo.

Luis: Si tuvieras que decir una única verdad incómoda sobre la industria financiera española, ¿cuál sería?

_Presentación de Pablo González y el problema del sistema financiero_

Luis: Hola a todos y bienvenidos a un episodio más de Show Me The Bitcoin, el podcast de Standard 21. Hoy tenemos un programa que creemos que va a traer cola, porque tenemos un invitado bastante cañero. Vamos a hablar de educación financiera, de modelos rotos, de construir patrimonio en un mundo donde la información está accesible para todos, y tenemos que preguntarnos si aún necesitamos a los bancos para invertir.

Luis: Pongámonos en contexto: estamos en una época en la que nunca ha sido más fácil invertir, por el acceso y por la tecnología, pero tampoco nunca ha sido tan fácil hacerlo mal. Cada día millones de personas deciden qué hacer con sus ahorros en función de recomendaciones de gente que no conocen, pagando comisiones que desconocen y delegando su futuro en terceros.

Luis: Nuestro invitado lleva más de veinte años dedicado profesionalmente a gestionar inversiones. Ha estado dentro, y precisamente por haber estado dentro ha decidido salir para enseñar a las personas a invertir con criterio, con datos y sin depender de los bancos. Su filosofía la voy a leer: construye tu piso financiero invirtiendo en lo escaso y en lo eterno, con una diversificación eficiente y costes bajos, y tu yo del futuro te lo agradecerá. Bienvenido, Pablo González Vidal.

Pablo: Muchísimas gracias.

Luis: Voy a abrir con algo bastante potente, y es que tu carta de presentación es brutalmente honesta.

_La verdad incómoda sobre los bancos y las comisiones_

Luis: Tu banco no es tu amigo, yo tampoco, pero al menos yo no me quedo tu dinero. Si tuvieras que decir una única verdad incómoda sobre la industria financiera española, ¿cuál sería?

Pablo: Mejor que lo diga yo, pongámoslo en palabras de Mark Hanna, en la primera escena de El lobo de Wall Street, cuando se reúne con Leonardo DiCaprio, con el personaje de Belfort. Le explica cómo funciona esto: da igual lo que haga el mercado, nadie tiene ni idea; el único objetivo es traspasar el dinero del bolsillo del cliente a tu bolsillo. Y eso es internacional. Da igual que sea Estados Unidos, España o Filipinas. Al final se trata de comisiones, comisiones y comisiones.

Manuel: ¿Y crees que es falta de información, o que da igual lo que pase mientras se mantenga ese objetivo de mover el dinero hacia allá?

Pablo: Yo creo que te tienen que vender una película: hacerte creer que si les contratas a ellos o confías en ellos, tu dinero va a estar seguro, vas a ganar más rentabilidad, va a ir todo mejor. Y realmente no es así. La única certeza que existe en el mercado financiero es lo que vas a pagar cada año en comisiones. El resto no lo sabe nadie: si va a haber un 2008, si va a haber un 2020, si va a ser un año superalcista o superbajista. Pero lo que pagas tú cada año sí está en el marcador. Imagínate un banco de estos que te cobra un 4%: empiezas en un −4%, le sumas la inflación que ya sabemos que hay, y estás en un −7% solo para quedarte igual que a principio de año. Y ya tienes que ser Dios para remontar eso muchos años seguidos.

Pablo: Al final la gente no es consciente de la importancia que tiene ese porcentaje que parece pequeño, pero que a largo plazo compone en tu contra. Con las hipotecas se ve mucho mejor.

Luis: Y tu papel es precisamente enseñar a la gente que eso existe. ¿Tú crees que el problema es que la gente desconoce esas comisiones?

Pablo: Sí, creo que las desconocen. Cada uno se ha educado en un área, tiene su zona de experiencia y dedica su tiempo a aportar valor donde se ha formado: un ingeniero, un médico, un abogado, un arquitecto. No tienes por qué saber de todo. Y en el tema de las inversiones normalmente confías en la persona del banco, que es a la que consideras segura. Antiguamente tenías tu oficina, tu persona de confianza, y pensabas que sabía mucho porque iba con traje y te llamaba por tu nombre. Y te colocaba —porque esa es la palabra— lo que le interesaba a él, no lo que te interesaba a ti.

Luis: Es lógico pensar eso, Pablo. El otro día lo hablábamos con un socio de un despacho de abogados importante: si un día tienes un problema serio de salud acabas yendo al médico, si tienes un problema legal acabas yendo a un abogado por mucho que creas que sabes. Pero la parte del dinero, seas médico, abogado o promotor inmobiliario, la relación que tienes con el mundo financiero es a través de bancos. Es lo que se ha hecho siempre. Con lo cual lo lógico es que la gente acuda primero al banco.

Pablo: Exacto. Al final confías en el que piensas que más sabe.

Manuel: Porque gana mucho dinero. Te das cuenta de que gana mucho dinero con tu dinero.

_De la banca tradicional a la divulgación financiera_

Luis: Quiero entender esta cruzada en la que estás metido, la de contarle al mundo cómo funcionan las cosas para que cada uno decida. Cuéntanos esa trayectoria: de estar dentro del establishment financiero a intentar informar desde fuera.

Pablo: Yo trabajaba en una gestora cuantitativa. Teníamos tres fondos de inversión cuantitativos, eran pequeños, y cometimos el error de montar una gestora pensando que lo íbamos a hacer muy bien. Era gestión alternativa cien por cien: no comprábamos ETFs, teníamos nuestros modelos estudiados cuantitativamente, y pensábamos que por hacerlo bien nos iba a llegar el dinero. Pero la industria no funciona así. Por hacerlo bien no te llega el dinero; te llega si haces ganar dinero a otros vía retrocesiones. Todo el que se acercaba a la gestora quería su parte del pastel. Y entonces te das cuenta de que tienes que ir inflando el fondo de comisiones para poder pagar a todos los que van chupando del bote.

Pablo: ¿Qué pasa? Que cada año partes en negativo. Teníamos unos fondos de bajo riesgo, con una rentabilidad y una volatilidad en torno al 4, 5 o 6%. Si a eso le restas una comisión alta, cada año luchas contra eso.

