En septiembre de 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal. La decisión del presidente Nayib Bukele fue recibida con escepticismo por los mercados financieros internacionales y con alarma por parte del FMI, que la condicionó a la suspensión de un préstamo de $1.400 millones.
Cuatro años después, el experimento ha sobrevivido. El Salvador tiene más de 7.500 BTC en su fondo soberano, valorizados en más de $675 millones. No es una cifra enorme para una reserva nacional, pero el símbolo es inmenso: es la primera vez que un Estado soberano ha construido reservas fuera del sistema Bretton Woods, sin dólares ni deuda denominada en moneda extranjera.
El modelo salvadoreño se basa en tres pilares. Primero, compras diarias de Bitcoin desde el presupuesto del Estado, una estrategia de DCA que suaviza el precio de entrada. Segundo, un ecosistema turístico en El Zonte — la "Bitcoin Beach" — que genera comisiones y promueve el uso de la red Lightning. Tercero, un proyecto de minería geotérmica a partir de los volcanes del país, que permite extraer Bitcoin usando energía renovable y barata.
Bután ha tomado un camino diferente y quizás más sofisticado. El pequeño reino himalayo ha estado minando Bitcoin en silencio desde 2019, usando energía hidroeléctrica de sus ríos y glaciares para alimentar los ASICs. No ha comprado Bitcoin en mercados secundarios: lo ha producido directamente.
El resultado es que Druk Holdings & Investments, el fondo soberano de Bután, tiene aproximadamente 9.000 BTC con un coste de adquisición cercano a cero. El único coste es el capital invertido en la infraestructura de minería y el coste de oportunidad de no vender la electricidad a terceros.
Lo que hace especiales a estos dos casos es que ninguno actúa por especulación. Ambos países tienen una razón estructural para acumular Bitcoin: la necesidad de construir reservas fuera del sistema del dólar. El Salvador, porque no tiene moneda propia y depende del dólar estadounidense. Bután, porque su economía es pequeña y está expuesta a la volatilidadVolatilidadLa amplitud de las oscilaciones del precio de Bitcoin en un período dado.Ver ficha → de los precios de exportación.
El mensaje para otros países pequeños es poderoso: Bitcoin es la primera reserva de valor que puede acumularse sin pedir permiso a ningún banco central. No hay SWIFT, no hay sanciones, no hay condicionalidades del FMI. Solo código, matemáticas y energía.