Luis: Porque los agentes que participan para que tú puedas dar el servicio son muchos, cada uno da un servicio de algún tipo y se lleva algo por el camino. Medio punto, 0,10, 0,25, y si lo sumas todo se te van cuatro o cinco puntos.

Pablo: Y su servicio es traerte dinero, que es tu materia prima. Si no tienes dinero, estás muerto. En un fondo de inversión casi es más importante el que trae el dinero que el gestor. Y ellos lo saben, y te aprietan. Al final es comisión tras comisión, una cascada de comisiones. Y eso hoy en día se puede evitar. Aunque estés convencido de que eres muy bueno, empezar todos los años sabiendo que sales de un menos algo y a remontar, y a remontar, y a remontar… eso no lo levanta nadie. Un año igual sí, dos…

Luis: Y de ahí viene el decir "oye, esto no me mola".

Pablo: Me di cuenta a raíz de LinkedIn, y fue de casualidad. Escribí un análisis de un fondo de inversión, en este caso del Banco Santander, y el tema gustó. Me di cuenta de que la gente no sabía la realidad de los fondos de inversión, lo que está pagando por recibir menos. En cualquier otra industria o comercio se entiende perfectamente: vas a comprarte un Ferrari, pagas un Ferrari y te dan un Ferrari. Pero imagínate que pagas un Ferrari y te dan un Skoda; dirías "¿estamos tontos o qué?". Pues eso es un fondo de inversión de la banca comercial. Estás pagando como un Ferrari y te están dando un Skoda, y la gente no es consciente. Y conste que el Skoda es un grandísimo coche, es solo el ejemplo frente al Ferrari.

Luis: Se ha entendido el ejemplo perfectamente. Oye, una pregunta más sociológica: ¿tú crees que hay una distinción entre tipos de ciudadanos y de profesionales en el acceso a la información sobre estas comisiones y en educación financiera? ¿Has descubierto patrones, o estamos todos en el mismo saco?

Pablo: Yo creo que los jóvenes de hoy tienen un acceso a la información brutalmente superior al que teníamos los de otra época, y están más formados. Más formado el que quiere, también, porque hay muchos que no tienen interés en formarse financieramente. En el caso de los que yo conozco, veo chavales de 18 años preguntándome en qué invertir. Yo con 18 años estaba pensando dónde iba a cenar. Me llama la atención. Pero sí que es verdad que los profesionales de mi edad, entre 40 y 60, que han dedicado su tiempo a sus profesiones, nunca han dedicado lo suficiente a formarse financieramente ni a entender la importancia que tienen esos costes.

Luis: Y de ese primer post explicando el funcionamiento de un fondo y dónde se iban los dineros, que tuvo mucho éxito, ¿qué pasa después?

_El origen de El Proyecto K y la educación patrimonial_

Pablo: Ahí veo que hay un punto de dolor real: la gente no es consciente de lo que está pagando por invertir. Y empiezo a desarrollar una serie de posts que al principio basaba siempre en una película. Todo estaba referenciado a una película, porque los nombres de los fondos son buenísimos, dan más juego incluso que los de Hollywood.

Luis: Y esos posts tenían mucha tracción.

Pablo: Mucha tracción, muchos comentarios. La gente me escribía: "yo no te puedo dar like, pero no sabes las ganas que tengo; por la mañana nos lo ponemos en la oficina". Todo gente del sector, que son los que más saben cómo funciona por dentro. A raíz de ahí fue creciendo la comunidad y me fue contactando gente para ver si podía ayudarles. Yo no soy asesor financiero, así que la manera que tengo es vía educación, más que asesoría personal uno a uno, a lo que nunca me he dedicado.

Manuel: Pero educando no recomiendas inversiones concretas, ¿no? En España la CNMV no te deja recomendar nada que no sea generalista.

Pablo: No puedes decir "este fondo o este ETF es bueno", sobre todo en redes sociales, porque no sabes quién invierte, el perfil de riesgo que tiene ni si puede asumirlo.

Manuel: Pero las herramientas sí que te hacen ahora un pequeño test al darte de alta.

Pablo: Sí, son aplicaciones que tienen licencia y tienen que cumplir la normativa, y me parece muy bien.

Luis: ¿Y de la comunidad pasas a una comunidad de educación? ¿En qué se materializa?

Pablo: Hacemos algo junto a Joan, que me entrevista en su podcast. Le gusta el proyecto que estoy formando, que es un taller en directo para formar a pocas personas.

Luis: ¿Como un stream?

Pablo: Exacto, online pero en directo. Son cuatro sesiones, y la verdad es que a la gente le abre un poco la cabeza, porque no están acostumbrados a construir una cartera pensando en el riesgo, que es lo primero en lo que hay que pensar al diseñarla. Normalmente cuando empiezas a invertir solo piensas en ganar dinero, en rentabilidad, pero lo más importante es estar cómodo con la volatilidad y con el riesgo que vas a asumir, porque si no, no vas a aguantar. Es como un Fórmula 1: si no sabes conducirlo, te vas a pegar una torta.

Luis: Y has hecho ya un montón de ediciones.

Pablo: Empezamos en octubre de 2024. Empecé yo solo, hice cuatro o cinco, y desde enero se apuntó Joan conmigo. Entre 2025 y 2026 llevaremos ya más de veinte ediciones.

Manuel: ¿Y tú eres el principal canal de captación, a través de tu perfil de LinkedIn?

Pablo: Tengo una newsletter que ha tenido bastante éxito, y ahí intento explicar de manera gratuita cómo invertir de manera cuantitativa. A la gente le explota un poco la cabeza, porque están acostumbrados al value: todo el mundo sabe de value. Pero el tema de construir carteras basándose en datos —rentabilidad, volatilidad, correlación— no lo tienen tan trabajado. Y es muy importante por lo que mencionabais antes fuera del micrófono: la confianza. Si no confías en lo que estás haciendo, no aguantas.

Luis: Y les das herramientas, y con un mejor entendimiento de cómo tomar decisiones.

Pablo: Exacto. Así pasas de depender del de la oficina, que te dice "compra esta renta variable de Estados Unidos que está de moda", a decir: me construyo mi cartera con ETFs o fondos indexados, me cuesta un 0,15% de media al año, soy independiente, conozco mi horizonte temporal y ya solo tengo que rebalancear de vez en cuando, como mucho una vez al año, o ir aportando. Y tengo mi piso financiero, que es importantísimo para el futuro que ya sabemos cómo está.

Luis: ¿Cómo se llama la plataforma, para que la gente la conozca?

Pablo: Se llama El Proyecto K.

Luis: ¿Y por qué El Proyecto K?

Pablo: Fue en un viaje a Estados Unidos. Vi lo del Proyecto Manhattan, de la película Oppenheimer, y me gustó lo de "proyecto". Y la K de capital. De ahí la mezcla.

_El error de tener el dinero parado en la cuenta corriente_

Manuel: Hay gente que tiene interés y quiere formarse, pero para el ciudadano de a pie, ¿crees que siguen estando acotados por los grandes bancos, por la información o por la desinformación que reciben?

Pablo: Sí, y además van creciendo, es increíble. Cada año esas noticias de récord de captación, récord de beneficios. No sé cómo yo no crezco tanto.

Manuel: ¿Qué probabilidad crees que tiene una persona que llega con sus ahorros a un banco de optimizar esa inversión, de entender lo que es diversificar, de construir una cartera?

Pablo: Cuando estás en esto te traen un montón de carteras ya hechas y son un auténtico desastre. Es una cascada de fondos de inversión basura, duplicados que no tienen ningún sentido. Se nota que es un estándar y que empiezan a meter fondos poniendo un perfil de riesgo ahí un poco por encima.

Luis: Es que hay incentivos detrás, al final tienen su parte de ingresos por colocar.

Pablo: Claro, no hay un interés por el cliente.

Manuel: ¿Crees que ahora tenemos más herramientas y más oportunidades de invertir alejados de los bancos?

Pablo: Es brutal. En mi época era prácticamente imposible si no eras gestor o casi profesional. Hoy cualquier persona puede hacerse una cartera muy buena por un coste ridículo, sin depender del banco ni de un asesor. Hay muchas plataformas que te dan acceso a renta variable de todo el mundo, a fondos y a ETFs. Sobre todo si eres joven y tienes un horizonte temporal muy amplio, con un único ETF ya tienes algo mucho mejor que cualquier otra cosa.

Luis: Yo creo que el problema viene incluso de más atrás. Nosotros tenemos una slide en el deck de inversión de Standard 21 donde hablamos del conjunto de los activos invertibles que hay en el planeta, unos 900 billones de dólares. Ahí arriba, pequeñito, está Bitcoin, que vale como 1,2 o 1,4 billones. El oro, que es el activo más grande, ronda los 35 billones. Luego está el real estate, la renta variable, los metales preciosos… y hay una cosa que es casi money market: deuda de Estado, activos sin riesgo pero de muy baja rentabilidad. Y de lo que te das cuenta es de que hay cientos de miles de millones parados en cuentas corrientes. Ahí va la pregunta: qué poca cultura financiera hay para que la gente piense que lo mejor que puede hacer con su dinero es acumularlo en una cuenta corriente.

Pablo: Es terrible, porque el coste de oportunidad a futuro es brutal. Veo que tenéis ahí El patrón Bitcoin. El dinero es abundante, se imprime sin límite, la deuda también. Por eso hablo de lo escaso y lo eterno: lo abundante hace que lo escaso suba de precio, no porque las empresas sean maravillosas ni vendan más, sino porque estás comprando con papel. Como los romanos con la sal: el salario. Antes la sal era escasa, pasó a ser abundante y se devaluó totalmente. Pasabas de comprar algo por 10 gramos de sal a necesitar 40 toneladas. Con el dinero fiat pasa lo mismo. Si lo dejas aparcado en un monetario… una cosa es que lo necesites a corto plazo o que estés jubilado, pero a largo plazo no.

Manuel: Yo creo que hay varios niveles en la sociedad. El nivel cero es el que dice "yo no me fío del banco, quiero mi colchoncito, mis billetes debajo del colchón", que como dices cada año valdrán menos. Luego el que sigue pensando solo en la casa: ni siquiera hablan de inmobiliario, hablan de una casa. Luego el que dice "quiero invertir". Y el nivel más alto, el que quiere invertir bien. ¿Crees que gracias a la información, o a gente como tú, hay un desplazamiento entre esos niveles, o seguimos estancados a nivel educacional?

_Por qué al sistema le conviene que no entiendas de dinero_

Pablo: Es difícil. No quiero ser conspiranoico, pero no sé hasta qué punto les interesa a los que nos gobiernan que todo el mundo sepa lo que hay, porque dejarían de ser dependientes. Y fíjate lo que mueven los bancos, la cantidad de beneficios que tienen cada año. Un banco es una empresa que no tiene skin in the game como podéis tener vosotros o cualquier empresario que se juega la piel. Ellos tienen beneficios privados y pérdidas públicas, porque antes se decía que eran too big to fail y ahora casi que son demasiado grandes incluso para ser rescatados. Se están convirtiendo en auténticos monstruos, cada vez más concentrados, y el poder que tienen es brutal. En general, a muchos ámbitos de la sociedad les interesa que la gente esté lo menos informada posible.

Manuel: Ya lo decía algún emperador romano: pan y circo.

Pablo: Por desgracia es así. Entretenidos.

Luis: Antes hablabas de esto y me estoy acordando de Javier Molina, que estuvo aquí, no sé si le conoces. Él hablaba de dos conceptos que me parecen muy relevantes: hay que invertir en activos exponenciales, y que no sean inflacionarios.

Luis: Que no sean inflacionarios, que tengan un supply fijo, es una cosa; que sean escasos es otra. Con Bitcoin la gente habla mucho de la escasez. De hecho nuestro claim es "en un mundo que imprime sin límites, acumulamos escasez". Que tenga un supply finito no lo hace escaso per se: lo hace escaso una demanda importante. Veintiún millones pueden ser muchísimos o poquísimos en función de la gente que los quiera comprar. Pero exponenciales y no inflacionarios, hay que buscar esos activos. Sobre todo pensando en que la vida se está alargando: antes eran 65 años y a guardar para quince añitos. Ahora igual empezamos a vivir 110 o 120.

Pablo: Al final la longevidad, con cómo se está desarrollando el tema de las pensiones, puede ser un problema escondido.

Luis: No es sostenible, eso es evidente. Y tu responsabilidad es decir: voy a dejar de trabajar a los 65 y tengo que construir una bolsa de seguridad que me permita vivir treinta, cuarenta o cincuenta años. Antes era para diez o quince. La cosa ha cambiado mucho, y por eso hay que buscar activos que le ganen a la inflación monetaria y que te permitan acumular de forma acelerada frente a la pérdida de valor del papel.

Manuel: Y de ahí sacamos un tema que siempre sacamos, que es la inteligencia artificial, que acentúa todos estos cambios. En la parte de inversión financiera, ¿cómo estás viendo esta revolución? ¿Crees que hay una ventaja para el ciudadano de a pie, o que puede acabar dependiendo demasiado de ella igual que dependía del gestor del banco?

_Inteligencia artificial y finanzas: oportunidades y riesgos_

Pablo: Es una herramienta que potencia lo bueno pero también lo malo. Hay que tener cuidado, porque a veces da una falsa sensación de seguridad que una inteligencia artificial te diga lo que tienes que comprar o vender. Hasta ese punto no lo veo. Yo lo veo como una herramienta muy fuerte para cosas de gestión de cartera: que te ayude a rebalancear, que te ayude a meter órdenes.

Manuel: Puede pasar un poco lo que decía Luis antes: cuando estás malo vas al médico, cuando tienes dinero vas al banco. Ahora la gente cada vez va más a la inteligencia artificial. De hecho, cuando empezamos a usar ChatGPT en torno al 80% del uso era generativo y ahora casi el 60% es de búsqueda. Hay un desplazamiento de Google a ChatGPT, y para el ciudadano de a pie pasará también en su decisión financiera.

Pablo: Sí, todo el mundo le pregunta a la IA básicamente todo.

Manuel: Y entonces, poniéndonos otra vez un poco conspiranoicos: si decimos que hay unas élites a las que les interesa que sigamos siendo borregos, ¿crees que a la gente que está detrás de los modelos de lenguaje también le interesa que la respuesta que recibe el usuario siga ese círculo?

Pablo: Cuando no son modelos open source y detrás hay empresas privadas que buscan ganar dinero, nunca sabes el sesgo de las respuestas. Podrían inducirte a comprar Google, Apple o Nvidia; o si es un modelo americano, podrían quererlo tendencioso hacia empresas americanas. Podría ser. O a generar operaciones de trading, que hay mucha gente que se piensa que por saberlo todo va a saber lo que va a hacer el mercado mañana. Puede ser peligroso si la usas, como todo, sin cabeza.

Luis: ¿Y tú has testeado alguna de tus hipótesis o algún estudio con ella?

Pablo: Quizá porque vengo de otra época, yo para invertir uso mucho el sentido común. Tienes que tener una idea sencilla y luego la pruebas. Si te dejas influir por la IA, igual te lleva a tomar decisiones equivocadas, porque te convence de lo que quieras: si no sabes de lo que te habla, te puede convencer de que tu madre no es tu madre. Al final es peligrosa. Prefiero la confianza, porque invertir es confianza. Si tú no confías en tu método, estás muerto.

Luis: Pero tienes ya unos procedimientos, unos modelos que llevas aplicando muchos años, y la IA no te va a decir lo que te ha funcionado o no en distintos ciclos de la economía.

Pablo: Claro. Yo tengo dos partes. Una gestión más pasiva, que es lo que enseño a la gente y lo que puede hacer el 99% de la población: comprar determinados fondos con unos pesos en función de tu perfil de riesgo. Eso es A más B igual a C. Y luego tengo la parte que vengo haciendo toda mi carrera, que es la gestión activa. Yo soy gestor alternativo: invierto en futuros de materias primas, en todo lo que se mueve, por rentabilidad, volatilidad y correlación. Es lo único. En esas estrategias activas sí es verdad que se pueden hacer estudios con la IA: lo que antes tardabas tres meses en validar, ahora puedes analizarlo para ver si ciertas decisiones que tomaste por el camino podrían haberse mejorado en base a los resultados.

Pablo: Pero hay que tener mucho cuidado, porque mucha gente cae en la sobreoptimización y corrompe la base de datos, que es el oro de cualquier inversor cuantitativo. Hacen estrategias preciosas y en cuanto empiezan a funcionar la cosa se va hacia abajo y no saben qué ha pasado.

Luis: Tú lo guardas todo, ¿no?

Pablo: Sí, es un defecto, pero al final te sirve para ir viendo cuándo se rompe el modelo. Las carteras eternas no se rompen, por eso las llamo eternas. Pero las de gestión activa sí se rompen, porque los mercados cambian, cambian las reglas y cambia la regulación.

_Cómo construir tu piso financiero paso a paso_

Luis: ¿Qué le recomendarías a alguien de 25 o 30 años que acaba de empezar a trabajar, empieza a tener un sueldo y empieza a ahorrar? ¿Cuál sería una buena estrategia de acumulación patrimonial a largo plazo? Algo sencillo, que sea raro que no funcione y que le permita componer.

Pablo: Yo lo llamo el piso financiero porque en España la gente lo entiende muy bien, por el tema de los inmuebles. Por la propia iliquidez que tienen: hay que ir al notario, la hipoteca, te lleva meses, gastos… La gente no se sienta encima de su inversión inmobiliaria a mirarla todo el día. No tienes el precio delante. En cambio, en el bróker te ponen el precio a cada momento, y eso lo que hace es ponerte nervioso y llevarte a tomar decisiones incorrectas. Nunca te estás quieto y nunca llegas a captar la rentabilidad de la inversión.

Pablo: Para alguien joven, lo primero es separar, si puedes, un 20% de los ingresos.

Luis: ¿Brutos o netos?

Pablo: Muy buena pregunta: netos, de lo que te entra en la cuenta del banco. Ese 20%, intenta no gastártelo.

Luis: Pagarte primero a ti mismo, como dice Kiyosaki.

Pablo: Kiyosaki, Padre rico, padre pobre. Luego se ha vuelto un poco loco, pero el libro es muy bueno. Y con ese 20% lo inviertes, porque no puedes dejarlo en la cuenta del banco: mañana vale menos. Te compras activos eternos y escasos, indexados. Si no quieres el oro porque te complica la operativa, te compras un MSCI World, o el World más emergentes, y te olvidas. Con 25 o 30 años no hace falta más: 200 euros todos los meses, como si fuera una hipoteca pero para invertir.

Luis: Y 300 a Bitcoin.

Luis: Antes hablábamos fuera de cámara de la confianza, así que aprovecho para decir que este podcast, cuando lo creamos, también fue para generar confianza en la gente que nos sigue. Nosotros estamos montando una tesorera desde dentro —hablabas de skin in the game— y hacemos esto no para contar el pasado, sino para que se siga el día a día. Haremos próximamente un episodio de actualización de los avances de la compañía, para que se vea cómo es nuestro día a día y para generar transparencia con nuestros inversores, nuestros partners y la gente que nos sigue.

Luis: Dicho el inciso, hablemos un poco de la parte cripto. ¿Tú crees que la tokenización y las finanzas descentralizadas terminarán compitiendo con los bancos tradicionales, o seguirá siendo algo de nicho como ahora?

Pablo: Buena pregunta. Hago un disclaimer: yo no soy experto en activos digitales, sé lo que sé. Es difícil competir porque ellos son los que tienen la barrera de entrada de momento. Hasta que ellos no adoptan algo, no pasa. Y cuando lo adoptan ellos, ya parece fácil. Son los que mueven los hilos, son el canal de distribución del dinero. Con lo cual, si ellos no tienen el dinero, es difícil crecer de manera fuerte.

Luis: Pero ¿no te parece que tiene sentido que los mercados financieros evolucionen y dejen de operar como llevan operando cien años? El propio concepto de mercado: apertura de lunes a las nueve a viernes a las cinco. ¿Por qué? El concepto de tokenizar activos ya existe: hay acciones cotizadas que están tokenizadas, puedes comprar la versión tokenizada y operar con ella los siete días de la semana. Eso está bien, porque menuda faena que te vayas tranquilamente el viernes por la tarde a casa y pase algo el fin de semana. De hecho Bitcoin ha sido una vía de escape en momentos determinados porque cotizaba todo el rato. Yo creo que la parte tecnológica le aporta un punto interesante a las opciones del mundo financiero.

Pablo: Os voy a dar una contrapartida. No sabéis lo maravilloso que es que los mercados no abran el fin de semana.

Luis: Estarías todo el día.

Pablo: Con mercados abiertos 24/7 me matáis. Yo quiero desconectar.

Luis: Yo lo digo por el concepto de que pasen cosas relevantes en el mundo y no puedas hacer nada.

Pablo: Entiendo que vosotros sois jóvenes y os gusta. Pero lo mejor que le puede pasar a un inversor es tirar la llave al fondo del mar y no volver a verla hasta dentro de veinte años.

Manuel: La psicología de ver constantemente la volatilidad es lo que muchas veces provoca que tomemos malas decisiones.

Pablo: Tu casa, si en cualquier momento con un toque del móvil pudieras venderla, la habrías vendido ya porque llegó una noticia. Lo que te hace ser buen inversor a largo plazo es aislarte. Estarte quieto es fundamental.

_La visión de Pablo sobre Bitcoin y los activos escasos_

Luis: Dentro de tu tesis, un producto como Bitcoin, con los datos y las matemáticas detrás, con el comportamiento que ha tenido —y no solo Bitcoin, también los productos alrededor, los ETFs—, ¿recomendarías destinarle una parte? ¿Un 3%, un 5%?

Pablo: Yo tengo algo de Bitcoin, porque al final los datos no mienten. El dato mata al relato.

Luis: Lo hemos hablado con algún invitado: si quieres una cartera diversificada que represente el conjunto de los activos invertibles del mundo y no tienes nada de Bitcoin, que representa en torno al 1,2% de esos activos, estás infraponderando una parte del mercado y por tanto no tienes una cartera diversificada del todo.

Manuel: Y volviendo a lo de antes: si la gente no tiene ni idea y hay una falta de información tremenda, se le escapa totalmente. Es lo que estamos viendo, que todavía no ha habido la adopción que hace dos o tres años pensábamos que iba a haber. En parte es por eso: la gente ni lo entiende ni tiene información. Si no la tienen con los bancos, ni con un fondo indexado, ni con un ETF, tampoco la van a tener con Bitcoin. Pero la tendrán.

Pablo: La volatilidad es muy importante a la hora de diseñar una cartera, y de momento Bitcoin tiene ese contra: es muy volátil.

Luis: Nuestra tesis en Standard 21 es que es un activo de maduración lenta. Salvo que seas un trader muy bueno y te guste la volatilidad y busques liquidez y movimiento, el que compra Bitcoin tiene que comprarlo con un horizonte temporal de dos o tres de esos ciclos famosos, porque es donde históricamente ha ido produciendo valor a largo plazo.

Pablo: Comprarlo, la llavecita y tirarla.

Luis: No tiréis la clave privada al mar, por favor, que luego la gente lo pierde. Pero no mirarlo y volver dentro de diez años.

Pablo: Me extrañaría que no ganaras mucho dinero. Os hago yo una pregunta a vosotros: si la gente sigue fiándose del médico para la medicina, del banco para el dinero y de asesores humanos para la parte financiera, con todo el crecimiento agéntico que estamos teniendo con la IA, ¿creéis que llegará un punto en que el humano se fíe de su agente también en inversión?

Pablo: Yo creo que sí. No sé si en medicina siempre hará falta un humano para confirmar, pero en dermatología es brutal, porque un agente de IA no tiene un mal día. Haces una foto de un lunar, te lo analiza contra su base de datos y con un 99% de seguridad no falla. Mi padre tuvo la mala suerte de un mal diagnóstico: el dermatólogo tuvo un mal día, y ahí se acabó.

Luis: Yo creo que todos vamos a tener nuestra versión agentizada, y esa versión va a tener acceso a toda nuestra vida, en todos los ámbitos. Nosotros tenemos gran capacidad de memoria pero se nos olvidan cosas; el agente va a poder conectar todos esos puntos. En esto que hablamos hoy, la construcción de carteras, va a ver perfectamente el perfil que tienes, lo que buscas y lo que esperas. Un gestor, aunque sepa mucho, es alguien con quien hablas una vez cada cierto tiempo y sabe mucho menos de ti.

Manuel: Voy a sacar un tema. Hace poco hablé con Víctor, una persona con la que trabajamos, que está puestísimo al día y se pasa medio año viajando por el mundo. Me dijo dos cosas. Una, que lo que viene es el agent to agent: no solo pagos agénticos, sino que tu agente hablará con los agentes y la interacción humana será cada vez menor. Y otra, que está volviendo la tokenización de los real world assets, los RWA. Aquello empezó hace unos años con el inmobiliario y luego con obras de arte, que fue lo más llamativo: que un cuadro se tokenizaba. Pues está volviendo, se empieza a tokenizar de todo: deuda, factoring, cualquier cosa. ¿Cómo veis que el mundo evolucione hacia un agent to agent en el que los agentes muevan el mundo?

_Agentes de IA y el futuro de las inversiones_

Luis: En el ámbito digital se empiezan a construir productos que no están pensados para nosotros los humanos. Lo importante de un producto digital a partir de ahora es que la información esté bien organizada para que sea accesible, encontrable y analizable por agentes de IA. Y a un agente no le importa absolutamente nada si la web es bonita o no. Vamos hacia un mundo agentizado, y las cosas van a cambiar tal y como las conocemos, porque probablemente dentro de diez años, Pablo, hablarás con tu agente y le dirás "cómprame esto, rebalancéame lo otro". Cómo interactúas con las herramientas de inversión va a cambiar completamente. Ya no vas a estar viendo gráficos ni ejecutando órdenes de compra.

Pablo: Sí, totalmente. De hecho yo trabajo con Interactive Brokers y ya han sacado un MCP con Claude para poder meter órdenes. Tú eres el último que confirma, pero…

Luis: ¿Tiene una integración con Claude?

Pablo: Sí, con Claude y con la TWS, la Trader Workstation, que al final es bastante complicada. Es un software que, estando en el siglo XXI, sigue siendo feo, como Bloomberg. Y eso te facilita mucho la vida: que con lenguaje natural metas tus órdenes de manera cómoda, y encima igual te lleva a equivocarte menos, que el error humano al meter órdenes es una de las partes delicadas.

Manuel: ¿Podemos predecir entonces que gracias a este boom agéntico la persona sin la formación que necesita puede optimizar lo suyo? Da un poco de miedo, porque imagínate a los que están empezando ahora: ¿cómo saben si lo que les contesta ChatGPT o Claude es verdad o no? Yo ya tengo un criterio, me he formado de una manera casi analógica. Pero cuando te devuelve información, igual te manipulan. ¿Cómo sabes que no te está diciendo que la tierra es plana?

Luis: Yo creo que es importante el criterio de cada uno, ese criterio que ya tienes construido con otras fuentes. Y para aquellos que se preocupen y se interesen, la IA lo que va a hacer es subirles el nivel. Nos hace pasar de un seis a un ocho. Pero evidentemente hay que tener criterio para no decir que sí a todo lo que diga.

Manuel: Es justo el tema que quería sacar: yo creo que no habrá criterio, que va a depender del criterio de su agente, que le ha acompañado no solo en finanzas sino en toda su vida. Porque a lo mejor los bancos dejan de tener personal y son directamente agentes.

Pablo: Lo que yo entiendo es que la IA nos va a hacer mediocres a todos. Todos vamos a tener la misma forma de funcionar. Te iguala, porque es como un robot. Entonces, para destacar, en mi opinión lo importante va a ser la marca personal: que la gente confíe en ti por quién eres. Si eres uno más, ¿qué vas a aportar?

Manuel: Estoy de acuerdo, y precisamente por la dependencia que vamos a tener de la IA, que cada vez la veo más palpable en todo. Al depender de ella empiezas a delegar, y te iguala: todos hacemos las mismas presentaciones, las mismas webs.

Luis: Hablábamos antes de que la siguiente evolución —creo que lo dijo también Musk— es que ahora con la IA puedes hacer todo, pero todavía tienes que seguir orquestando. Yo le pido hacer una app móvil o una web, Claude me manda el código y me dice "métete donde has comprado el dominio, conecta esto, haz la cuenta". El salto grande va a ser que con lenguaje natural lo orqueste todo el propio modelo. ¿Qué pasa? Que ahora nosotros, con interés, esfuerzo y tiempo, podemos crear todo. Pero con ese siguiente salto, todo el mundo será capaz de hacer todo. Entonces destacar puede ser la marca personal, el marketing, la idea, la suerte, el timing… porque a nivel tecnológico y de creación vamos a estar todos iguales.

Manuel: Oye, Pablo, yendo un poco para arriba: ¿cómo ves los mercados? ¿En qué fase crees que estamos, con la bolsa americana y el hype de la IA? Hay gente que habla del estallido de las puntocom.

_Invertir en lo que no cambia_

Pablo: Primero hago mi disclaimer: yo me baso en lo que no cambia, intento aislarme del futuro. No tengo ni idea. La gente busca certezas a la hora de invertir; somos personas que siempre estamos buscando certezas. La gente llama a la radio para preguntar qué acción va a subir. Y cuando buscas eso, eres carne de comadreja: te van a vender la moto.

Pablo: Yo no tengo ni idea de lo que va a pasar mañana, y quien te diga lo contrario te miente. Podemos estar diez años con un mercado alcista brutal y tú con cara de tonto diciendo "joder, si el de la radio me dijo que iba a bajar, que esto era el final del mundo". Eso es vender humo. Yo baso mi inversión en que no tengo ni idea de lo que va a pasar mañana. De hecho, las Carteras K con las que yo invierto y las que enseño se basan en lo que no cambia. Es una frase que le preguntaron a Jeff Bezos en una rueda de prensa: le dijeron "¿qué va a cambiar en los próximos diez años?" y él contestó "siempre preguntáis por lo que va a cambiar, pero nadie me pregunta por lo que no va a cambiar". La vía negativa, que a veces es mucho más fácil.

Pablo: Siempre va a haber demanda de ciertas cosas. Siempre voy a comer, siempre me voy a poner enfermo, siempre va a hacer falta combustible. Cosas que no van a cambiar.

Luis: En una fase incluso de crecimiento poblacional, lo lógico es pensar que el mundo siga actuando de la misma forma.

Pablo: Exacto. Tecnología, porque la tecnología es fundamental: hoy es la IA, hace cien años era el coche y hace mil el caballo. La tecnología es lo que hace al ser humano ir siendo cada vez mejor y disruptivo. Tecnología, salud, electricidad —por supuesto; el día del apagón te das cuenta de lo importante que es—, consumo básico, alimentación, higiene, como decía Buffett con Gillette. Luego tienes sectores inflacionarios como el real estate, que conserva muy bien el poder adquisitivo porque es un activo real y escaso, y luego la energía, que es uno de los motores de la inflación, el petróleo de momento, y el oro. Con esos sectores se van compensando. Ojalá siga subiendo el mercado quince años más, pero si cae, al menos hay una demanda constante que no va a hacer que caiga mucho.

Luis: Tienes sectores que te protegen, no lo tienes todo en Apple ni en la IA.

Pablo: Tengo una cartera que es el piso financiero, y ahí yo no estoy especulando con lo que va a pasar mañana. Tengo mis datos de hace treinta años y sé más o menos cómo se ha comportado.

Luis: Si un determinado sector lleva haciendo una rentabilidad media anualizada del 6% durante 150 años, parece bastante extraño pensar que eso vaya a cambiar.

Pablo: Y tú inviertes vía índices, que la gente no lo entiende. Una empresa es escasa, sus activos son escasos, pero una empresa no es eterna: las empresas nacen, crecen y mueren, y pocas duran siglos. Un índice, en cambio, es escaso y es eterno, porque va cambiando su composición: se autorregenera, deja correr a las buenas y saca a las malas.

Pablo: Blockbuster es el ejemplo. No sé si habéis llegado a ir a un videoclub: ibas por la tarde, nunca estaba la película que querías, te ibas a casa frustrado con otra, y encima al día siguiente tenías que volver y te caía la multa. Llegó Netflix y se rieron de ellos. Y fíjate, pudieron comprarla y la rechazaron. Se reunieron y dijeron "¿qué me estáis contando?". No lo vieron venir. Pero el que tuvo Blockbuster como accionista está arruinado, y el que tenía el índice, para él fue una muesca del camino.

Luis: Y de hecho, en El Proyecto K, si no lo he visto mal, hay una serie de carteras recomendadas a las que se puede acceder a través de inbestMe.

Pablo: Hemos llegado a un acuerdo con inbestMe, que es un robo advisor español que trabaja con Interactive Brokers. Una de las razones fue esa, porque para mí es el mejor bróker, aunque es un poco complicado para gente que no es profesional. Si tienes inbestMe, que te lo automatiza todo, y un buen bróker detrás, te da mucho.

Luis: Habéis hecho una serie de carteras modelo para distintos perfiles de riesgo. Yo me meto en inbestMe, se llaman Carteras K como el proyecto, y digo "quiero invertir 5.000 en esta cartera K". ¿Y ellos qué hacen?

Pablo: Compran la representación de lo que os he comentado, los sectores, y en función del perfil de riesgo llevarán más renta variable, más renta fija u oro. Son las tres clases de activos.

Luis: ¿Y la gente puede ver la composición exacta de la cartera?

Pablo: Sí, porque tienen acceso a su cuenta de Interactive Brokers. No pueden operar porque delegan la gestión —lo que se llama gestión discrecional— en inbestMe, pero inbestMe opera de manera activa: tiene unos parámetros, una cartera que mantener, y puede ir rebalanceando. Lo ideal es que estas carteras, para ser diferenciales, sean con ETFs, porque normalmente los robo advisors van con fondos indexados clásicos, renta variable y renta fija, no pueden tener oro y no hay fondos indexados baratos sectoriales, con lo cual te limita mucho. Están pensadas para hacerse con ETFs y que tengan una diversificación más eficiente, para controlar mejor la rentabilidad por unidad de riesgo.

Luis: ¿Y vosotros sois los encargados de rebalancear esas carteras? ¿Cada cuánto las revisáis?

Pablo: Está automatizado. Yo lo que intento es rebalancear lo menos posible. Tenemos unas bandas relativas del 50%: cuando se desvía el peso de un activo… imagínate, por ponerlo fácil, que uno pesa 50 y otro 50. Llega un momento en que uno se va a 75 y el otro a 25, y ahí rebalanceas. Con dos activos no puedes dejarlo correr tanto, pero cuando tienes siete u ocho descorrelacionados sí que puedes dejarlos correr más.

Luis: Ahí, si eres fiel a tu cartera tipo… el día que estuvo Javier Molina hablaba de esto: tenía una composición de cartera con metales preciosos, renta variable, ETFs, y en un momento dado había invertido bastante en temas de IA. La IA había subido tanto que el peso, que quería que fuera del 7%, se le había puesto en el 45. Y decía "no quiero venderlo, pero tengo que ser fiel y vender para rebalancear".

Pablo: Claro, por riesgo. Llega un momento en que la volatilidad de tu cartera depende de un solo activo. Si no lo rebalanceas, estás asumiendo más riesgo del que te deja dormir tranquilo.

Luis: ¿Y qué tal han funcionado esas Carteras K? ¿Está empezando a entrar gente?

Pablo: Empezamos en abril y ya llevamos más de cien inversores que han confiado. Suelen ser muchos de ellos alumnos, que es lo bueno. Porque lo que os comento y lo digo siempre en todos los talleres: en la inversión el éxito es la mentalidad. Son las tres emes que se conocen en inglés: method, money management —la gestión del riesgo— y mind. Y la mente es la más importante, porque el método ya lo tienes: una cartera indexada, bien diversificada, conforme a tu perfil de riesgo y baja en costes, ya está, déjalo. La gestión del riesgo la tienes: si sabes que tienes una tolerancia y una capacidad media, no inviertas agresivo porque vas a dormir mal. Y luego la mente, para aportar, para estar tranquilo, para estarte quieto.

Luis: Qué difícil es.

_Tres consejos financieros para tus hijos_

Luis: Vamos a ir cerrando, pero me gustaría preguntarte: tú tienes hijas, ¿verdad?

Pablo: Dos hijas, que están entrando ya en bachillerato.

Luis: ¿Qué tres consejos financieros les das ahora que empiezan a ser adultas, que primero se formarán y luego trabajarán?

Manuel: Del colegio no tienes ni idea de nada. Sabes los ríos de España.

Luis: Yo sabía un montón de cosas, Manu.

Manuel: Pero es verdad que creo que sigue pasando. Y es importante, porque salimos del colegio y empiezas a votar sin tener ni idea de a quién votar, porque no sabes nada de política ni de derecho constitucional. Estás influido por lo que ves en casa. No sabes nada de cómo funciona el mundo, no sabes lo que es una comisión ni una hipoteca. Así que, ¿qué tres consejos darías, mientras no logramos cambiar el mundo y que la gente salga preparada a los 18?

Pablo: Fíjate que la newsletter empezó un poco con esa idea: son 52 semanas pensadas como una secuencia para que mis hijas, cuando las leyeran, entendieran de qué va este mundo de la inversión. Pero resumido a tres consejos, el primero sin duda sería lo que os he comentado: págate primero a ti mismo. Cuida del viejo que llevas dentro, porque todos llevamos un viejo dentro.

Luis: Qué bonita esa frase, cuidar al viejo que llevas dentro.

Pablo: Porque parece que no, pero yo ayer estaba allí, hoy estoy aquí y mañana estaré, si Dios quiere, en otro sitio. El tiempo vuela, y cuanto más mayor, más rápido. Si no apartas un poco ahora que puedes, el día de mañana te va a comer. Y eso lo decía Clint Eastwood, creo: si hay algo peor que ser viejo, es ser viejo y pobre. Porque es terrible: te duele todo.

Manuel: En el mundo de las startups pasa igual. El emprendedor lo primero que hace es intentar proteger al negocio: yo soy el último que cobra, y si no, no cobro. Y una de las normas que le oímos a un gran emprendedor era justo lo contrario: primero te pagas a ti mismo, y luego ya empiezas a ver qué pasa por debajo.

Pablo: Exacto. Y si no puedes pagarte a ti mismo, es que el modelo de negocio no funciona.

Luis: El segundo consejo.

Pablo: El segundo, por supuesto, los costes: entérate. Es de lo poco que controlas en el mundo de la inversión.

Luis: Eso es 100% cierto. Como la muerte y Hacienda, los costes.

Pablo: Si te ahorras un 4% al año, eso va para ti. Luego el mercado subirá o bajará, pero al menos partes de un mejor punto de partida. Pregúntate dónde están ganando dinero las instituciones que distribuyen según qué productos. A lo mejor no te importa pagarlo, pero entérate de cuál es la cuenta de resultados del producto al que estás accediendo.

Luis: Y el último.

Pablo: El último, el más importante, y sin el cual no sirven de nada los anteriores: la disciplina. La paciencia. Tirar la llave al fondo del mar y no estar todo el día mirando y dejándote llevar por las noticias y por los miedos. Hay posiciones que a lo mejor tienes abiertas desde hace años. El oro, fíjate: este año no va muy bien, ahora ha bajado, pero venía de máximos.

Luis: Esa tesis coincide con la de Bitcoin, el oro digital.

Pablo: La gente piensa que el oro tiene que subir dos años seguidos, y su papel es la descorrelación: funciona a su ritmo. Este año está cayendo, pero la tecnología está subiendo. Cada cosa va a su ritmo. Por eso es importante sentarte, porque si no te sientas…

Manuel: Muy buenos consejos. Me los apunto para Macarena.

_Libros recomendados y cierre_

Luis: Antes has mencionado El lobo de Wall Street. ¿Nos recomendarías un libro? Uno que te haya marcado, puede ser de cualquier cosa.

Pablo: A mí uno que me gustó mucho, y que no tiene que ver con la inversión, es El almanaque de Naval Ravikant. Es un indio estadounidense, emprendedor, y el libro recopila todos sus tuits: llevaba años en X. Es brutal, son consejos de emprendimiento, de vida y de inversión de un tío que se ve listísimo. Es un libro muy sencillo, muy fácil de leer. Luego están los de Antifrágil, de Taleb, que son librazos, pero hay que tener ganas: son más espesos.

Luis: Fantástico. Y para acabar, ¿algún mensaje último que quieras dejar? Siempre damos libertad para cerrar con lo que queráis.

Pablo: Creo que lo hemos tocado todo. Invierte con sentido común, que es lo más importante para tu yo del futuro. Y no te fíes de alguien por muy buena pinta que tenga: mucha corbata, mucho reloj, mucha labia. Porque normalmente lo que quiere es tu dinero y meterte la mano en el bolsillo.

Luis: Hay que tener cuidado. Aunque hay gente buena, no vamos a meter a todos en el mismo saco: hay gente muy profesional que no tiene un beneficio por colocarte algo.

Manuel: E independientemente de eso, con tus consejos —la paciencia, la disciplina, mirar los costes, pagarte primero— puedes paliar todo lo que haya por ahí.

Luis: Forma estupenda de acabar. Pues nada, Pablo, muchísimas gracias. Ha sido una gozada. Buenos consejos para Macarena y buenos consejos para nosotros. Y encima no vives en Madrid y has venido, así que te lo agradecemos un montón. Gracias por aceptar la invitación, lo hemos pasado fenomenal.

Pablo: Yo también. Muchas gracias.

Luis: Encantados de tenerte aquí dentro de un tiempo para ver cómo ha evolucionado todo esto, porque la parte de la IA me ha interesado muchísimo y estamos convencidos de que va a ir muy rápido. El próximo día que nos traigas el track record, y si vemos que es poderoso, ya directamente te copiamos todo lo que haces.

Pablo: Por supuesto.

Luis: Nada, muchísimas gracias, y nos vemos en el próximo episodio. ¡Hasta luego!

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